Cultura

Alicia Alonso y su vinculación a Jerez

  • El traslado de su padre, veterinario del ejército cubano, durante un año, 1929, a la ciudad le hizo descubrir el flamenco por primera vez   

Alicia Alonso, durante una de sus visitas a Jerez. Alicia Alonso, durante una de sus visitas a Jerez.

Alicia Alonso, durante una de sus visitas a Jerez. / Manuel Aranda

La maestra Alicia Alonso estuvo vinculada a Jerez desde su infancia. Con apenas ocho años, en 1929, su padre, teniente veterinario e hijo de padre cántabro, se desplazó a Jerez  durante un año para desarrollar un trabajo de investigación sobre los caballos. Fue enviado por el ejército cubano permaneciendo durante ese tiempo en las instalaciones militares de cría caballar existentes en la ciudad.

Aquella etapa de su vida fue siempre recordada por la bailarina, que en 2013, aprovechando una recepción por parte del Ayuntamiento, rememoró las clases de danza española que recibió en Jerez, atendiendo al expreso deseo de su abuelo paterno de que sus nietas aprendieran danzas de la tierra para traerles de esta forma "un pedazo de su tierra".

La escritora cubana Mayda Bustamante recoge en su obra 'Alicia Alonso o la eternidad de Giselle' (Ediciones Cubre, 2013) que esas clases las recibió en primer lugar "de una mujer corpulenta, que tras unas primeras clases ya no volvió a aparecer más, según supo años después, porque estaba embarazada", y posteriormente, "tuvieron una maestra joven y alegre que le enseñó bailes folcklóricos tradicionales como las sevillanas, malagueñas o las jotas".

Bustamante destaca que de esas clases la pequeña Alicia se sintió fascinada "por la postura orgullosa de la cabeza, junto a la fluidez de los movimientos sugerentes de los hombros y de las caderas". Sin embargo, la mayor impresión se las causarían las castañuelas. "Tanto encanto produjo en Alicia que las usaba en la cama para asegurarse de que podía tocarlas en cualquier posición que adoptaran sus manos y susbrazos”.

Fue en Jerez donde Alicia Alonso escuchó por primera vez "flamenco y el taconeo de los bailarines", una imagen que guardaría con cariño durante toda su vida. Fue también en Jerez donde por primera vez entró a un teatro acompañada de su madre

Su relación con Jerez de la Frontera la retomaría años posteriores, pues siendo directora del Ballet Nacional de Cuba trajo hasta el Teatro Villamarta las obras 'Coppélia' y ‘La magia de la danza’

   

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