Juan Luis Belizón. delegado del gobierno andaluz en cádiz.

"Hay esperanzas puestas en la ITI y se verá el fruto"

  • Un mes y medio en la Plaza de España. El nuevo responsable de la Junta en la provincia acaba de aterrizar. Le gusta cocinar, la bicicleta y es piloto. En estas páginas habla de algunos asuntos de actualidad tras su llegada

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Juan Luis Belizóndelegado del gobierno andaluz en cádiz"Hay esperanzas puestas en la ITI y se verá el fruto" / Juan Luis Belizón posa en la hemeroteca de 'Diario de Cádiz', donde se realizó la entrevista.

Juan Luis Belizón se sienta a charlar con Diario de Cádiz en la hemeroteca alrededor de una hora. ¿He hablado mucho?, pregunta tras la primera entrevista -que en estas páginas se resume- tras su toma de posesión como máximo responsable de Gobierno andaluz en la provincia. Licenciado en Matemáticas, se ha encargado de la delegación de Educación en los últimos dos años pero antes ha sido también concejal en Chiclana y director de instituto. Al nuevo delegado, casado y con dos hijos, le gusta la bicicleta y cocinar. "Le voy a enseñar los platos que hago", dice sacando el móvil y mostrando un risotto de boletus.

-Y también es piloto, ¿sigue volando?

-No, ahora no puedo. Para mantener la licencia en vigor se tiene que hacer un número de horas al año y renovar la licencia, y por la dedicación política no he tenido esas horas y la tengo caducada. Tendría que hacer un curso y tampoco tengo tiempo para hacerlo. Lo que sí puedo es volar subiéndome al avión con un piloto o instructor y acceder a los mandos. La verdad es que tengo muchas ganas.

-¿Por qué cree que pensaron en usted para ser delegado?

-Pues no sé. A mí me sorprendió enormemente. Fue un viernes por la tarde. Me llamó el vicepresidente de la Junta (Manuel Jiménez Barrios) y me dijo que el delegado se iba de viceconsejero y que si yo quería ser delegado. Mi respuesta fue: ¿y tú quieres que lo sea? Y me dijo que tenía mucha confianza en mí, que creía que lo podía hacer muy bien y que la presidenta también lo entendía así, que podía tener la oportunidad de llevar ahora el barco de todas las delegaciones.

-¿Pero era más complicado llevar una delegación como Educación?

-Educación es una delegación muy compleja, por la transversabilidad que tiene. Hay que tener en cuenta que la provincia tenía alrededor de 280.000 niños y niñas de entres 3 y 18 años, que son las competencias que tenemos, y esos niños tienen a sus madres y padres respectivos, y a sus abuelos y abuelas; y 17.000 docentes, y que cada uno tiene una opinión de educación. Todo el mundo opina de fútbol y todo el mundo opina de educación. Entonces es muy difícil que todos estén contentos, eso es imposible. Pero se puede hacer una gestión para que todo el mundo esté satisfecho, eso es más probable, y ese ha sido siempre el objetivo que se ha marcado uno junto con un equipo muy bueno.

-¿Se tuvo que pelear con algún compañero?

-No, pelear no. Pero sí intentar convencerle de que la línea de trabajo que llevamos es la que se debe llevar, sobre todo porque se está trabajando con un proyecto político claro de igualdad y equidad y eso se tiene que trasladar hacia abajo. Es un trabajo apasionante pero donde se sufre muchísimo. Cierto es que en el mes de septiembre un delegado o delegada de Educación puede perder tranquilamente tres kilos. En la delegación no sé qué se perderá , ya lo veré en septiembre.

-En su toma de posesión dijo que seguiría una línea continuista porque se habían hecho bien las cosas. ¿Lo sigue pensando?

-Sigo pensándolo, porque yo he pertenecido a ese grupo en los dos últimos años. En la última legislatura, la línea marcada era la correcta y había que cambiar de timonel, pero tenía que seguir manteniendo esa ruta. López Gil es una persona muy trabajadora y seria, la delegación era prácticamente su vida. Yo también soy trabajador y riguroso, y tenemos caracteres parecidos. Y sobre todo tenemos la misma idea política y nos une un planteamiento claro de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas y para ello hay que poner en marcha todas las políticas que fomenten el empleo, políticas educativas en condiciones sanitarias y sociales adecuadas.

