Provincia de Cádiz

Aparecen miles de peces muertos en Rota por culpa de las últimas lluvias

  • Se afianza la tesis de que la fuerte inyección de agua dulce ha podido desequilibrar la salinidad del litoral causando su fallecimiento por anoxia

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Las alarmas saltaron ayer por la mañana muy temprano cuando los primeros turistas y asiduos de la orilla llegaban a las playas de Rota. Allí se toparon con una imagen entre apocalíptica y singular: entre 4.000 y 4.500 peces, según datos de Medio Ambiente, fueron hallados muertos sobre la arena.

Tal y como saltaron las alarmas, el Ayuntamiento de Rota activó un protocolo que existe para situaciones de emergencia en las playas, con los que contactaron, de inmediato, con la delegación de Medio Ambiente de la Junta, con la Guardia Civil y con el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA).

En cuestión de horas, la Junta tenía controlada la situación y había procedido a la toma de muestras para su análisis, con la idea de esclarecer los motivos de esta extraña muerte masiva de peces.

El misterio aumentaba cuando los técnicos de Medio Ambiente comprobaron que la especie a la que pertenecían los peces ya finados era única: salema (Sarpasalpa). Pero pronto fueron cayendo las tesis que podían hacer referencia a algún tipo de atentado o accidente ecológico y, cómo no, las visiones más apocalípticas. La abundante lluvia que ha convertido a este mes de marzo en un período histórico en cuanto a su pluviosidad ha podido ser la causante del fallecimiento de poco más o menos de 1.500 kilos de salema compuestos por entre cuatro y cuatro mil quinientos ejemplares adultos de esta especie marina que se caracteriza por una línea amarillenta que le recorre su cuerpo de cabeza a cola.

Aún así, quedaban dos hipótesis para justificar esta imagen que se repetía en las roteñas playas de La Costilla, Costa Ballena y Los Corrales. O bien, explican desde Medio Ambiente de la Junta, las precipitaciones han podido provocar un aumento de los sedimentos que arrastra el caudal del río Guadalquivir y, al desembocar en las playas de la Costa Noroeste, en este caso de Rota, habría provocado que los peces hayan podido morir por anoxia debido a esa alta carga de sedimentos y materia orgánica.

Otra posibilidad, compartida también por Carolina Bonhomo, coordinadora del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Rota, es que la fuerte inyección de agua dulce haya desequilibrado la salinidad del agua causando la muerte a los peces. Además, esta circunstancia se vería incrementada por la falta de renovación del agua habitual en la playa de Los Corrales, donde el líquido elemento suele quedar algo más estancado de lo habitual.

En cuanto al por qué de la caída masiva de estos salemas, Bonhomo comentó a este periódico que algunos tipos de animales toleran de peor manera los cambios medioambientales. Sería el caso de esta especie, que se ha podido ver estos días de grandes precipitaciones sometida a un estrés impresionante por culpa de la disminución de la salinidad de su hábitat marino.

De todas maneras, esta especie es singular de por sí. Según la no siempre fiable wikipedia, "el consumo de su carne puede producir alucinaciones pues este pez puede alimentarse de algas tóxicas cuyos alcaloides pueden pasar a su carne".

Los peces muertos fueron retirados rápidamente por los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Rota y todo queda ahora a la espera de los informes de Medio Ambiente que, por fin, esclarecerán el motivo de esta dantesca imagen con la que amanecían ayer las playas roteñas.

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