Pilar García (PSOE). Alcaldesa de El Bosque "He aprendido a ser paciente al máximo y a escuchar muchísimo, a toda la gente"

  • “El turismo fue la tabla de salvación de los vecinos y continúa siendo el motor económico en El Bosque, pero tenemos que intentar que el pueblo destaque también en otros sectores”

Pilar García, hace unos días frente al edificio del Ayuntamiento de El Bosque.

Pilar García, hace unos días frente al edificio del Ayuntamiento de El Bosque. / Ramón Aguilar

–¿Tenía la sensación de que iba a repetir como alcaldesa?

–No quiero que suene a falsa modestia pero cuando lo miro con el tiempo, creo que sí, que se percibía en la calle que sí. Esta vez, además, teníamos un equipo más consolidado, muy capaz, que se veía como el vencedor. La gente lo tenía tan seguro en la calle, tan seguro de que íbamos a repetir, que me daba miedo de que se relajaran y no votaran o permitieran que ganáramos sin mayoría.

–¿Se siente satisfecha del trabajo de los últimos cuatro años?

–Sí. Me siento muy muy satisfecha. Por el trabajo que he hecho y que ha hecho el equipo. Conseguimos formar un equipo que ha estado muy unido y ahí creo que ha estado la clave de todo lo que hemos ido consiguiendo estos años. Creo que le hemos dado otra imagen al pueblo, que lo venía necesitando, y le hemos dado salidas en cuanto a cultura, deportes... Y, sobre todo, hemos estado caminando de la mano del vecino.

–¿Qué le hubiese gustado hacer y no ha podido?

–Cuando llegamos al Ayuntamiento, decíamos: tenemos que ser capaces de ampliar el polígono industrial. No lo hemos conseguido. Hemos trabajado para eso y no hemos logrado la segunda fase del polígono. Así que tiene que ser nuestro caballo de batalla en este mandato. Tenemos que conseguir esa ampliación porque creo que de ahí depende el progreso económico del pueblo. Estamos hablando de un pueblo que vive muchísimo del turismo, su gran motor de la economía, pero no puede ser el único. El turismo fue la tabla de salvación de los vecinos. Ahora mismo sigue siendo el principal sector económico.Tenemos una asociación de hosteleros que trabaja mucho por el pueblo y por proyectar una imagen al exterior y lo hace muy bien. Por ejemplo, a través de ferias, la Feria del Cochino, la Feria de la Tapa. Así vamos vendiendo nuestro pueblo fuera. Pero el empleo que va ligado a la hostelería es quizá menos estable. Por eso tenemos que intentar que el pueblo destaque también por otros sectores. Lo hizo en otros momentos y lo está empezando a hacer, por ejemplo, con el sector agroalimentario, con el queso, las chacinas... Las chacinas fueron en su día muy importantes en El Bosque y desde hace unos años hay dos empresas que vuelven a repuntar junto con la empresa de los quesos.

–¿Qué ha aprendido en el mandato anterior?

–Esto es un curso intensivo de todo. Tanto en lo personal como en lo profesional. En lo personal he aprendido, con todos mis compañeros, muchísimo. Hemos aprendido a tener paciencia. Yo era muy impaciente y he aprendido a ser paciente al máximo. He aprendido a escuchar muchísimo, a toda la gente. Creo que cualquier alcalde dirá esto pero es que es muy real. Hay que escuchar y, sobre todo, a la gente mayor del pueblo, que se acerca a una con cierta experiencia. Y luego aquí, en el Ayuntamiento, he aprendido a trabajar no sólo con mis compañeros políticos sino con los empleados, que han sido nuestros otros grandes compañeros porque han sido claves a la hora de continuar cada día. Se aprende de todo, de todo el mundo que se acerca a ti. Aunque pueda sonar muy tópico, todos los compañeros del trabajo, de aquí, del día a día, tienen mucho que ofrecer cada día.

–¿Cómo ha sido la relación con la oposición?

