Cultura

Chamizo disculpa en un informe la desprotección del arte rupestre

  • El Defensor del Pueblo asegura que su conservación no es "una tarea sencilla" y no cree que sea "del todo justo" responsabilizar de sus daños a la administración

José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz, disculpa en el informe anual 2008 de la institución que representa la desprotección que sufren las cuevas de la provincia de Cádiz -gran parte de ellas del Campo de Gibraltar- que albergan arte rupestre. Chamizo concluye que es alta la complejidad para articular las medidas de conservación de estos abrigos, lo que le hace no cargar las tintas contra la administración, a la que la Asociación Gaditana para el Estudio y la Defensa del Patrimonio Arqueológico (AGEDPA) acusa de inoperancia y desinterés en esta materia.

El Defensor del Pueblo Andaluz sí remarca en su informe el enorme valor que posee lo que se denomina arte sureño, es decir, el grupo de más de 200 cuevas de la comarca campogibraltareña, La Janda y zonas limítrofes, en las que predominan las manifestaciones postpaleolíticas, aunque algunas "representan el arte paleolítico más meridional del continente europeo y son incluso más antiguas que las famosas pinturas de la cueva de Altamira".

Chamizo entiende en su informe -presentado hace cuatro días al Parlamento autonómico- que la mejor manera de velar por la protección de este patrimonio es volcarse en una labor didáctica para concienciar de la importancia de estas manifestaciones.

"Las posibilidades de protección de estas cuevas y abrigos no se nos presenta como una tarea sencilla, ni como un cometido fácil de llevar a cabo. De hecho, si analizamos las distintas opciones de protección comprobaremos que las mismas presentan tanto ventajas como serios inconvenientes", asegura el Defensor del Pueblo Andaluz.

"La posibilidad -se extiende- de establecer un sistema de vigilancia permanente de estas cuevas y abrigos mediante la contratación de personal adecuado a tal fin presenta numerosos obstáculos e imponderables. En primer lugar, para que esta vigilancia sea eficaz debe ser permanente y para ello debería contratarse a varias personas. En segundo lugar, habría que dotar a estos vigilantes de unas infraestructuras mínimas sobre el terreno para que pudieran desarrollar su labor en unas condiciones dignas, algo en muchos casos difícilmente compatible con el régimen de protección ambiental de unas zonas ubicadas en su mayoría dentro de parques naturales".

"Si tomamos en consideración que existen más de 200 cuevas y abrigos con manifestaciones rupestres, la posibilidad de contratar a un número suficiente de personas para que vigilen adecuadamente estos lugares se nos antoja poco viable y, sobre todo, poco racional desde un punto económico", colige Chamizo.

"Otra posibilidad para proteger este patrimonio es el cerramiento o vallado de estas cuevas. Esta opción, que parece en principio más practicable que la anterior, presenta también algunos inconvenientes de relevancia", indica la institución.

"El primero de ellos -detalla- es el impacto que los propios cerramientos tienen sobre las cuevas que deben proteger. Un impacto, no sólo por los riesgos de ocasionar daños al propio BIC (Bien de Interés Cultural) como consecuencia de las obras que es necesario realizar para hacer el cerramiento, sino también un impacto paisajístico y visual que resulta difícil de aceptar en espacios naturales especialmente protegidos".

"Por otro lado, estos cerramientos por sí solos, carentes de otro tipo de vigilancia, difícilmente pueden garantizar plenamente la indemnidad del Bien frente a unos potenciales agresores realmente decididos a penetrar en la cueva y provocar el daño. Asimismo, no es deleznable el riesgo derivado del efecto llamada que puede producir el propio cerramiento, cuya mera presencia atraería la atención y el interés de muchas personas", continúa el Defensor.

"Como puede observarse -concluye el informe- no es tarea fácil encontrar una solución válida para dotar a estas cuevas y abrigos de la protección que precisan para salvaguardar sus tesoros artísticos. Es por ello, que no resultaría del todo justo derivar a la Administración toda la responsabilidad por las agresiones que con demasiada frecuencia padece este patrimonio cultural".

José Chamizo sí realiza un reproche en el documento, en concreto a la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. "Demasiadas ha anunciado la elaboración de planes y propuestas para dotar de protección a estas cuevas y abrigos, sin que hasta la fecha estas promesas se hayan verificado", afirma.

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