Provincia de Cádiz

"No la metí en una residencia porque me daba mucha pena"

  • La mujer acusada de abandonar a su madre hasta causarle la muerte declaró ayer que "estaba agotada, no podía abarcar sus cuidados yo sola".

"La situación me superó. Yo quería encargarme de ella pero no podía. Estaba cansada. Estaba agotada. Y no contaba con ninguna ayuda". Esta versión fue la que sostuvo ayer la mujer acusada de dejar morir a su madre por falta de cuidados elementales higiénicos, sanitarios y alimenticios.

El juicio con jurado comenzó ayer pasadas las once de la mañana con la única declaración de la procesada, para la que el fiscal pide 15 años de prisión por un delito de homicidio y otro de malos tratos.

A preguntas del Ministerio Público y de la defensa, la mujer explicó que su madre, sordomuda desde la infancia y diabética, tuvo que ser operada en 2008 por gangrena de asas del intestino delgado, intervención que le dejó una movilidad muy reducida hasta que quedó postrada en la cama.

La acusada expuso en Sala que, desde entonces, ella era la única persona que se encargaba de cuidar a la madre, de 70 años. "Le pedí ayuda a mi hermana, que vivía en Almería, y me dijo que no, que estaba lejos y que se tenía que hacer cargo de su hija de 16 años". La relación entre hermanas era bastante esporádica. Tanto es así que la de Almería no supo de la muerte de su madre hasta seis meses después de su fallecimiento, tras ser citada a declarar en los juzgados por este caso, según depuso la acusada.

Tampoco la procesada mantenía una buena relación con su otro hermano, que residía en La Isla. "Él cobró la pensión de mi madre durante dos años -de 2007 a 2009- y sólo le compró unos pañales y un par de leches en todo ese tiempo", declaró la hija, quien también afirmó que cambió la cerradura del domicilio familiar para impedir la entrada de este hermano y evitar así cualquier tipo de contacto con él.

"No contaba con ayuda de nadie para atender a mi madre, pero tampoco quería meterla en una residencia porque me daba mucha pena", manifestó ante el plenario la procesada, que a la fecha de los hechos trabajaba como empleada de un supermercado en horario de mañana y tarde, una labor que, según testificó, le costaba compatibilizar con la asistencia a su madre. "Estaba agotada. No podía abarcar sus cuidados yo sola".

El fiscal le cuestionó por la suciedad y la acumulación de basura en la vivienda en la que residían ambas (y por la que fue advertida por los Servicios Sociales); por la presencia de "bichos" en los pañales de la madre; por la aparición de úlceras en la cadera y los talones de la misma; por las extremidades atrofiadas de la anciana; por el cuadro de inanición que reflejaban los informes; por los vómitos y excrementos hacinados en la cama de la madre... "Me superó la situación", fue la respuesta de la hija, que llegó a admitir que estuvo "cinco o seis días sin lavarla" antes de su fallecimiento.

El representante del Ministerio Fiscal aludió además al proceso agónico de la muerte de la madre, que sufrió un infarto durante ocho días, a lo que la acusada respondió no tener constancia. "La noche antes de morir mi madre vomitó, pero simplemente pensé que algo le había caído mal. A la mañana siguiente también vomitó el desayuno y murió. No sabía que estaba agonizando", aseguró en Sala.

En última instancia, la acusada subrayó que ella nunca negó a los trabajadores sociales la entrada a su domicilio, tal y como sostuvo el fiscal. "Lo que ocurrió fue que un par de veces me quedé dormida y no les abrí la puerta. Contacté con los asistentes para que volvieran otro día pero me dijeron que el expediente ya estaba en los juzgados. En absoluto obstaculicé su trabajo". Asimismo, la procesada aseguró que alimentó a su madre diariamente. "Le daba 200 euros al mes a la que entonces era mi suegra y ella me preparaba purés y cremas para mi madre".

Actualmente, la acusada trabaja como acompañante de noche de una anciana.

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