Provincia de Cádiz

Los feligreses de Vejer exigen al obispo el retorno de su párroco

  • Fue apartado de sus funciones en el pasado mes de agosto por mandato de la Diócesis

El sacerdote, Antonio Casado, hasta mediados del pasado mes de agosto párroco del Divino Salvador de Vejer. El sacerdote, Antonio Casado, hasta mediados del pasado mes de agosto párroco del Divino Salvador de Vejer.

El sacerdote, Antonio Casado, hasta mediados del pasado mes de agosto párroco del Divino Salvador de Vejer. / D.C. (Vejer)

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El municipio de Vejer no es dado a sacar asuntos de la Iglesia a la calle, pero ante la callada del obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Rafael Zornoza, a una misiva respaldada por varios representantes de colectivos del municipio jandeño, éstos se han movilizado en defensa del que fue párroco del Divino Salvador, Antonio Casado, hasta mediados de agosto del pasado año. En esa fecha, coincidiendo con la Velada en honor a la patrona del municipio, la Virgen de la Oliva Coronada, Casado fue apartado de sus funciones de párroco por orden de la Diócesis, que posteriormente envió a Vejer a otro párroco.

En el escrito remitido al Obispado, y que está respaldado entre otros por el boticario vejeriego y ex alcalde de Vejer, Antonio Morillo Crespo, se expone que los firmantes de esta carta de apoyo “son hombres y mujeres integrados en la parroquia y conectados con ella en sus diversas asociaciones o cofradías”. Por ello, dice que no son ajenos “a cuanto en nuestra parroquia sucede ya que colaboramos con ella en mayor o menor cuantía siempre buscando su bien”.

Así, en la misiva exponen que el anterior párroco, Antonio Casado, fue apartado de la parroquia “sin que ningún feligrés haya tenido noticia del porqué y precisamente en una fecha tan señalada como era el día de nuestra patrona, la Virgen de la Oliva, lo que produjo en el pueblo una sorprendente y alarmante noticia”.

Pasado un tiempo, este colectivo de feligreses vejeriegos han conocido que este sacerdote ha sido separado y se encuentra “en un lamentable estado de necesidad, teniendo que vivir de la limosna, sin ayuda, ni cobijo de nadie, solo de la caridad de algunos, como si fuera un pobre mendicante”. Y añaden que esta situación se ve agravada al estar el religioso pendiente de una operación quirúrgica, según recoge la carta.

Estos vecinos de Vejer no llegan a entender que la situación por la que atraviesa este sacerdote se mantenga en el tiempo sin que la Diócesis de Cádiz actúe. Por ello, le ruegan al obispo, Rafael Zornoza, “que tome las medidas que sean necesarias, que pueden ser muchas y variadas, para solucionar este caso”.

Lo que más molesta a los firmantes de la carta es que casi seis meses después del envío de esa misiva el obispo no les haya respondido y tampoco se haya dignado a escuchar al sacerdote, Antonio Casado.

Estos vejeriegos quieren dejar claro que no actúan en contra del obispo, y su deseo es ayudar al anterior párroco “que ha sido ejemplar y ha realizado en Vejer una labor extraordinaria”.

“A este sacerdote se le ha condenado sin haber sido juzgado y el Papa Francisco se echaría las manos a la cabeza si se enterara de lo sucedido”, señala el propio Morillo, que apostilla que la parroquia de Vejer “merece un respeto y una explicación”.

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