Cultura

Cientos de personas piden una solución inmediata para el Villamarta

  • Distintos sectores de la sociedad jerezana acuden a la concentración ante el teatro

Jerez, o al menos parte de sus ciudadanos comprometidos con la cultura, mandó ayer un recadito a sus dirigentes políticos a los que dejaron muy claro que no quieren que el Teatro Villamarta, sin duda el motor cultural sobre el que gira la ciudad, se paralice. Lo hicieron a través de una concentración, convocada hace unos días por las redes sociales, con la que se quería demostrar que aún existe un sector de la ciudadanía dispuesto a seguir disfrutando de la cultura.

A pesar de no ser el horario más apropiado, por aquello de que muchas personas estaban a esa hora, la una y media del mediodía, en plena jornada laboral, lo cierto es que a la llamada respondieron unas 600 personas, (según los organizadores) cada una de un perfil distinto pues allí se entremezclaron ciudadanos de avanzada edad, que ya han pasado por esta situación con el teatro, con jóvenes inquietos y comprometidos con la causa.

Los primeros en acudir a la cita fueron los propios trabajadores del teatro, que hicieron piña en la Plaza Romero Martínez junto a su directora Isamay Benavente. Son momentos difíciles para el personal, que ayer no obstante, recibieron al menos el calor del ciudadano de calle.

Especialmente llamativa fue la presencia de una de las figuras del panorama lírico nacional e internacional, el jerezano Ismael Jordi, que no quiso desaprovechar la ocasión para sumarse al alegato. El mundo del teatro también estuvo representado así como el de la literatura, la pintura, la música, la arquitectura, del mundo vecinal y personas conocidas de la sociedad jerezana. También hubo representación de entidades señeras en la ciudad como los Amigos del Archivo, y la Academia de San Dionisio y por supuesto del mundo del flamenco, aunque quizás en menor medida de lo esperado. Paco Cepero, Manuel Morao, Angelita Gómez, Alberto San Miguel, Javier Patino y Pepe Moreno fueron los artistas que quisieron adherirse al llamamiento en representación del arte flamenco.

De igual modo, asisitieron a la concentración representantes de algunos partidos políticos de la oposición, caso de Ciudadanos, Ganemos-Jerez e Izquierda Unida. También antiguos miembros de la corporación municipal, como los ex delegados de cultura Dolores Barroso, Julián Gutiérrez, María de los Ángeles Gómez y Marina de Troya que no quisieron faltar a la llamada.

Sorprendió en cambio, al menos así lo manifestaron muchos de los asistentes, la presencia de la alcaldesa de la ciudad y algunos de sus compañeros de gobierno, como Francisco Camas y Carmen Collado. Llegaron incluso a posar junto a los trabajadores del teatro con una pancarta detrás en la que se leía 'No al cierre de Villamarta'.

Para dar consistencia al acto, el poeta jerezano Pepín Mateos leyó un pequeño manifiesto: "Hoy, en esta mañana de febrero, bajo este cielo despejado y engañoso de Jerez, hombres y mujeres que nos dedicamos a la cultura hemos querido reunirnos para hacer visible nuestro rechazo a las sombras que se ciernen sobre el Teatro Villamarta. Más allá de cualquier posicionamiento político, y sin querer entrar en valoración alguna sobre los errores o aciertos con que se ha administrado hasta ahora nuestro teatro, creemos que hay que hacer todo lo posible e imposible para evitar su cierre.

Porque el Teatro Villamarta es uno de los referentes más notables de la cultura de nuestra ciudad. Porque el Teatro Villamarta es parte de lo más destacado y emotivo de la Historia de Jerez. Porque el Teatro Villamarta cumple una función educadora necesaria para la formación de una sociedad mejor y más libre. Porque el Teatro Villamarta es el símbolo de nuestras esperanzas en el futuro de esta ciudad hoy decaída y apagada. Y porque en el Teatro Villamarta está un trocito de nuestro corazón y del corazón de nuestros antepasados, donde nos hemos conmovido, divertido, reflexionado… Por todo esto y por mucho más decimos:

No al cierre del Teatro Villamarta, no a cualquier salida de la actual situación que contemple su clausura y olvido".

Mientras el futuro del teatro sigue sin aclararse. La posibilidad de fusionar la fundación con la Fundación Andrés de Ribera es una opción aunque en las últimas horas ha vuelto a tomar fuerza la Fundación Caballero Bonald, que no obstante, debería tener el visto bueno de su mentor.

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