economía

La construcción mira hacia arriba

  • El consumo privado vuelve a tirar de un sector que se recupera lentamente de una crisis sin precedentes con venta de vivienda nueva y precios que van subiendo

Hablar de la construcción ha sido, durante los últimos años, casi sinónimo de operaciones megalómanas, de grandes cantidades de dinero, de la famosa burbuja. Durante esos años, el sector se subió a su particular montaña rusa y pagó las consecuencias. Hoy, en palabras del máximo responsable de la Federación de Asociaciones de la Construcción en Cádiz (también en Andalucía), Emilio Corbacho, "el sector tiene esperanza, está convaleciente". Suele utilizar este símil, pero con un matiz. Hace un par de años, esa convalecencia no existía: el enfermo estaba permanentemente en la UVI.

Esta semana, la Federación (FAEC) participó en el Palacio de Congresos de la capital gaditana en unas jornadas dedicadas a hacer entender la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías, la innovación, a este sector para seguir creciendo. En el transcurso de esas jornadas, el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, destacó la necesidad de afrontar el salto tecnológico que requiere la construcción y anticipar los programas y cuantías dedicados a la reactivación de dicha industria. Recordó que está incluida en la Agenda por el Empleo a través de planes como el de Investigación con un presupuesto de 16.000 millones de euros hasta el año 2020 gracias a la convergencia de fondos públicos y privados; así como las inversiones consignadas en el Plan Pista y el específico Plan de Vivienda, "con más de 700 millones hasta el año 2020".

Todo ha sido visto con buenos ojos por los profesionales que viven de la construcción, pero más allá de eso, como admite Corbacho, está lo de siempre, los planes de vivienda, las licitaciones y el consumo privado. Y, especialmente, el responsable de las empresas constructoras se detiene en lo insuficiente que, al menos en los últimos años, han sido las apuestas públicas (sobre todo de la autonómica) a la hora de aplicar verdaderas apuestas por el sector que se traduzcan en vivienda nueva o infraestructuras.

De todas estas cifras es consciente Emilio Corbacho. Asume que la construcción "es un enfermo que por lo menos no ha muerto y no lo va a hacer". El presidente de FAEC insiste en que el suyo es un sector clásico, en el sentido de que ha tenido un pasado, tiene un presente y tendrá un futuro. No es una moda. Corbacho analiza las dos patas en las que se asienta este puntal económico. De un lado, la obra pública. Al respecto asegura que "venimos de años de sequía inversora por parte de las administraciones. Es ahora el momento de terminar las grandes obras iniciadas, aunque sólo sea por no perder lo ya invertido". Tampoco cree que deba abandonarse la inversión en conservación y mantenimiento de carreteras, como la autopista o la A-92 que lleva hasta Málaga. Otro punto espinoso en este apartado es el de la depuración de aguas. "Muchos ayuntamientos andaluces no tienen este servicio y las aguas fecales recorren los perímetros de los pueblos. Esto no es del siglo XXI y además no es algo caro", reflexiona.

Un punto positivo se ha producido, en su opinión, con la "vuelta de la puntualidad" en los pagos a las empresas, lo que ha redundado en su estabilidad. "La primera obligación de una administración es cumplir la Ley, y si firma un convenio con una empresa, tiene que cumplirlo", asegura. Por eso seguirán presionando a la Junta para que aumente las inversiones en los nuevos presupuestos que acaban de presentarse. Según Corbacho, existe el compromiso de añadir un 10% a las últimas cuentas autonómicas.

La otra pata en la que se sustenta la construcción es la edificación residencial. En este punto, el responsable de FAEC recuerda la necesidad del nuevo plan de vivienda andaluz, que deberá adecuarse al futuro plan de vivienda estatal. Pero aporta una novedad. "Se está volviendo a vender vivienda nueva, aunque con un perfil muy distinto al de años anteriores", explica. Según Corbacho, "como ha ocurrido con los coches, que gente con dinero se compra un coche nuevo pero prefiere que sea pequeño, porque es mejor para aparcar, etc., con la vivienda está ocurriendo lo mismo, las compran aunque sean más pequeñas pero con más calidad". A ello ayuda el consumo privado. "La gente ha comprendido al fin que los precios no van a bajar más y se está decidiendo a comprar, claro que a unos precios moderados", señala. En Cádiz capital, por ejemplo, Corbacho analiza que "existe un perfil de funcionariado y empleado medio que se mueven entre los 130.000 y los 180.000 euros de media para comprar una casa. Si se supera ese precio, no hay demanda". O en Jerez donde, incluso, "ya hay muchas viviendas en manos de bancos o de empresas como Adif que se están vendiendo incluso subiendo precios y se venden en condiciones magníficas", afirma.

También en las zonas costeras se nota el repunte, además, ayudado por el tirón del turismo. Corbacho bromea cuando asegura que "tenemos que saber vender y aprovechar lo bueno que tiene esta provincia, que es mucho, y no llorar lo malo; aquí cuando viene un turista lo 'secuestramos' porque viene para una cosa y se engancha con otras maravillas gaditanas".

Pero el sector sigue teniendo problemas. Emilio Corbacho asegura que el primero de ellos es el Programa Integral de Construcción Sostenible, pendiente de que la Junta de Andalucía, asegura, ponga cuantía a cada una de las 91 medidas que lo forman y termine por desarrollarlo y, en todo caso, seleccionar aquellas que sean prioritarias.

También, el presidente de FAEC recuerda la importancia de reactivar la ITI en Cádiz. "Va muy lento y después una oficina en Diputación y otra en Subdelegación. Menos oficinas y más poner en marcha las obras", aseguró.

Uno de los últimos puntos en los que se detiene el responsable de las empresas constructoras es el empleo. Es consciente de dos cosas. La primera, que cuando el sector repunta, lo hace también el trabajo de los gaditanos. Pero, también, Emilio Corbacho admite que ese crecimiento "puede ser fruto de algo lamentable, tener un nivel de formación bajo que permite acceder pronto al puesto de trabajo". Por eso se puso en marcha la Fundación Laboral de la Construcción, con sede en Jerez, "para que cada uno trabaje de lo que de verdad sea, con la formación que tenga. No soy partidario de la titulitis".

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