Cultura

Cría cuervos... Edgar Allan

EEUU, Hungría y España. Thriller, 2012. 110 min. Dirección: James McTeigue. Intérpretes: John Cusack (Edgar Allan Poe), Luke Evans (detective Emmett Fields), Alice Eve (Emily Hamilton), Brendan Gleeson (coronel Hamilton), Oliver Jackson-Cohen (John Cantrell), Kevin McNally (Maddux). Guión: Ben Livingston y Hannah Shakespeare. Producción: Marc D. Evans, Trevor Macy y Aaron Ryder. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Danny Ruhlmann. Montaje: Niven Howie. Diseño de producción: Roger Ford. Vestuario: Carlo Poggioli.

Si Baudelaire viviera asesinaría a este director por lo que ha hecho con Poe, a quien el poeta francés tanto admiró y tan excelentemente tradujo. ¿Y qué le haría Cortázar, gracias a quien muchos lo leímos por primera vez en su traducción publicada en Alianza? Prefiero no pensarlo. Roger Corman, más expedito, lo habría mandado a la m… Porque el tipo que dirige (¿) esta película hace con Poe un refrito gore-cómic-gótico que acumula los más feos vicios de esos tres submundos.

Lo peor del cómic es que es contagioso. No se limita al papel. Ni tan siquiera a los videojuegos. Alentado por su inmenso éxito, su prestigio artístico y su continuo trasvase al cine, aspira a dar razón de la totalidad de la experiencia humana. Y se estrella, claro. Cada medio sirve para lo que sirve. Y ni el lenguaje cinematográfico contaminado -simplificado- por el cómic puede dar razón de la figura gigantesca y del mundo verdaderamente (no fingidamente) tenebroso de Poe, ni un fulano que ha dirigido basurillas como V de Vendetta (a la que algunos colegas rinden culto) o Ninja Assassin puede ni tan siquiera acercarse al infierno de la vida y de los sueños de Poe.

El guión presenta a Poe ayudando a un detective en la caza de un asesino que mata a sus víctimas siguiendo sus cuentos. Los crímenes de la calle Morgue, La máscara de la muerte roja, El misterio de Marie Roget, El entierro prematuro o El pozo y el péndulo son mezclados con los últimos días de la trágica vida de Poe. En realidad lo que se mezcla es la cáscara de estos cuentos, lo más superficial y anecdótico -el horror de Poe degradado en gore- con una simplona y gesticulante representación de Poe desaforadamente interpretada por John Cusack.

McTeigue ignora que las tramas o los enigmas eran en Poe, no la meta, sino el punto de partida, el bastidor sobre el que bordar los retorcidos arabescos de un pánico ante la vida que produce tan hondo e intenso desasosiego porque sospechamos que quien lo siente, lejos de tener alucinaciones, ha visto cara a cara el horror de la existencia. Imposible saber, leyéndolo, si Poe inventaba estas cosas perdido en las brumas del alcohol o si en la bebida buscaba el olvido de horrores que su sensibilidad en carne viva le había mostrado.

No hay que decir que este realizador de tan limitados como sobrevalorados méritos pasa sobre estas cuestiones, no de puntillas, sino pisoteándolas. Lo único bueno de esta cosita es que muestra a quien la ignorara la minúscula talla de McTeigue. La broma macabra es que esta endeble película es la mejor de las que ha dirigido.

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