HOSPITAL DE PUERTO REAL

El Clínico se convierte en espacio de fomento de la lectura para pequeños ingresados

  • Este proyecto piloto cuenta con voluntariado formado por estudiantes de Educación que han cursado desarrollo de habilidades comunicativas

Ludoteca del Hospital de Puerto Real Ludoteca del Hospital de Puerto Real

Ludoteca del Hospital de Puerto Real / DCA (Puerto Real)

El Hospital Universitario de Puerto Real ha acogido, entre finales de junio y principios de este mes de julio, un proyecto piloto de fomento de la lectura destinado a los pequeños ingresados y aquellas personas que los acompañan y quieran sumarse.

Esta iniciativa surge de la enfermera y escritora Paqui Ayllón, quien siendo presidenta de la Asociación de Personas Lectoras llevó a través del voluntariado la lectura al Hospital Universitario de Jerez, especialmente en Pediatría y Oncología Pediátrica. Posteriormente, se cogió el testigo de este proyecto en el centro jerezano con la colaboración de la Fundación Patricia Bazán Luna, los Payasos Sanadores y otro voluntariado dedicado a los juegos educativos.

La extensión de este fomento de la lectura en centros sanitarios surge del interés de otras personas voluntarias, estudiantes de la Universidad de Cádiz (UCA), concretamente de Educación que han cursado Desarrollo de Habilidades Comunicativas. Así, a través del Centro de Escritura UCA y su coordinadora Teresa Sibon, se estableció un plan de colaboración conjunta con el Hospital de Puerto Real, con la supervisora de Pediatría, Eva María Castro, y el maestro del aula hospitalaria, Ignacio Vila.

La experiencia piloto se ha centrado en ingresos de corta duración y se basa en la buena preparación del voluntariado para que activen las estrategias lectoras según las necesidades o el perfil del paciente y sus acompañantes. La ‘jornada lectora’ se activa recopilando el número de pequeños hospitalizados en Pediatría y sus edades, una charla con los adultos que están a su cargo, que son los que deciden si se realiza la actividad, que consiste en 10 y 15 minutos de lectura compartida en voz alta, y concluye con la frase acuñada por un voluntario de Jerez: ‘Colorín colorucho, este cuento me ha gustado mucho’.

Esta iniciativa se realiza sin interferir en el quehacer diario de la planta y cuenta con la colaboración activa de los progenitores del paciente, ya que también disfrutan olvidando el entorno donde están gracias a este momento lúdico. Tras la exitosa experiencia que ha finalizado este mes de julio, está previsto consolidar esta actividad en el Hospital Universitario de Puerto Real a partir de septiembre. De hecho, se contempla que cuando haya menores que puedan salir de su habitación, en el espacio de la ludoteca, junto al aula hospitalaria, se utilicen recursos didácticos como cubos gigantes con letras o imágenes, marionetas de manopla, puzzles, juegos para aprender a encajar piezas en huecos según su silueta, letras grandes de plástico, tarjetas de dominó o de Memory para asociar objetos o cojines con formas de alimentos como frutas.

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