Festejo

Una cornada en una pierna envía a un hombre al hospital en Paterna

  • Las localidades de Vejer, Arcos, Benamahoma y Los Barrios también celebran la fiesta, que lleva a sus calles a miles de personas y termina con escasos incidentes y heridos leves.

Un herido de gravedad y algunos contusionados dejaron los astados soltados ayer en los festejos celebrados en Paterna, Vejer, Arcos, Benamahoma y Los Barrios. Los toros del Aleluya, Embolao y de Cuerda protagonizaron un Domingo de Resurrección que llenó con miles de personas, aficionados y público, las calles y plazas de esas localidades.

El herido lo alcanzó en Paterna el toro Alocado, marcado con el número 22 y soltado por las calles Alcalá y Real a las dos y media de la tarde de ayer. Según apuntó el concejal de Fiestas, Rafael Rodríguez, este toro empitonó en una pierna a un hombre de 65 años, natural de Jerez, lo que le provocó un desgarro de carne que fue considerado grave por el equipo asistencial contratado por el Ayuntamiento. Tras una primera cura de emergencia, el herido fue evacuado en ambulancia hasta el hospital de Puerto Real.

El mismo morlaco, que superaba los 500 kilos de peso, le arreó varios golpes en la cara a otro corredor, que fue atendido en el centro de salud, donde había una UVI móvil con todo un equipo quirúrgico.

Otros tres heridos en los festejos de Paterna los dejó el toro Pensamiento, marcado con el número 34 y cercano a los 500 kilos de peso, que fue soltado a la una de la madrugada del sábado al domingo. A uno de los corredores se le desconyuntó el codo, que pudo ser colocado de nuevo en su sitio por el equipo médico. Los otros presentaban heridas en la nariz y una pierna.

En Vejer, a mediodía, el alcalde, José Ortíz, levantó un pañuelo en su mano desde el balcón del Servicio Central de Megafonía ubicado en la Plazuela, lo que daba permiso para abrir el portalón del cajón en el que había sido trasladado a la localidad el toro Aguador, de 535 kilos de peso y perteneciente a la ganadería de Núñez del Cuvillo.

A los pocos minutos de estar en la Plazuela, donde comienza el recorrido, este morlaco golpeó con intensidad a un joven pero las contusiones no precisaron intervención de la asistencia sanitaria que contrató el Ayuntamiento para garantizar en todo momento la seguridad de los corredores.

En total, este primer toro embolado dejó cuatro heridos durante los 50 minutos que estuvo en el recorrido que se extiende por la calle Juan Relinque y la barriada de San Miguel. Sólo uno de ellos precisó ser evacuado en ambulancia hasta el hospital de referencia de Puerto Real para descartar cualquier tipo de complicación posterior al haber recibido la embestida de Aguador.

El segundo toro, Escandaloso, de 525 kilos, perteneciente a la ganadería de Salvador Domecq, salió a las cuatro de la tarde desde la barriada de San Miguel, zona de la que apenas se movía, dando una escasa carrera hacia la Plazuela, cosa que sí hizo su antecesor, que dio mucho juego y carreras, lo que emocionó a los cientos de corredores que se dieron cita en las calles vejeriegas y que eran observados por miles de personas bien resguardadas en azoteas, balcones, remolques y vallas protectoras.

Sobre las cinco menos cuarto de la tarde fue encerrado este segundo animal y concluyó este festejo que ponía fin a la Semana Santa, en la que miles de personas eligieron La Janda.

En Arcos, la normalidad imperó ayer en la suelta del Toro del Aleluya, que cada año pone el broche final al Domingo de Resurrección. Los dos encierros de la jornada no dejaron ninguna incidencia en cuanto a heridos de gravedad.

El operativo sanitario puesto en marcha por la Cruz Roja no tuvo que enfrentarse como en otros años a heridos por asta de toros. Tan sólo asistió a una persona por una caída y a otras con rasguños sin importancias.

Y eso que el primero de los toros protagonizó un pequeño susto cuando la maroma que lo retenía se rompió en el momento en que el personal encargado de dirigirlo se disponía a introducirlo en su cajón. La rotura de la soga ocasionó que el astado volviera de nuevo a la calle, cogiendo desprevenido a más de uno. Eso sí, no hubo que lamentar ningún imprevisto por este hecho.

Como de costumbre, el primero de los astados, de la ganadería la Palmosilla, de Javier Núñez, y de nombre Divertido, negro acucharado, con un peso de 550 kilogramos, salió a la una de la tarde de su cajón, ubicado en la calle Gomeles, para cumplir con su itinerario desde allí hasta llegar a la Calle Corredera.

Durante una hora, el morlaco fue el centro de atención, tiempo en el que los mozos se echaron a la vía para marcarse unos pases toreros. Tras el tiempo estipulado por la autoridad autonómica, el toro volvía hacia su cajón ensogado por el equipo de protección, dispuesto para garantizar su seguridad cuando el astado rompió la cuerda y volvió a la vía. Al final, el toro fue conducido a su cajón sobre las dos menos diez de la tarde, con lo que se retrasó el primer encierro.

El segundo toro del Aleluya, de nombre Fuegoalto, y que ronda los 530 kilos, salió sobre las tres y veinte de la tarde de su cajón ubicado en la Corredera. Estuvo una hora en la calle y realizó varias veces su trayecto.

Tampoco la suelta de este astado dejó incidencias resaltables. "Ha sido un año de normalidad, muy bueno", refería un portavoz de la Cruz Roja, en relación a la falta de incidencias. Esta organización montó un hospital de campaña en el patio del colegio La Salle, ya que se trata de un punto de rápido acceso y desalojo, en caso de urgencia. También instaló servicio en siete puntos del pueblo. Una vez transcurrida la suelta de los toros, esta organización coordinó un segundo dispositivo sanitario ante la marcha festiva a la que decenas de jóvenes se apuntan cada año.

También la pedanía grazalemeña de Benamahoma celebró ayer su tradicional Toro de Cuerda. El primero de los astados salió a la calle sobre las doce y media de la mañana, y el segundo lo hizo a media tarde. No hubo incidentes salvo dos contusionados por empujones.

En Los Barrios, el Toro Embolao volvió a congregar a miles de personas durante el recorrido hasta la plaza de toros y, especialmente, en el coso de La Montera, informa R. Máiquez. No se registraron lesiones de consideración. Hubo un lleno absoluto en las gradas para ver a los dos toros: el de la mañana, Barrilete, y el de la tarde, Coronel, aunque hubo más mozos en el ruedo para recibir al toro de la tarde, que eso sí, estuvo bastante perezoso y dio poco juego.

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