JOSE MANUEL CARRILLO LUQUE. presidente del consejo andaluz de radioaficionados

"La radioafición no se pierde porque sabe actualizarse y está muy arraigada"

  • Este isleño preside desde julio el Consejo Terrritorial de Andalucía de la URE, la Unión de Radioaficionados Españoles Su gran reto es conseguir enganchar a los jóvenes a la radio

A José Manuel Carrillo Luque prácticamente se le adivina dónde vive por el entramado de antenas que puede verse en el tejado de su casa. Allí muestra orgulloso un auténtico puesto de mando, una habitación reservada entera para la que es su mayor afición. Sorprende el sonido tan peculiar que emiten los diferentes equipos que posee. Sin embargo, Carrillo sonríe al ser preguntado por ello: "Yo ya tengo el oído acostumbrado". Es lo que tiene ser el presidente de todos los radioaficionados andaluces, un cargo -exactamente, el de presidente del Consejo Territorial de Andalucía de la URE, la Unión de Radioaficionados Españoles- que ocupa desde el pasado mes de junio y que confirma el buen momento que esta afición vive en La Isla

-¿Cómo fueron sus inicios en esto de la radioafición?

-En realidad, todo comenzó por pura casualidad, pero llevo mucho tiempo. Mi padre me regaló cuando yo era pequeño un walkie. Me fascinó aquello de poder escuchar a gente a distancia y poco a poco me fue interesando cada vez más.

-Los mejores tiempos de esta afición fueron en la década de los setenta y ochenta, pero ¿en qué punto se encuentra ahora mismo?

-Evidentemente no estamos a esos niveles, pero sí que tenemos un número de asociados bastante aceptable. Sin ir más lejos, hay 13 millones de radioaficionados en el mundo, 57.000 de ellos en España, de los cuales 1.500 pertenecen a Andalucía.

-Habla de asociados a la Unión de Radioaficionados Españoles, pero no todos pertenecen a esta organización, ¿no?

-Así es. Hay que dejar claro que yo soy el presidente del Consejo Territorial de Andalucía de la URE, al cual pertenecen todos los radioaficionados que han superado un examen para obtener su licencia. En mi caso, por ejemplo, utilizo el distintivo EA7DJQ. Sin embargo, no llevamos la cuenta de las personas que se compran un equipo básico de 27 megaciclos y empiezan a emitir desde su casa sin rendir cuentas a nadie.

-¿Y en San Fernando? ¿Cuántas personas comparten esta afición?

-Contabilizamos alrededor de 66 asociados y creo que habrá alrededor de unas 100 personas en total. Curiosamente, desde 2006, he presidido desde aquí la sección comarcal y me encargaba de preparar actividades para los radioaficionados de distintos puntos de la provincia. Nuestro rango de acción abarcaba desde Puerto Real hasta Barbate.

-Y el pasado mes de junio le llegó el premio de presidir el Consejo Andaluz. Todo un honor, ¿verdad?

-Y también una responsabilidad. Ya a nivel comarcal, el cargo me robaba bastante tiempo. Al subir de nivel aumenta también el trabajo y el número de viajes a Madrid para coordinar y preparar las distintas actividades.

-¿Qué clase de actividades son esas?

-Hay que aclarar que los radioaficionados solemos contactar entre nosotros con gente de otros lugares por puro placer. Ese es nuestro día a día, pero también solemos desarrollar diferentes concursos a nivel nacional y mundial. Por ejemplo, realizamos un concurso de castillos en el que montamos nuestros equipos en esos lugares (en San Fernando se transmite desde el Castillo de San Romualdo) y se intenta contactar con el mayor número de castillos posibles para ganar premios.

-Uno de sus objetivos como presidente del Consejo Andaluz es atraer al público más joven. ¿Cómo lo está llevando a cabo?

-Todos los años, los colegios que están interesados nos llaman para que le mostremos al alumnado nuestros equipos. Damos a conocer la radioafición a los niños y les explicamos que hay algo más aparte de Internet y los smartphones. De hecho, en caso de catástrofe, nuestros equipos son los únicos capacitados para comunicar porque se pueden montar de forma autónoma en cualquier parte. Cuando ocurrió el terremoto de Lorca, la ayuda de los radioaficionados de aquella zona fue vital.

-¿Puede ser el tema económico un impedimento para adentrarse en este mundillo?

-No lo creo, porque un equipo básico y limitado de 27 megaciclos no supera los cien euros. A partir de ahí, puede interesarte el hecho de examinarte para conseguir la licencia, algo que se puede lograr fácilmente en la Jefatura Provincial de Telecomunicaciones en Cádiz.

-¿En qué consiste exactamente esa prueba?

-Es un examen básico tipo test para comprobar que tienes ciertas nociones para montar los equipos. Cualquier persona es capaz de superarlo, porque con la democracia se han suavizado los requisitos. ¡Antes la policía te tenía que firmar un certificado para poder examinarte y todo! (risas).

-¿Cree que la radioafición ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos?

-Por supuesto. En los últimos años estamos utilizando la tecnología para potenciar nuestros equipos. Podemos contactar con cualquier parte del mundo por Internet para facilitarnos la comunicación.

-Entonces, esta afición no corre peligro de extinguirse, ¿no?

-No. La radioafición es algo muy arraigado y perdura en la familia o en tus amistades. Es algo vocacional, que se lleva dentro y que disfrutas cuando lo practicas.

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