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Los holandeses van a las urnas con laboristas y liberales muy igualados

  • La formación del nuevo Gobierno puede durar meses ante lo cerrado del resultado

Los holandeses acuden hoy a las urnas para dirimir el pulso que mantienen los laboristas y los liberales de derecha por la victoria en las elecciones generales, tras las que se abrirá un complejo periodo de formación de Gobierno en el que se considera probable una alianza entre esos dos partidos.

Mientras los analistas ven como inevitable el pacto entre las dos grandes fuerzas, tanto el líder laborista Diederik Samsom como el liberal y actual primer ministro en funciones Mark Rutte insisten en negarlo, intentando romper el empate entre ambos en la recta final de la campaña.

"No hemos cerrado ningún acuerdo y hay muchas otras opciones con las que podríamos formar un Gobierno", aseguró Samsom.

"Sé que los otros líderes (...) quieren dar esa impresión de que formaremos una coalición, pero eso es una auténtica basura", dijo a su vez Rutte durante una entrevista en la televisión pública.

Samsom y Rutte buscan la victoria electoral de sus partidos que garantizaría al ganador el sillón de primer ministro y le permitiría liderar las negociaciones para formar Gobierno.

A petición del Parlamento, la reina Beatriz no participará en esta ocasión como mediadora en el proceso de formación del Ejecutivo, algo que en Holanda puede durar meses.

Si como avanzan la mayor parte de analistas liberales y laboristas se ven abocados a un pacto, los dos partidos tendrían primero que conciliar sus programas electorales y además hacer concesiones a otras fuerzas más pequeñas para conseguir una mayoría.

Una eventual coalición entre laboristas y liberales, que de acuerdo con los últimos pronósticos sumarían 70 escaños en un Parlamento de 150, necesitaría de uno o dos partidos más para gobernar con margen suficiente.

Para el diario NRC Handelsblad, los democristianos (CDA) y los liberales de centro (D66) jugarán un papel clave a la hora de formar coaliciones.

Antiguos socios de los liberales en el Gobierno saliente, la democracia cristiana está sufriendo un proceso de decadencia política.

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