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La victoria de Macron agrava la crisis del Partido Socialista francés

  • El ex primer ministro Manuel Valls se ofrece al presidente electo para ir en sus listas en las legislativas

  • "Los viejos partidos están muriendo o están muertos", asegura el socialista

Macron (izq.) y Valls, cuando eran titular de Economía y primer ministro, en 2016. Macron (izq.) y Valls, cuando eran titular de Economía y primer ministro, en 2016.

Macron (izq.) y Valls, cuando eran titular de Economía y primer ministro, en 2016. / joan valat / efe

El triunfo en las elecciones presidenciales francesas de Emmanuel Macron ha comenzado a hacer mella entre las grandes formaciones del país, especialmente en el gobernante Partido Socialista (PS), en un momento en que el político socioliberal prosigue las negociaciones para formar Gabinete.

Dos días después de los comicios, el ex primer ministro francés Manuel Valls ha sido la primera gran figura socialista en ofrecerse como candidato a diputado del recién estrenado partido de Macron, La República en Marcha, para las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio.

Los compañeros de Valls ven "triste y patético" dejar el barco cuando está en dificultadesLa sobrina de Le Pen y gran esperanza del FN deja la política por el giro "izquierdista" del partido

"Los viejos partidos están muriendo o están muertos", subrayó en una entrevista a la emisora RTL Valls, quien destacó que su deseo es dar "una mayoría amplia y coherente" a Macron "para que pueda gobernar". La República en Marcha aseguró que su candidatura será analizada como todas las otras y no gozará de trato de favor alguno.

Valls, quien fue primer ministro entre 2014 y 2016 bajo el mandato del presidente saliente, François Hollande, ya había dejado caer que estaba desencantado con el PS, que se ha turnado en el poder con la centroderecha, ahora representada por Los Republicanos, durante las últimas décadas.

En las presidenciales del 23 de abril y el 7 de mayo, Valls prefirió respaldar a Macron, con el que tuvo roces en el Ejecutivo francés cuando el hoy presidente electo era ministro de Economía, en vez de a Benoît Hamon, su verdugo en las primarias socialistas del pasado enero.

Representante del ala más conservadora del PS, este político, nacido en Barcelona, tardó en digerir el revés de esas primarias ante su antiguo ministro de Educación, que encarna la corriente izquierdista.

El descalabro de Hamon en la primera vuelta de las presidenciales (con el 6,3% de los votos) y la victoria el domingo de Macron, que superó holgadamente a la ultraderechista Marine Le Pen, precipitaron su polémica decisión.

El secretario general del PS, Jean-Christophe Cambadélis, alertó ayer de que si Valls se presenta con el partido de Macron perderá el carné de afiliado.

El anuncio del ex primer ministro ha sentado mal a muchos de sus colegas con cargos públicos, que le han achacado no haber "respetado" su derrota en las primarias y le han echado en cara que es "triste y patético" abandonar el barco cuando está en dificultades.

El todavía primer ministro francés, el socialista Bernard Cazeneuve, evitó criticar directamente a su antecesor y amigo, aunque alertó de que los franceses "no aceptarán" ver al PS dividido y reiteró su compromiso con su familia política.

Mientras Macron medita la composición de su Gobierno y se prepara para lograr una mayoría confortable en el Parlamento en las legislativas de junio, Los Republicanos también han mostrado fisuras.

Según el diario Le Monde, el ex ministro Bruno Le Maire es uno de los pesos pesados que ya se ha declarado "listo" para trabajar con Macron, mientras que Christian Estrosi, alcalde de Niza, ha mostrado gestos de cercanía con el presidente electo.

Otro dirigente del ala más moderada, el alcalde de Burdeos, Alain Juppé, ha pedido que su partido "no obstruya sistemáticamente" ni se oponga "frontalmente" a Macron en caso de que Los Republicanos no logren mayoría absoluta.

Los Republicanos, que han encomendado la dirección de las legislativas a un moderado, François Baroin, se recuperan aún de los turbulentos meses preelectorales, cuando su candidato, François Fillon, eliminado en la primera vuelta de las presidenciales, se vio salpicado por una investigación judicial por malversación de fondos públicos.

La victoria de Macron también ha hecho reflexionar al Frente Nacional (FN) de Le Pen, que reunió ayer a su dirección.

Florian Philippot, su vicepresidente y promotor del giro social del partido, ha pedido unidad en un momento en el que el FN sopesa cambiar de nombre para que no esté tan asociado a su anterior líder, Jean-Marie Le Pen, condenado por xenofobia.

Otra de sus figuras, la diputada Marion Maréchal Le Pen -representante del ala más conservadora del FN y sobrina de Marine Le Pen-, ha decidido abandonar la vida política a los 27 años, informaron ayer los medios franceses. Maréchal Le Pen, quien se convirtió en 2012 en la diputada más joven del país, abandona también su mandato de consejera regional en la región Provenza Alpes Costa Azul (PACA), detalló Le Parisien.

La joven, licenciada en Derecho, había avanzado hace meses que no pretendía pasar toda su vida en la política, y habría comunicado ya su decisión a su tía.

De acuerdo con el periódico Libération, la decisión de Maréchal Le Pen está motivada por su desacuerdo con la línea "izquierdista" en lo económico impulsada por Philippot.

La sobrina de Le Pen, considerada como la gran esperanza de futuro para esa dinastía y el movimiento ultraderechista, es más próxima a las ideas políticas de su abuelo, el cofundador del partido Jean-Marie Le Pen, que a las impulsadas por su tía.

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