Los paterneros se echan a la calle para apoyar a Sabores de Paterna Paterna se fía de Bartolo

  • Centenares de vecinos de la localidad se concentran en apoyo a la empresa Sabores de Paterna, precintada por la Junta

Manifestación de apoyo a la empresa 'Sabores de Paterna'

Durante diez minutos en silencio, varios centenares de vecinos de Paterna de Rivera, de todas las edades, con pequeños carteles en las manos, han mostrado esta tarde su apoyo a Bartolo Rodríguez y a los seis trabajadores de la fábrica de embutidos Sabores de Paterna, que ha sido precintada por la Inspección Sanitaria de la Consejería de Salud al considerar que un lote de carne mechada ha dado positivo en listeriosis.

Con diversos mensajes como "Bartolo, queremos un bocadillo de carne mechá. ¡Ya!" o "el consejero se quiere lavar la cara con Sabores de Paterna", hombres, mujeres y niños mostraban sus respetos a lo dictaminado por la Junta de Andalucía el pasado viernes pero afirmaban que no se lo creen.

Testimonios en este sentido no faltaron. Un hombre explicó que el día 23 de agosto, viernes, compró dos kilos de chicharrones y otros dos de carne mechada para consumirla con su familia en el campo. Esos productos fueron consumidos sin problema y no han provocado ningún tipo de complicaciones.

Otra mujer dijo que los productos de esta empresa local han llegado hasta Alemania, donde se encuentra un hijo suyo estudiando. "Los han consumido y no les ha pasado nada", aseguró. Como ellos, muchas otras personas reconocieron que los tienen en sus casas y que los siguen consumiendo.

El portavoz de este movimiento vecinal de la barriada El Punto, Juan Luis Andrade, leyó un comunicado. "Consideramos que el silencio es la respuesta más adecuada a este caso", señala el texto. "Desde el viernes que salió esta noticia en todos los medios de comunicación, nos ha entristecido esta situación. Por ello queremos dar nuestro más absoluto respaldo a esta empresa familiar con más de 50 años de trabajo en el sector cárnico que ha paseado por todo el país, y de manera admirable, el nombre de nuestro pueblo".

Muchos de los carteles que se usaron en esta concentración terminaron pegados en la persiana metálica de entrada a Sabores de Paterna, donde dos precintos de color amarillo de la Junta de Andalucía muestran la realidad del cierre de esta empresa desde el pasado viernes 6 de septiembre.

Por otro lado, a la fresquita, como cada tarde muchos vecinos mantienen la sana costumbre de sacar una o varias sillas de uno de los portales de la calle y, sentados unos frente a otros, analizan como cierre de la jornada lo acontecido en el pueblo.

En una tertulia que tenían ayer unos vecinos cercanos al número 30 de la calle Cristóbal Barroso, donde se encuentran las instalaciones de Sabores de Paterna, preguntamos a las parroquianas sobre lo ocurrido en esta fábrica de embutidos.

Una de ellas respondió rápidamente: "Mi marido está harto de comer esa carne, y de todo, porque yo lo compro ahí todo. Hace dos semanas la comió mi marido".

"Yo no me lo he creído desde el primer momento", dijo otra. Esto "es malo para ellos", añadió en referencia a los propietarios. "¿Y si después no sale nada? Ellos que vendían por todos sitios y aquí nadie se ha escuchado, ni en Paterna ni en ningún lado. Lo extraño es eso, que todo el pueblo y en todos los bares hay cosas de ellos, por todos sitios".

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