Provincia de Cádiz

Lleno en el día histórico, o no

  • Loaiza estrenó mandato en un acto en el que no faltó casi nadie y con numerosa presencia de los populares de la provincia · Los trabajadores de Visteon aprovecharon para pedir soluciones y trabajo

El Palacio Provincial colgó el cartel de completo ayer. Fueron pocos los que faltaron a una toma de investidura histórica, o no, según desde donde se mire. Esa palabra fue utilizada en repetidas ocasiones en los discursos y en las intervenciones de variados asistentes a preguntas de los periodistas. Para algunos, los del PP, era la palabra adecuada para calificar la jornada que estaba viviendo la Diputación. Para otros, los del PSOE, el vocablo quedaba grande. El cambio al gobierno popular, el primero en los años de democracia, entra dentro de la normalidad democrática y no había que dramatizar, dijo el anterior presidente en su discurso. No es excepcional que gane uno y después otro, dijo el consejero Menacho. Arenas, presidente andaluz del PP, lo tenia claro: "cambio histórico".

Sea así o no, lo que es cierto es que fue diferente. Porque el presidente a partir de ahora será del PP, algo que aún no había pasado. Y por eso, los pasillos que rodean al Salón Regio se llenaron de simpatizantes, familiares y representantes de este partido en la provincia. Casi los ediles populares del Ayuntamiento de Cádiz al completo, por ejemplo. Dentro, su presidente andaluz, Javier Arenas, con las alcaldesas de Cádiz y Jerez, Teófila Martínez y María José García Pelayo, además del diputado andaluz Antonio Sanz, o el diputado nacional Aurelio Sánchez.

Las autoridades civiles, militares y eclesiásticas eran múltiples. Muchos alcaldes de la provincia llenaban la lista de invitados. El de Vejer, el de Barbate, el de Medina o la alcaldesa de Puerto Real, por citar a uno de cada partido político, PP, PSOE, IU y PA. Pero había más, de El Puerto, Arcos, Chiclana o Trebujena, Manuel Cárdenas, también coordinador provincial de los izquierdistas, que representaba a su partido junto a Ignacio García. Estaban los anteriores presidentes de la Diputación Gervasio Hernández Palomeque, Jesús Ruiz y Rafael Román. Los diputados provinciales del mandato anterior asistieron en gran mayoría, con ausencia de José Antonio Barroso. También asistieron Sebastián Saucedo, subdelegado del Gobierno en la provincia, y el consejero Francisco Menacho, junto a varios delegados provinciales del Gobierno andaluz con Jiménez Barrios al frente o el diputado Salvador de la Encina. No faltaron los obispos de Cádiz y de Asidonia-Jerez, y diferentes representantes de todos los sectores de la provincia: sindicatos, empresarios, hoteleros, agricultores y ganaderos, del Ejército y la Armada, la Universidad, la Guardia Civil y la Policía.

El inicio de la sesión estuvo protagonizado por los trabajadores de Visteon, que aprovecharon la expectación para seguir con su no al cierre, entre las medidas de seguridad establecidas a las puertas del Palacio. "Queremos trabajar", fue su principal grito. "Tenéis la oportunidad de cambiar esto", le dijeron al alcalde de El Puerto, Enrique Moresco. Pocos se salvaron del abucheo de este colectivo. El conjunto de representantes populares, que entró en grupo, recibió también sus pitos. Pero también un militar que entró luego.

Dentro, antes de que empezara la sesión, los diputados del PP al completo ya esperaban en los salones de la presidencia. Las caras, de gran alegría. De ahí salían Cabaña y Loaiza, juntos, para comenzar dos caminos distintos. En el Salón Regio, el calor estaba más que presente y los abanicos se movían.

Una vez empezada la sesión las anécdotas se fueron sucediendo. Hubo un voto blanco de más respecto a los previstos, por ejemplo. Los aplausos sonaron al recoger su medalla de diputado cada uno de los 16 nuevos representantes del PP. Para Cabaña, el anterior presidente, también hubo aplausos.

Al jurar o prometer los cargos, la diputada más joven, María Dolores Naval, estuvo a punto de caerse y al recoger su medalla Pilar Sánchez, exalcaldesa socialista de Jerez, no hubo saludos con Pedro Pacheco, el diputado de mayor edad que entregaba junto a Naval las condecoraciones. Risas y comentarios entre el público y los diputados. Sobra decir que Pacheco se había saludado con todos.

Poco después, y a pesar de las advertencias de Cabaña de que a a partir de ahora tendrá insomnio, Loaiza aceptaba el bastón de mando y se alzaba como presidente. Arenas fue el primero en abrazarlo, después Teófila Martínez.

Tras las fotos de rigor, José Loaiza y el resto de la Corporación provincial empezaban pronto el trabajo. Otra sesión plenaria. El secretario general de la Diputación lo buscaba nada más terminar esta segunda sesión. Tenía que firmar otros papeles. Su labor ya ha comenzado.

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