Juan Manuel de Prada. Escritor

"El Desastre del 98 es una antesala de lo que pasa hoy"

  • El autor presenta hoy en el Obispado su nuevo libro, 'Morir bajo tu cielo', centrado en la pérdida de Filipinas a finales del XIX.

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Desde comienzos del pasado mes de octubre, está en las librerías la nueva obra de Juan Manuel de Prada (1970, Vizcaya), 'Morir bajo tu cielo' (Espasa). Sin embargo, el acontecimiento que retrata forma parte de la historia desde finales del XIX: el Desastre del 98 y la pérdida de Filipinas. Un hecho casi olvidado en el tiempo, desterrado de la memoria de los españoles, que el autor ha sacado de nuevo a la luz. Un trabajo coral de largo aliento contextualizado en uno de los episodios más heroicos y desconocidos de la historia de España. De Prada presentará hoy jueves, a las 20 horas, este nuevo título en el aula Juan Pablo II del Obispado, con la conferencia 'Del desastre de 1898 a la crisis de nuestro tiempo: una reflexión a propósito de 'Morir bajo tu cielo'. Una cita que está organizada por la Asociación Católica de Propagandistas y que pocos deben perderse, en honor a los tiempos.

-Saturados ya de libros y películas sobre la Guerra Civil, usted recupera otro acontecimiento histórico un tanto olvidado.

-Bueno, es que creo además que frente a esa visión que trata de explicar lo que hoy nos pasa simplemente tomando como referencia la Guerra Civil, pues pienso que ésta (el Desastre del 98) es una cuestión que habría que revisar. Porque hay acontecimientos mucho más olvidados que seguramente han tenido una influencia mucho mayor, y para mí la pérdida de Filipinas es uno de los grandes acontecimientos de nuestra historia reciente que más contribuye a explicar lo que ha pasado, y lo que nos está pasando hoy.

-¿Por qué eligió este hecho?

-Pues yo tenía previsto escribir como un proyecto no plenamente configurado, pero sí como una idea, unos 'Episodios Nacionales' del siglo XX español e, indudablemente, el 1898 es el acontecimiento fundacional. Ahí se puede decir que empieza el siglo XX para España, con todo lo bueno y, sobre todo, todo lo malo, podríamos decir.

-¿Quizás es ésta la novela de aventuras que siempre quiso escribir?

-Bueno, siempre quise escribir, efectivamente, una novela que rindiera un poco homenaje a las lecturas de mi infancia, a las novelas de aventuras, las épicas... Y Filipinas me ofrecía un marco que me venía pintiparado. Porque Filipinas sí es un pedazo de España, pero al mismo tiempo la realidad es que está absolutamente olvidada. Esto era una oportunidad.

-¿Cómo ha sido la elaboración de esta obra coral, sus personajes?

-Sí, es una obra sobre todo que, aunque toca un acontecimiento histórico, la verdad es que hay muchos personajes que no son históricos, y esto hace que la novela tenga mucha complicación. Es decir, cómo encajar personajes ficticios en una historia con un trasfondo histórico, era un encaje de bolillos. Por una parte había que documentarse muy bien para crear todo el contexto histórico, pero luego había que tener la libertad para tocar una serie de cuestiones. No hay mucha bibliografía sobre la guerra en Filipinas, sólo libros de memorias de militares y de frailes que vivieron la situación. Fue una labor muy interesante, mucho trabajo de hemeroteca y lectura de esos libros de memorias.

-¿Qué debe conocer el español de este hito?

-Creo que ante todo, tiene que aprender cómo se perdió Filipinas. Para el lector contemporáneo tiene una gran enseñanza y es que del mismo modo que perdimos Filipinas o Cuba, que eran pedazos de España, pues hoy en día podemos perder Cataluña o el País Vasco. Porque realmente no hay tanta diferencia.

-¿Se pueden repetir errores del pasado?

-Sin duda. Como todo aquello nos quedaba muy lejano, pues parece que no va a ocurrir hoy con partes que están dentro de la España peninsular, pero esto es absurdo, estúpido. Puede ocurrir.

-Hoy, a través de una charla, presenta su libro en Jerez.

-Será la presentación de mi novela, pero también una explicación de por qué la he escrito, la época, las circunstancias históricas, de su similitud con lo que vivimos hoy. Porque el Desastre del 98 no deja de ser una anticipación de lo que nos está sucediendo hoy.

-¿Cree que los españoles tenemos problemas con nuestra propia historia, es decir, cargamos con ella como un peso?

-Sin duda, sin duda. Los españoles no hemos sabido digerir nuestra historia y en esto evidentemente vamos a la zaga de otros países, que aceptan con mayor naturalidad su historia por sus errores y por su grandeza. Es una consecuencia de la leyenda negra española, que hemos hecho propia. Algo insólito y desquiciante.

-En su obra hay muchos personajes masculinos...

-Sí, pero hay unos tantos personajes femeninos muy potentes. Sor Lucía es casi el más importante de la novela y mi favorita, también está Guicay, una chica mestiza... Son muy importantes. Y en todos los personajes hay algo mío, desde el capitán Las Morenas, el soldado Chamizo... Pero hay muchos que no tienen nada que ver conmigo.

-Una obra muy a lo 'El corazón de las tinieblas'. Se masca esa oscuridad...

-Sí, es un referente. En el libro de Conrad se habla de una tribu caníbal, y aquí no es caníbal pero corta cabezas.

-Respecto a sus anteriores obras, ¿qué hay de nuevo de Juan Manuel de Prada aquí?

-Esta es una novela coral, de gran ambición, que al mismo tiempo hace una propuesta de un intento de recuperación de un episodio muy importante de nuestra historia. En este libro he puesto mucho.

-La charla que ofrece hoy la da en el Obispado, ubicado en un palacio del siglo XVIII. Pero usted está muy en contra de la Iglesia que se doblega ante el poder.

-Bueno, no tiene nada que ver con las posesiones. La que se rinde al poder es la que compadrea con el poder, no que haga mal uso de esos bienes, para la pura ostentación. En la novela hay una crítica a una Iglesia en complicidad que se arrima al poder para encontrar ventajas económicas. Y esto creo que hay que denunciarlo y ha sido malo para la Iglesia siempre. Ya tuve la oportunidad una vez de estar en el Obispado de Jerez con su anterior obispo. Pero esta actividad no la organiza el Obispado.

-¿Sigue usted tan reacio a las redes sociales?

-En líneas general.., en la vida hay tantas cosas interesantes y la mayor parte están en el mundo real. A Internet le dedico poco tiempo, aunque ya se le dedica más del que debiéramos. No tengo, ni creo que la tenga, presencia en las redes sociales. Prefiero tener amigos de carne y hueso.

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