Provincia de Cádiz

¿Habrá cajonazo?

  • El mundo del Carnaval, con Vera Luque incluido, inunda el primer mitin de Pablo Iglesias en su carrera a La Moncloa Kichi se marca un pasodoble 'a capella'

Íñigo Errejón pidió ayer a sus mayores de Podemos que le dejaran hacer toda la campaña en Cádiz. No pudo evitarlo. Se lo pasó en grande cuando sobre las tablas del Gran Teatro de las banderas morás que ayer fue el Palacio de Congresos, apareció la chirigota de Vera Luque cantando las miserias de los años 80. Sentado en una banqueta en el escenario, junto a Pablo Iglesias, reía y no paraba de aplaudir. Probablemente, ambos, no habrían escuchado antes mucho Carnaval. Ayer hicieron un máster en dos horas.

Esas dos horas habían empezado muchas horas antes. En Cádiz, Podemos comprobó ayer que no tiene militantes o simpatizantes al uso. Tiene fans. Habían tenido que 'adquirir' su entrada por internet. Y lo hicieron. Tuvieron que hacer cola hasta dar la vuelta al Palacio de Congresos. Lo hicieron sin problemas. Y esperaron religiosamente la más de media hora de retraso con la que comenzaron. Desde El Puerto o Puerto Real a Chipiona o Jerez, pasando por Sevilla. Mucha gente ayer en el primer mitin de Pablo Iglesias como aspirante a La Moncloa.

También quedó claro que Podemos lleva otro ritmo en estos mítines. Si en los tradicionales la primera fila del público es para los pesos pesados de los partidos, ayer fue sólo a medias: media fila para los concejales del Ayuntamiento de Cádiz, y la otra para los ex trabajadores de Delphi. Si en otros mítines arriba, en el escenario, los protagonistas suelen ser quienes hablan, ayer secundaron a los 'primeros espadas' otros protagonistas: números dos, ex delphis, colectivos... gente.

Habló Noelia Vera, candidata por Cádiz. Y ella misma hizo de Eduardo Bablé: "Con ustedes la chirigota de Vera Luque". Y allí aparecieron ataviados con su tipo de ochenteros, recordando el pasodoble 'homenaje' a Felipe González, con sus dos cuplés a Rajoy y la Monarquía. Ni el mejor coordinador de campaña de Podemos habría elegido mejor las letras. Al pelo.

Después habló Kichi, alcalde de Cádiz; y habló Pablo Iglesias. "Presidente, presidente", "Sí se puede, sí se puede". Respuesta contundente de su público a un discurso que recuperaba buena parte de sus inicios. Del 15-M al 4-D. Fechas que marcaron todo el acto. Sobre todo esta última, porque cuando le tocó el turno a Teresa Rodríguez, sacó a relucir el alma de los andaluces tras la muerte de Caparrós. Una voz empezó a corear los primeros sones del himno a Andalucía. Todo el teatro, perdón, el Palacio de Congresos, en pie cantando.

Y después llegó su momento. Si Kichi probablemente no cante en el Falla con su agrupación, ayer se trajo el Falla y su ilusión a su primer mitin en unas generales. Teresa lo llamó: "Hoy en estas tablas tenía que sonar esta letra con mi compañero. Ven Kichi". Y Kichi fue.

Agarró el micro. Miró abajo. "Con tu permiso Antonio" (por Martínez Ares). A ritmo de nudillo en el atril, se arrancó: "Era un 4 de diciembre...". Y así el pasodoble entero de Los Piratas que puso en pie al auditorio. Detrás, bajo la enorme pantalla colocada en el escenario, los integrantes de la chirigota de Vera Luque no daban crédito. Miraban como pensando "qué hacemos, ¿salimos?". Lo dejaron solo para el remate final. Su beso de película con su pareja.

En la fila de la prensa, 14 trípodes de televisión daban cuenta del inédito momento. Uno de los profesionales desplazados en la caravana podemista preguntaba a su alrededor: "¿cómo se llama lo que ha cantado?". Al mismo tiempo, en la enorme pantalla, se mezclaban las imágenes de los protagonistas con otras del público emocionado (una edición de vídeo de altura). Y el turno de Teresa Rodríguez finalizó con su particular mensaje a Susana Díaz, que culminó con la participación del público y sus cánticos: "Que se vaya, díle que se vaya...".

Y como la primera hora de función había tenido un nivel inesperadamente alto, la segunda parte, como en preliminares, dejó sensaciones contrariadas. Eso sí, todo el mundo arropó los mensajes de Sergio Pascual, Irene Montero (a quien anunció como futura vicepresidenta del Gobierno) o el mismo Íñigo Errejón. Pero ya no fue lo mismo.

Dentro del Palacio de Congresos, con sus camisetas morás, los fans de Podemos disfrutaron con su primera sesión de gran nivel. Los años 80 como telón de fondo y el aroma histórico gaditano que siempre vale para llamar a la rebelión contra lo que sea. Fuera, en el patio principal del Palacio (donde se había instalado otra pantalla gigante), decenas de seguidores también se habían dejado las manos aplaudiendo.

Dentro del Palacio de Congresos, se notó que a Pablo Iglesias le hubiera gustado tener la edad que tiene pero en los 80. Necesidad de cambio, todo por hacer. Pero, claro, no hubiera conocido a Vera Luque. Ahora, pasado el corte, Kichi y Teresa esperan que no haya cajonazo.

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