-¿No cree que la Junta tiene más de un proyecto enquistado? López Gil llegó a decir que tenía gafado el tranvía.

-Él puso un fecha y esa fecha no ha surgido, y eso nos pasa a todos, como cuando una persona tiene el proyecto de construirse una vivienda y empieza. Y sí , hay un proyecto que está un poco enquistado. Cuando una persona va por la calle y ve que se está haciendo una infraestructura y que tarda en llegar, esa persona pone la vista en los políticos; y sin embargo son cuestiones muy técnicas, porque la decisión política se tomó cuando se adjudica el tranvía y su forma de gestión. Luego hay muchos flecos técnicos que se nos escapan. Ahora mismo ya se vio hace una semana, el Gobierno de la Nación dijo que Renfe iba a sumir la gestión para que pueda incorporarse a la vía del tren. Lo importante es que los proyectos avanzan y llegará el momento en que se terminen. A mí me gustaría ser delegado del Gobierno andaluz cuando se inaugure.

-¿Cuál de los proyectos en la capital se terminará antes? Hace poco estuvo usted con alcalde para darles un empujón.

-La relación con el Ayuntamiento es buena. Aquí estuvo la presidenta en febrero y se comprometió con el alcalde a determinadas actuaciones y las estamos siguiendo. Hay proyectos bastante adelantados. La estación de autobuses está prácticamente terminada; la pasada semana se acordó por el consejo rector del consorcio la adjudicación de la gestión a una compañía de transportes. Del carril bici salió a licitación todo el trazado de extramuros y el de intramuros se está ejecutando; en cuanto a la Ciudad de la Justicia, vino el consejero y se vio que era una opción válida el traslado al antiguo depósito de tabacalera y cuando tengamos el estudio de detalle se trasladará al Ayuntamiento. Y Tiempo Libre, esperemos que antes de que acabe el año tengamos la oferta pública para vender los terrenos.

-¿Qué iniciativa le gustaría que fuera bandera de su gestión?

-La Junta ahora mismo en Cádiz está inmersa un proceso totalmente novedoso, realizando nuevas estrategias de yacimientos de empleo, mejoras de los sectores productivos, con una herramienta que es la ITI (Inversión Territorial Integrada), que se está ejecutando y que está llevando a cabo un buen número de proyectos muy importantes creo que para toda la provincia. Se van a reactivar sectores productivos que estaban dormitados o ni siquiera estaban el conciencia de muchas personas. El otro día estuvimos en un acto muy importante donde firmamos el protocolo para la cesión momentánea de una nave en Navantia para el Centro de Fabricación Avanzada, uno de los proyectos estrella. Ya tiene la licencia de obra, se está adecuando la nave... Vamos a empezar a trabajar en una línea distinta a la que había anteriormente, donde la innovación y la formación son fundamentales y donde las últimas tecnologías son las herramientas.

-Pone todas sus esperanzas en la ITI después de que las Aletas esté cada vez más lejos, ¿no?

-Por supuesto, porque es una herramienta que nos puede abrir muchos sectores. No sólo hablamos de industria, hablamos de agricultura, de turismo, de una formación dual ligando con la empresa, logística en el Campo de Gibraltar... Estamos hablando de proyectos muy interesantes. Lo que vamos a hacer es ponerlos a andar para que al final tengamos un motor o varios motores en función de cada zona para que la economía derive hacia una manera de trabajar. Hay muchas esperanzas puestas en la ITI, y no sólo esperanza sino ilusión y mucha dedicación. Se va a ver el fruto en unos años.

-En los últimos días hemos visto varios roces de la Junta y el Gobierno central por ver quién pone dinero o no en la Verbena de Arcos, en las depuradoras, o quién pone los ascensores en las viviendas. ¿Qué opina de esto?

