Tribunales Cádiz

36 años de prisión por abusar sexualmente de las tres hijas menores de sus vecinos

  • Las víctimas tenían 6, 9 y 10 años a la fecha de los hechos.

  • La Audiencia de Cádiz fija en 20 años el tiempo máximo de cumplimiento efectivo de la condena.

Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró el juicio hace unos quince días. Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró el juicio hace unos quince días.

Fachada del Palacio de Justicia gaditano, donde se celebró el juicio hace unos quince días. / Julio González

La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a un hombre a la pena total de 36 años y dos meses de prisión por agredir y abusar sexualmente de manera continuada de las tres hijas de sus vecinos, las cuales, a la fecha de los hechos, tenían 6, 9 y 10 años, respectivamente.

De esos 36 años de cárcel, el tiempo de cumplimiento efectivo de la condena será, como máximo, de 20 años, tal y como especifica la sentencia.

El tribunal de la Sección Primera de la Audiencia de Cádiz ha dado por probado que desde 2001 y hasta 2017, el acusado y su esposa mantenían “una relación de amistad muy estrecha”, “cuasi familiar”, con un matrimonio vecino que tenía tres hijas, todas menores de edad. Era habitual, por tanto, que las niñas acudiesen al domicilio de “su vecino-tío” y que quedasen a su cargo.

En este contexto, apunta la resolución judicial, el procesado abusó sexualmente y en repetidas ocasiones de las tres hermanas hasta que la mayor decidió destapar lo que estaba sucediendo.

La hermana pequeña

El tribunal ha considerado acreditado que la más pequeña de las víctimas comenzó a sufrir abusos por parte de su vecino en la segunda mitad de 2015, cuando tenía seis años, y que estos episodios se prolongaron hasta el verano de 2017. Durante este periodo de tiempo, el acusado aprovechó los momentos en los que se quedaba a solas con la menor en su casa para besarla, hacerle visionar vídeos pornográficos en su tablet y llevarla a la cama de la habitación principal o al sofá para realizarle todo tipo de tocamientos, con y sin ropa. También hubo intentos de penetración y agresiones sexuales.

La hermana mediana

En fechas indeterminadas, pero comprendidas entre principios de 2017 y el verano de ese mismo año, el encausado abusó también de la hija mediana de sus vecinos, que entonces tenía nueve o diez años. Al igual que con su hermana pequeña, el procesado se valió de aquellos momentos en los que se quedaba a solas en su domicilio con la niña para satisfacer su ánimo libidinoso de distintas formas.

Así, tal y como apunta la sentencia, el hombre la besaba, le tocaba sus partes íntimas y se rozaba con las suyas. También la obligaba a practicar sexo oral pese a la resistencia que ejercía ella, que le golpeaba para evitar la consumación. Asimismo, se sucedieron varias agresiones sexuales.

La hermana mayor

Por último, el tribunal de la Sección Primera ve probado que el procesado agredió y abusó sexualmente de la hija mayor de sus vecinos desde que ésta tenía nueve años y hasta que cumplió los once. El ahora condenado actuó de forma similar que con las otras dos hermanas.

Cuando la hermana mayor comenzó a ir al instituto, detalla la resolución judicial, los episodios de abusos cesaron respecto a ella porque dejó de frecuentar la casa del procesado.

A finales del mes de noviembre de 2017, la hija mayor, que presentaba un cuadro de ansiedad, le contó a su novio que su vecino “había estado abusando de ella”. Su chico le dijo que debía contárselo a su madre, lo que hizo en torno a la segunda semana de diciembre de 2017 “entre sollozos”.

Cuando la hermana mayor decidió destapar lo sucedido, sospechaba que el encausado también podría haber estado abusando de sus hermanas pequeñas, “toda vez que en no pocas ocasiones había presenciado como éstas salían de su casa con las ropas descolocadas”. Por esta razón, llamaba a la puerta del acusado cuando sabía que sus hermanas se encontraban allí.

La hermana mayor se sentía culpable por no haber evitado los abusos sufridos por sus hermanas pequeñas

La víctima de mayor edad tardó un tiempo considerable en contar los episodios traumáticos vividos “habida cuenta de los continuos enfrentamientos existentes entre sus progenitores, agravados por el alcoholismo de su padre”. “No quería desatar más disputas ni problemas en el ámbito familiar, temiendo además posibles represalias por parte de su madre por no haber evitado a tiempo el abuso hacia sus hermanas al no haber desvelado en su momento los sufridos por ella. Esto le provocaba un gran sentimiento de culpabilidad”, expone la sentencia.

A partir de la confesión de la hermana mayor, los padres solicitaron ayuda a una psicóloga. Sus tres hijas iniciaron un tratamiento terapéutico, lo que ayudó a las otras dos hermanas a narrar los episodios sexuales sufridos.

Además de la pena privativa de libertad, la Audiencia de Cádiz ha impuesto al acusado el pago de una indemnización de 65.000 euros a favor de las víctimas. Además, ha ordenado que permanezca en prisión preventiva hasta junio de 2028.

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