Sucesos

Las prisiones portuenses, a la cabeza en muertes de reclusos de todo el país

  • En 2018 fallecieron 210 presos en las cárceles españolas, de los que 13 de ellos perdieron la vida entre las paredes de Puerto III

Imagen exterior de la prisión de Puerto III. Imagen exterior de la prisión de Puerto III.

Imagen exterior de la prisión de Puerto III. / Fito Carreto

Las muertes en las cárceles españolas siguen creciendo a un ritmo muy preocupante. Si en 2017 fueron 147 los fallecidos, en el pasado 2018 la cifra ascendió hasta los 210. Casi un 30% de estos fallecimientos se debió al consumo de drogas. Incluso muchos suicidios se esconden tras sobredosis. Otros optan por el ahorcamiento, como el último caso ocurrido hace apenas una semana en la prisión de Puerto I. Lamentablemente, las cárceles portuenses y las sevillanas lideran las estadísticas en cuanto a internos muertos. Llama la atención la diferencia de muertes entre las cárceles de diferentes comunidades autónomas. Por ejemplo, mientras que en el País Vasco sólo se dieron dos muertes en 2018, ambas definidas como naturales, en Puerto III se produjeron 13 muertes, en Sevilla II otros 12 y en Sevilla I, 10. Son las únicas prisiones del país que superan la decena de decesos en un año.

Según datos remitidos por el Gobierno al Congreso, a petición del diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, cada semana murieron cuatro presos en las cárceles españolas en 2018 hasta alcanzar esa cifra de 210. 33 de esas personas se suicidaron y 62 fallecieron a consecuencia de una sobredosis de drogas. 105 presos murieron por causas que se califican como naturales. De ellas, 59 lo hicieron en la propia cárcel y 46 después de haber sido hospitalizadas.

Fuentes del sindicato CSIF consultadas ayer por este medio reconocían que ha habido un repunte en los suicidios en las cárceles gaditanas. “Gran parte de ellos vienen causadas por sobredosis. En otros casos los desencadenantes son problemas que ya arrastraban del exterior y hasta infidelidades”.

CSIF advierte que sin medios y formación es imposible detectar a los potenciales suicidas

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha instaurado un programa de prevención de suicidios, pero para CSIF sigue faltando “personal cualificado para tratar este tipo de situaciones, como psicólogos o personal psiquiátrico”.

Representantes de este sindicato comentaban a este medio que “tenemos muchísimos problemas por falta de personal cualificado, aquí nos sentimos abandonados, sin formación por parte de la Secretaría General, porque sin una buena formación, sin cursos específicos, no podemos prevenir un suicido o detectar qué tipo de internos son potencialmente suicidas”.

Los sindicatos de funcionarios de prisiones llevan años mostrando la saturación que padecen y que les hacen estar “desbordados”. “Además –dicen desde CSIF– Madrid cada vez lo fiscaliza más todo. A Puerto I ya ni siquiera vienen funcionarios en prácticas y el déficit de personal es alarmante. Por eso, cuando hablamos de estas muertes por suicidio no se puede hablar de negligencias sino de falta de formación”.

La Secretaría de Estado de Instituciones Penitenciarias es quien se encarga de repartir las plantillas entre los diferentes centros. “En nuestro caso hay muchos funcionarios veteranos, en su mayoría pasan de los 40 años, y están en primera línea para atajar este problema”.

Reconoce nuestro interlocutor que el último suicidio se produjo por ahorcamiento pero que lo habitual es que se metan una dosis de droga elevada para morir por sobredosis.

Precisamente la entrada en las cárceles españolas de sustancias estupefacientes es otro gran problema al que se enfrenta el Gobierno central. “El Ministerio del Interior está intentando combatir el problema con guías caninos, pero no es suficiente ni pensamos que la solución pase por ahí”. Y apunta. “El personal que viene a comunicarse con los internos no puede ser cacheado, entre otras cosas porque no somos agentes de la autoridad. Así pues, ni nos dan los medios necesarios, en forma de más personal, ni nos dan cursos ni nos dan las competencias necesarias para mejorar en nuestro trabajo y evitar la entrada de droga a las cárceles”, droga que en la mayoría de los casos está detrás de estos suicidios, cada vez más numerosos.

Por último, CSIF insiste en que al final estas situaciones suponen un gasto importante para las arcas del Estado. “Algunos de estos suicidios conllevan indemnizaciones, con lo cual harían mejor en invertir ese dinero en aumentar las plantillas y dotarlas de más recursos. Así además se salvarían vidas humanas”.

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