-A ver como armo yo una respuesta adecuada, porque yo no soy persona de confrontación, prefiero el diálogo antes que confrontar, pero sí es verdad que en determinados momentos se plantean este tipo de cuestiones cuando forma parte de lo normal. El Gobierno de la Nación, con el Ministerio de Economía y Hacienda en su poder, es quien tiene que trasladar a las comunidades autónomas las cantidades correspondientes para que puedan ejercer sus presupuestos con normalidad. Nosotros no tenemos como el País Vasco la posibilidad de gestionar nuestros impuestos. Todos nuestros impuestos, de los ciudadano y ciudadanas de la comunidad, van al Estado y luego el Gobierno transfiere las cantidades hacia cada una de las comunidades. Si nos vamos a esa máxima, evidentemente todo lo que se hace lo pone Rajoy. Pero después está la gestión; y la gestión la hace la comunidad autónoma con el dinero que se manda y cada una hace sus presupuestos, en los que se plasma la política de la presidenta, de la Junta y del PSOE: que ese dinero vaya para unas acciones determinadas. ¿Nosotros dónde hacemos el mayor esfuerzo? Pues en educación, salud y políticas sociales. Fíjese un ejemplo: cuando se aprueba la Ley de Dependencia se establecen unos criterios claros de financiación 50-50 de Estado y Junta, y ahora estamos 18-80 con la Junta haciéndolo prácticamente a pulmón. Ahora han presentado un recurso para las medidas de las 35 horas semanales para los empleados públicos apurando el máximo que tenían para hacerlo, y eso puede echar a la calle a 7.000 personas. Cuando el PP aquí en Cádiz empieza a demandar que la Junta haga algo, al tiempo le está diciendo al Gobierno: asfíxialo por aquí, que yo le voy a apretar por aquí, a ver si entre los dos lo matamos.

-Un terrible incendio en una casa prefabricada en El Palmar ha puesto de actualidad el tema de la regularización de viviendas. ¿Qué está haciendo la Junta para paliar esa situación?

-Las competencias en planificación urbanística en cada término municipal las tienen los ayuntamientos; las competencias sancionadoras cuando se construye una vivienda fuera del planeamiento urbanístico también las tienen los ayuntamientos. La Junta es la competente en la aprobación definitiva de los planes generales de cada ayuntamiento y nada más. Según la LOUA, tanto el planeamiento como la gestión de todo el urbanismo en una ciudad depende del ayuntamiento y ahí solo estamos de supervisores de que los modelos de planeamiento se ajusten a la LOUA.

-¿Y los ayuntamientos están cumpliendo?

-Hombre, yo tengo un ejemplo de una ciudad como Chiclana, con un proyecto de regularización de viviendas. Chiclana le ha puesto molde a la situación que tenía y yo creo que lo ha hecho muy bien. No sólo eso, sino que es un modelo a exportar, porque ha permitido con un modelo de planeamiento claro buscar una posibilidad de gestión para que todas esas viviendas en situación irregular pasen a la regularidad, por supuesto con el correspondiente coste que tiene para cada uno de los propietarios que están esa situación. Y eso se ha hecho con mucho diálogo y consenso, un trabajo duro. Yo fui concejal de Urbanismo en Chiclana cuando se inició y hay que ir a muchas reuniones a decirle a 200 personas que hay que pagar. El planeamiento se recurrió varias veces, ha sido muy difícil, pero ha tenido un final feliz.

-¿Cree zanjada la polémica en el Puerta del Mar con la dimisión del jefe de Cirugía?

-Yo creo que con esto se cierra una etapa. Este Gobierno en Cádiz tiene total confianza en el nuevo director gerente, Fernando Forja, y todo su equipo. Se ha cerrado un ciclo con la dimisión y eso tiene que seguir funcionando como ha funcionado siempre, con normalidad, absoluta transparencia y, sobre todo, confiando en la profesionalidad de todos y cada de los profesionales que están en cada uno de nuestros hospitales.

-Están los centro de menores de inmigrantes saturados. Se quejan los trabajadores y las organizaciones humanitarias .

-A mí hablar de esto me produce dolor. Lo siento de verdad, y me imagino una embarcación con 40 personas cuando es para cinco y se lanzan de una orilla otra... Es una sensación de tristeza e impotencia porque no podemos hacer nada, únicamente cuando llegan aquí tenemos nuestra ley que dice que a los mayores de edad hay que extraditarlos y si son menores nos quedamos con ellos y, en definitiva, se hace una labor humanitaria al recibirlos en nuestros centros. Cada vez vienen más y la dimensión de un edificio es la que tiene. Les hacemos las pruebas médicas correspondientes y luego en dos o tres días son trasladados a centros de otras provincias. Hay que entender que son situaciones de picos, no son continuas. Yo agradezco el esfuerzo de los profesionales y la labor humanitaria que hacen las organizaciones que ayudan.

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