Provincia de Cádiz

El quinto día de huelga en La Isla da paso a una situación insalubre

  • Los puntos más afectados están en la periferia aunque los servicios mínimos alternan cada dos días su recorrido · Los olores y los cúmulos de bolsas, grandes inconvenientes

Cinco días han transcurrido ya desde que se decretó la huelga del servicio de recogida de la basura y limpieza de calles en San Fernando y la situación que, para colmo no tiene visos de solucionarse de cara a la próxima Feria del Carmen y de la Sal, cada vez roza más la suciedad y las condiciones insalubres.

Casi todos los contenedores de la ciudad se encuentran repletos de bolsas desde hace días, lo que ha provocado que los ciudadanos tengan que depositarlas en el suelo de alrededor. Lo mismo ocurre con las papeleras que, a rebosar de desperdicios, ya no pueden utilizarse y desprenden olores desagradables.

Los que presentan un aspecto más lamentable son los bidones empleados por restaurantes y bares, que producen sobre todo basura orgánica y, por tanto, atraen a numerosos insectos e incluso, a estas alturas, ratas. Las terrazas de verano, de hecho, están sufriendo las consecuencias más graves de estos hechos al encontrarse algunas de ellas junto a los propios contenedores de basura.

Otro inconveniente es que las acumulaciones de bolsas obstaculizan el paso de peatones por la acera e incluso entorpecen el paso de vehículos por la calzada, lo que resulta aún más peligroso. En cuanto a aceras intransitables, la avenida Manuel de Falla es un claro ejemplo, junto a Colegio Naval Sacramento, donde la basura hace que los peatones, muchas veces con carritos de niños pequeños o en silla de ruedas, se vean obligados a sortear las bolsas adentrándose en plena calzada.

Este ejemplo llevado a sus últimas consecuencias se localiza en la calle Doctor Cobos, en las inmediaciones de la plaza Sánchez de la Campa, en la que la basura impide el paso de coches por la calle ya que atraviesan literalmente la vía de extremo a extremo.

Las zonas más afectadas se encuentran, no obstante, en la periferia de la ciudad. Es el caso del sector III de Camposoto y la barriada de Gallineras, donde parece que no ha pasado ningún camión de recogida desde que comenzó este paro laboral de los trabajadores de la concesionaria de este servicio, Urbaser.

La calle Real y, por ende, la zona centro tampoco es que brille por su limpieza. Es frecuente encontrarse por el suelo papeles y desperdicios de todo tipo que el viento mueve a su antojo y suelen terminar acumulándose en las esquinas. Pese a que algunos contenedores se han vaciado en alguna ocasión por parte de los servicios mínimos, la basura que se ha salido de algunas bolsas yace en el suelo a la espera de que los barrenderos retomen su faena.

Lo más paradójico es que los pocos bidones que se han vaciado o se encuentran a medio llenar tampoco son utilizados debido a que algunos isleños han desistido de comprobar si cabe o no su bolsa y optan por dejarla directamente en el suelo, lo que hace que se formen más aglomeraciones en la vía que no tendrían por qué darse en realidad. Un caso llamativo es el de la zona de Capitanía, donde un grupo de vecinos ha habilitado un cartel instando al resto a que abra el bidón y deje la bolsa de basura dentro en vez de tirarla sin más. Y es que los olores están llegando ya a los bajos de algunos edificios de viviendas.

En la playa de Camposoto todavía reina la normalidad gracias a la labor que están realizando los servicios mínimos. Este dispositivo va alternando diferentes zonas y modifica su recorrido cada dos días, según fuentes del comité de empresa de Urbaser.

Pero los propios trabajadores critican que los servicios mínimos están excediéndose de sus competencias por orden de la empresa. Sostienen que sobrepasan las labores dictadas desde la Delegación Provincial de Empleo. Mientras se dirime el conflicto, los vecinos son los que más están sufriendo las consecuencias de esta huelga y los ánimos cada vez están más caldeados.

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