marta bosquet | presidenta del parlamento de andalucía "Me indigna la postura de Vox con los menores extranjeros"

  • Lleva sólo cinco años en política y su trayectoria ha estado fuera del círculo de partidos

  • Quiere hacer de la transparencia y la cercanía las claves de este mandato 

La presidenta del Parlamento andaluz en esta legislatura, Marta Bosquet (Almería, 1969).

La presidenta del Parlamento andaluz en esta legislatura, Marta Bosquet (Almería, 1969). / Lourdes de Vicente

–Obtuvo su acta como diputada de Ciudadanos por Almería en 2015. Lleva relativamente poco en política. ¿Qué se ha traído de la abogacía?

–Yo diría que mucho, de hecho, casi todo: la esencia de la profesión de abogado es que te cuenten problemas e intentar resolverlos. La política es un poco igual, la búsqueda de soluciones. De hecho, diría que escuchar es lo más importante: encontrar los puntos en común, dialogar y, muchas veces, llegar a acuerdos.

–Como presidenta de este Parlamento, tiene un tour de force.

–Me lo decían los trabajadores: Todo te va a pasar a ti. Tenemos una legislatura con fuerzas políticas antagónicas, con debates tensos. Faltan más diálogos constructivos y menos ataques y confrontaciones. Sobre todo, menos ataques personales, porque la descalificación es el recurso más fácil.

–Pero tiene titular seguro.

–Me lo has quitado de la boca. Un juego que viene de, y se aviva en, las redes sociales y grupos del Whatsapp.

–Ha trabajado con víctimas de violencia de género. ¿Qué opina del concepto de violencia intrafamiliar?

–Las distintas denominaciones parece que avivan una especie de lucha de violencias de distinta clase, como las que hay dentro de las familias –por ejemplo, también llevaba el turno de los casos de violencia de hijos a padres–. No son excluyentes, pero la violencia de género existe, al igual que las violencias de ámbito doméstico. La violencia que se ejerce sobre las mujeres o dentro de las familias no debería ser motivo de discusión ideológica, sino un problema de la sociedad, no habría que intentar patrimonializar. Nadie tiene el patrimonio de la lucha contra la violencia machista: por parte de los partidos políticos, lo que habría que trabajar es en el consenso, no perder el tiempo.

–Llama la atención que, con esa cercanía a la problemática de la mujer, apoye los vientres de alquiler.

–Lo que no podemos hacer es negar la realidad de algo que demandan muchas parejas que no pueden tener hijos y evitar así situaciones como las que se han dado con parejas retenidas en Kiev.

–Unas parejas que cometen fraude de ley, y una problemática que no se solucionaría con la propuesta altruista: donde se ha instaurado, es una puerta de atrás a la explotación reproductiva.

–La picaresca se puede aplicar a cualquier situación, como la economía sumergida. El fraude existe más allá de la ley. Cómo digo, no podemos mirar hacia otro lado ante este problema, por eso creemos que hay que trabajar con una realidad reglada. La premisa que ponemos es una base altruista: si mi hermana lo necesitara, yo lo haría. Pienso que cualquier mujer en esa situación lo haría.

–Pero la realidad nos dice que no hay altruismo, sino necesidad material. ¿Por qué no agilizar las adopciones, por ejemplo?

–Por supuesto, queremos propiciar que una pareja no tarde tres años en adoptar a un niño. Pero hay parejas que no contemplan la adopción.

–También ha trabajado en asistencia jurídica a menores. ¿Cómo lleva el discurso de hostigamiento a menas por parte de Vox?

-Fatal. Entre otras muchas cosas, creo que incurren en una irresponsabilidad muy alta criminalizando a un colectivo vulnerable. Flaco favor le están haciendo a la integración y la convivencia. No entiendo qué sentido tienen ciertas declaraciones y manifestaciones más allá de fomentar la xenofobia y el racismo. Me indigna absolutamente.

–Otra cuestión polémica, de la mano de sus socios de gobierno, es el pin parental.

–Bueno, nosotros defendemos la libertad de los padres en la educación, pero respetando el currículum educativo. Ahora mismo, está todo en estudio.

–No sólo se abre la opción a que haya padres que consideren que la educación sexual es inapropiada, también las charlas sobre violencia machista, o sobre racismo.

–Afortunadamente, para eso está la legislatura, la ley de derechos LGTBI y de Igualdad. La Consejería ha dejado claro que no se vulneraría ninguna ley. Hay espacios que están claros y protegidos de forma indudable. Creemos firmemente que la educación es algo básico en la consecución de una sociedad mucho más igualitaria. Educar en valores y respeto es importantísimo.

–Es una frase que en política se dice mucho, pero luego... ocurre como con los niños, precisamente. El modelo no es lo que dices, es lo que haces.

-Sí, completamente de acuerdo: esa actitud que vemos tantas veces... Ejemplos como el que vimos el otro día en el Parlamento, en la toma de investidura. Quizá influya el que llevamos varios ciclos electorales casi seguidos, y parece que el lenguaje es siempre de campaña. Los políticos estamos trasladando a la sociedad un mensaje de crispación y confrontación. Difícilmente podemos hacer que la gente se respete si nosotros parecemos no hacerlo, si ni siquiera nosotros, que se supone debemos mostrar ejemplaridad, damos a entender que es posible.

–¿Qué espera del nuevo gobierno central?

–Pues, sobre todo, lealtad institucional. Espero que Sánchez –y el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que en 2019 no se reunió ni una sola vez– sea muy consciente de que Andalucía sigue teniendo las mismas necesidades que tenía cuando estaba gobernada por el PSOE, cuando la señora María Jesús Montero, ahora ministra, reclamaba para la región 4000 millones. Esperemos que los acuerdos de Pedro Sánchez con nacionalistas que no creen en la unidad de España no nos pasen factura a los andaluces.

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