Hacia la nueva normalidad La hostelería comienza a revivir en el centro

  • La mayor parte de los establecimientos de las calles Misericordia, Luna y la Ribera ya han reabierto sus puertas

  • Los negocios extreman las medidas de higiene

La hostelería comienza a revivir en el centro. La hostelería comienza a revivir en el centro.

La hostelería comienza a revivir en el centro. / Andrés Mora

Ha costado tiempo y esfuerzo, pero finalmente la mayoría de los establecimientos hosteleros de la llamada Milla de Oro portuense, el espacio comprendido entre las calles Luna, Misericordia y la Ribera del Marisco, ya han reabierto sus puertas.

Primero fueron solo algunos locales los que de forma tímida, en la primera fase de la desescalada, optaron por abrir sus puertas aventurándose en una situación totalmente nueva.

Ya con la fase dos y la mayor apertura de las restricciones fueron más los negocios que dieron el paso, de manera que para la entrada en vigor de la fase tres de la desescalada, el próximo lunes, el panorama habrá vuelto ya en gran medida a la normalidad, aunque esta normalidad no sea la que conocimos, sino otra nueva caracterizada por la distancia social y las medidas de seguridad e higiene que se han de respetar.

Francisco Javier Gómez Real, propietario del bar La Draga-La Herrería, ubicado en la plaza del mismo nombre, decidió abrir el pasado 29 de mayo, pensando que la cosa iba a estar más parada de lo que finalmente resultó. Es cierto que en este tipo de negocios la climatología es clave, y los días de lluvia de esta última semana no han ayudado a sacar a la gente a la calle.

Aún así, este veterano hostelero está satisfecho de cómo marcha la vuelta al trabajo, confiando en que ya esta semana, con la posibilidad de que los clientes vuelvan a consumir en la barra, la situación se normalice un poco más. “La gente poco a poco va teniendo menos miedo” -explica- y cree que el mes de junio será de transición hacia una temporada de verano atípica, pero en la que está seguro que habrá visitantes de fuera. De hecho, tanto Francis como Carlos, propietario del pub Soho ubicado en la calle Jesús de los Milagros, destacan que ya en estos días es patente que hay personas foráneas en El Puerto. “Hay muchas ganas de retomar la normalidad”, explica Carlos, quien destaca además la “presión” a la que se ven sometidos los propietarios de negocios para hacer cumplir las normas a sus clientes, algo que no siempre resulta fácil, sobre todo en lo que respecta a la distancia social.

El propietario del Soho abrió sus puertas hace ya tres semanas y explica que la afluencia de público ha sido exponencial.

Un simple paseo por la Ribera y sus alrededores arroja otras sorpresas, como las obras de reforma del célebre restaurante Casa Flores, que hace meses anunció su reapertura, y obras de reforma también en el restaurante Los Portales, que como anuncia su propietario, Francisco Custodio, próximamente reabirá sus puertas.

Clientes degustando productos de la tierra en la terraza de La Guachi, de Romerijo. Clientes degustando productos de la tierra en la terraza de La Guachi, de Romerijo.

Clientes degustando productos de la tierra en la terraza de La Guachi, de Romerijo. / Andrés Mora

Uno de los buques insignia de la hostelería de El Puerto, Romerijo, también ha reabierto ya la mayoría de sus establecimientos.

Primero fueron los locales de Valdelagrana y la Nacional IV, y el pasado 29 de mayo abrió sus puertas el cocedero de La Guachi, en la Ribera, su local más emblemático.

La responsable de la empresa, Olga Romero, explica que tras la reapertura se han llevado una grata sorpresa, ya que aunque Romerijo siempre ha tenido fama de ser un establecimiento enfocado a los turistas, son muchos los portuenses que estos días están acudiendo a su cocedero y a su terraza para participar de la reapertura. “Ha sido muy emocionante”, explica Olga, que también está muy agradecida a los cientos de clientes de toda España que han adquirido bonos de ayuda a la hostelería, pagando consumiciones por adelantado. Ahora Romerijo se lo agradecerá aumentando el importe en un 20% a estos clientes.

También destaca Olga Romero el esfuerzo que están realizando los negocios de hostelería para cumplir las nuevas normas de higiene y seguridad. En su caso, además de la formación específica de su personal se ha extremado el cuidado en aspectos como el cumplimiento de un estricto protocolo, que incluye avisos luminosos en los servicios, desinfección de los zapatos de los clientes o gel hidroalcohólico en monodosis, por ejemplo. Lo que se necesario para que El Puerto pueda vivir un verano lo más normalizado posible, dentro de la llamada nueva normalidad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios