Provincia de Cádiz

Condenado a 13 años de cárcel por abusar de una vecina de 12

  • La sentencia de la Audiencia expone que el hombre aprovechaba que la menor pernoctaba en su casa, cuando la madre de ésta trabajaba, para conseguir sus propósitos sexuales

Fachada de los juzgado de San José, donde se llevó a cabo la instrucción del caso.

Fachada de los juzgado de San José, donde se llevó a cabo la instrucción del caso. / kiki

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a trece años y medio de prisión a un hombre por abusar sexualmente de la hija de su vecina, de doce años de edad. El tribunal gaditano ha ordenado también que pague una indemnización de 10.000 euros a favor de la niña por los daños morales que le ha causado.

La sentencia dictada por la Sección Primera, que ya está recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), recoge como hechos probados que el hombre implicado en este caso, de nacionalidad marroquí, residía en la capital gaditana con su mujer y sus dos hijos menores de edad.

La relación entre la madre de la niña y el vecino condenado era "cuasi familiar"

El matrimonio afincado en Cádiz, especifica la resolución judicial de la que ha sido ponente la magistrada María Oliva Morillo, mantenía una relación "cercana y cuasi familiar" con una vecina del edificio donde residían. Por ello, dado el nivel de confianza alcanzado entre ellos, era frecuente que la hija de esta vecina, de doce años de edad, pernoctase en el domicilio del ahora condenado cuando su madre tenía que ausentarse por motivos laborales.

Según explica la sentencia, a comienzos del verano de 2015, la menor se encontraba en la casa de su vecino acostada en un colchón cuando éste, con ánimo de satisfacer sus deseos libidinosos, se acercó a ella para tocarla. Transcurridos unos diez minutos, la niña, que se estaba percatando de lo que sucedía, hace como que se despierta y el hombre se marchó.

En otra ocasión, a finales del verano de 2015, la chiquilla se encontraba nuevamente en el domicilio del marroquí acostada en el dormitorios de los niños -que estaban fuera- cuando él comenzó a taparla y destaparla; seguidamente, para satisfacer su ánimo lúbrico, realizó tocamientos a la menor a la vez que se masturbaba.

En un tercer episodio, sucedido el 29 de enero de 2016, una vez más el hombre aprovechó que la chica pernoctaba en su casa para intentar abusar sexualmente de ella. La menor, que se despertó, comenzó a hablar fingiendo que lo hacía soñando con el fin de que su vecino cesara en su conducta, si bien, éste, tras decirle que se tranquilizara y se acostara, se introdujo en la cama. La menor le dijo que se marchara o que se iría ella, por lo que el marroquí la dejó.

Entonces la menor llamó a una amiga de su madre, quien le aconsejó que, con cualquier pretexto, bajara a su domicilio y que ella acudiría de inmediato a acompañarla, y así lo hizo.

Como consecuencia de estos hechos, dice la sentencia, la víctima presenta una sintomatología compatible con estrés postraumático crónico presentando pautas asociadas de experimentación de lo ocurrido a través de la invasión de pensamientos e imágenes y pesadillas. Sufre también síntomas físicos (taquicardias y presión en el pecho) y psicológicos (afectación del equilibrio afectivo). Hoy continúa con tratamiento psicoterapéutico.

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