Cultura

'Arcos de Buenos Aires' conquista el Alcázar con su tango más castizo

  • La orquesta de cámara porteña cosecha un gran éxito en 'Las Noches de Verano' ante un público entregado por completo

'Arcos de Buenos Aires' deleitó al público asistente en 'Las Noches del Alcázar', el pasado miércoles, con un espectáculo vibrante y lleno de ritmo. Dentro del patio de San Fernando ante la atenta mirada de la historia, en una de las joyas patrimoniales de Jerez, se dispuso el escenario idóneo para conseguir envolver a los espectadores en una atmósfera de suspense y emoción que a nadie dejó indiferente. Emotivo es el adjetivo con que mejor se puede definir la personalidad musical del proyecto del aclamado director y compositor Walter Oscar Tejeda Carranza. La combinación de fragmentos musicales, interpretados en la tarima por dos parejas de bailarines, con partes meramente instrumentales sirvió de perfecto hilo conductor para conseguir acompañar a cada asistente al evento en un viaje por una Argentina de principios de siglo. Walter Tejeda, anfitrión al festín audiovisual, supo aprovechar la luz, que aún faltándole para seguir las partituras, cubría la orquesta desde el patio de butacas dando un reflejo dorado. "¡Más luz!, ¡Dadme más luz!", pedía el director de la orquesta, mientras sin parar de sonreír, murmuraba tanto para sí mismo como para todos los presentes, con esa sangre caliente que caracteriza a quienes viven los ritmos portuarios. El tango se apoderó de la noche. El constante cambio de vestuario de los bailarines, convertidos en acróbatas, 'el vibrato' en clave de suspense de cada pequeña pieza seleccionada y el lenguaje de pícara comedia con que consiguió acercarse a toda la familia sin apartar la sensualidad, caracterizaron la anatomía de una orquesta que en su andadura por el mundo ha conseguido llevar la sangre caliente de la lejana Argentina, a cada pequeño rincón que lo haya querido acoger. La Reina de Plata recogió una ovación sincera de un público que abarrotó desde sus asientos todo el exterior del Alcázar. Aplausos que daban fe de la confección honesta y mimética de la naturaleza argentina. Walter Tejeda, desde uno de los extremos del escenario, acercó su visión personal del tango, coloreando la función con variados incisos de humor, apoyando y agradeciendo la asistencia a evento culturales, sin olvidarse de los compatriotas venidos desde el otro lado del Atlántico, a quienes dedicó como punto y final al espectáculo, 'La Cumparsita' que popularizara Carlos Gardel, y difundiera el tango a nivel mundial. Un concierto hecho para entretener, donde el escenario siempre estuvo muy cerca, mientras una sonrisa homogénea se dejaba ver como sensación final pasada ya la medianoche.

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