–Al principio hubo un poquito más de beligerancia, por decirlo de alguna forma. Estábamos en el punto de mira; creo que en otros pueblos se ha dado un poco más de manga ancha que aquí. Al principio, con el PP y con el PA, que a fin de cuentas venían a ser lo mismo porque han ido de la mano, fue muy complicado. Pero con el paso del tiempo, esa complicación se fue desinflando. Creo que muchas veces les ha perdido el arrebato, las formas, querer seguir manteniendo cosas de su mandato y continuar con las mismas batallas abiertas de los cuatro años anteriores. Por parte de Ganemos, que ahora son Adelante El Bosque, hubo una oposición dura, que ha trabajado muchísimo, pero muy coherente.

–¿Qué retos se plantea para los próximos cuatro años?

–La clave creo que tiene que ser conseguir esa segunda parte del polígono industrial. Y hacer muchas mejoras en cuanto al turismo y a las industrias agroalimentarias que van ligadas al polígono. Y tenemos que trabajar para que El Bosque sea accesible a todos los vecinos, acabar con las barreras arquitectónicas. Y por supuesto, mantener el listón en cuanto a cultura, a educación, a deporte... El Bosque es un pueblo muy pequeñito, pero no tiene nada que envidiarle a una ciudad más grande o a un pueblo más grande. Por ejemplo, en la plaza de toros hemos celebrado conciertos de grandísimo nivel. Hay que mantenerlos.

–¿Ve muy cambiado El Bosque desde que es alcaldesa?

–Sí. Creo que ha cambiado. Quien se diese un paseo antes de 2015 y ahora, ve ese cambio. Ha habido cambios en la estética. Hemos conseguido mantener la limpieza y la jardinería. Llegamos y no había limpieza, no había servicio de jardinería y los jardines estaban secos. Ahora la jardinería de El Bosque es una de las mejores de la comarca, una de las mejores de la Sierra de Cádiz. Nos propusimos ese cambio cuando llegamos porque El Bosque es muy turístico. No podemos tener un pueblo turístico que no cuide la estética. Y realmente, si entras, ves que hay una jardinería y una estética cuidadas. De todas formas, ahí también nos queda mucho por trabajar para seguir mejorando. También ha mejorado el pueblo en cuanto a la vida diaria de los vecinos. Antes de que llegásemos nosotros, los vecinos estaban muy pendientes siempre de los jaleos que había en el Ayuntamiento, de los problemas que había entre los concejales y la Alcaldía. Creo que un vecino no tiene que tener esa angustia. Creo que tiene que vivir tranquilo, libre, descansado y que sean quienes gobiernan los que lleven día a día los problemas que hay aquí. Ahora mismo no se respira ese ambiente de crispación que hubo. Había tensión. Antes, cualquier pleno tenía una afluencia de público brutal. Ahora no viene nadie o viene muy poquita gente. Ya no hay esa crispación diaria.

–¿Y la gente percibe esos cambios?

–Sí. El cambio respecto a la estética creo que lo percibe más el que está fuera que el que está dentro. La gente que está un tiempo sin venir a El Bosque, cuando viene se da cuenta de esos cambios. Aquí, y es lo bueno, la gente ya no se preocupa por tener una mala jardinería, porque no la tiene. En cuanto a la crispación que había, creo que durante la campaña electoral fue cuando los vecinos empezaron a apreciar un poquito qué es lo que tenemos y qué puede cambiar si nos gobiernan unos u otros. Ya han podido comprobar qué hay de diferente entre unos equipos y otros.

–¿Cuál es el principal problema de El Bosque?

–No hay un problema único ahora en El Bosque. Tenemos problemas como todos los pueblos de la comarca. Tenemos una tasa de desempleo bastante alta. Y, sobre todo, el empleo que hay no es estable. El Bosque sigue viviendo muchísimo de cara al turismo, al turismo ligado a la hostelería. Unido a este desempleo tenemos el problema de que a la población más joven le cuesta más fijarse a El Bosque. Aunque es de los pocos pueblos de la comarca que no pierde habitantes, donde la población sigue aumentando, a los jóvenes, los que se van fuera durante los años de estudio, les cuesta un poco más volver. Tenemos que intentar conseguir que se fije esta población a El Bosque.

–¿Se ha arrepentido alguna vez de ser alcaldesa?

–Con el paso del tiempo, los problemas que había ya no son tan grandes y queda en el recuerdo lo bonito y lo bueno. Lo malo, como que pasa a un segundo plano. Y en este trabajo, lo bueno pesa mucho. Y es muy bueno porque consigues mejorar la vida de tus vecinos. En los pueblos pequeños vivimos muy cerca de todos los vecinos, lo que es bueno. Pero eso implica que sabes cuál es el vecino que tiene problemas para llegar a fin de mes, cuál es el que no puede pagar la luz... Me he arrepentido en caliente muchísimas veces. He pensado: con lo tranquila que yo estaba.

–Está contenta con su grupo de concejales...

–Muy contenta. En el mandato anterior llevábamos gente que yo sabía que era buena, muy capaz, pero a algunos no los conocía personalmente muy de cerca. Al final, acabamos el mandato como amigos. Yo veía a esta gente más que a mis propios amigos y familiares. Se han creado lazos de verdadera hermandad. Y ahora, en este nuevo mandato, se han ido dos concejales y han entrado dos nuevos. Uno de ellos es uno de esos amigos hermanos, me he criado con él; de entrada me da un poquito de reparo, porque pienso: a ver si se nos va a fastidiar la relación. Pero estoy muy contenta de que estén aquí.

–La conocen en el pueblo desde niña ¿Eso le ha beneficiado o perjudicado?

–Creo que esa cercanía beneficia. Siempre. Antes de ser alcaldesa llevaba varios años fuera y quizá conociesen más a mis hermanos que a mí. Pero a mi familia y a mí nos conocen y creo que en los pueblos pequeños eso es lo bueno: la cercanía con el alcalde. Una vez iba paseando por el pueblo con un amigo de Cádiz y me paró una vecina en la calle y me dijo: escucha, que a mí no me gusta nada el acerado que estáis echando; estuvimos un ratito hablando y cuando nos íbamos, mi amigo me dijo: no me imagino a mi madre diciéndole al alcalde de Cádiz, escucha, que no me gusta el acerado... Pero bueno, esa cercanía al final es buena y positiva. Y la gente suele ser muy respetuosa.

–¿Le piden favores a veces?

–Justo el otro día lo hablaba con un compañero, un alcalde de otro pueblo. Hay cierta gente, no mucha, no la mayoría, que cree que el alcalde, por ser alcalde, tiene un superpoder sobre los técnicos y sobre ciertos aspectos y espacios. Y a veces piden cosas que no entienden que un alcalde no puede hacer; no entienden, por ejemplo, que un alcalde tenga que esperar por un informe técnico o que tenga que pasar por determinado filtro. Así que sí, sí que los piden.

–¿A qué le ha costado decir que no?

–Me ha costado muchísimo decir que no cuando hay personas o familias que llegan y te dicen: necesito tantos días, necesito trabajar equis días para poder solicitar la paga. Y sabes que es cierto, que realmente lo necesitan, que no son caraduras. Pero no es legal saltarnos procedimientos de contratación, no es legal saltarnos puestos en bolsas de empleo. Y sabemos que antes, años atrás, era más fácil hacerlo y que con un informe social, pues se podía ayudar a esa familia. Es complicado hacerle entender a un vecino que ahora no es legal hacer eso y que los mecanismos son diferentes a los de antes.

–¿Cuál cree que ha sido su principal aportación como alcaldesa?

–Creo que mi llegada al Ayuntamiento, con mis compañeros, hizo que cambiase la imagen de la Alcaldía. Éramos un grupo muy joven y hemos estado mucho en la calle; y creo que esa frescura, esa juventud, aportaba mucho, pese a que al principio había temor a la poca experiencia. Hemos trabajado incansablemente durante todos estos años y creo que eso le ha dado otra imagen al pueblo. Los vecinos se han acercado a nosotros con mucha más tranquilidad y con mucha más confianza que en otros momentos.

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