Cultura

Directo al rescate

  • Un doble álbum, grabado en un concierto en Londres en 2005, recupera una década después de su muerte la música del trío del pianista Esbjörn Svensson

Acababa de finalizar la grabación de su nuevo álbum, Leucocyte (2008), cuando un accidente ocurrido mientras buceaba en la isla de Ingarö, cerca de Estocolmo, lo condujo a la muerte el 15 de junio de 2008. A sus 44 años, el pianista sueco Esbjörn Svensson y su Trio (E.S.T.) saboreaban entonces las mieles del éxito tras proyectar su propuesta más allá de los dominios del canon jazzístico, alimentándose de plurales fuentes: "Estamos inspirados por la música afroamericana, por supuesto, pero también por la música clásica europea, por la música electrónica, el pop, el rock 'n' roll..., si alguien piensa que no es jazz, por mí vale, y si piensa que sí, pues también", argumentaba entonces Svensson. Una característica compartida en su momento con otros tríos de eclécticos ascendientes como The Bad Plus.

Sin embargo, el E.S.T. también había logrado conquistar los aplausos de la crítica jazzística más exigente de la mano de excelentes trabajos de disposición acústica como Trio Plays Monk (1996), Winter in Venice (1997) o From Gagarin's Point Of View (1999). Desde su debut discográfico como grupo en 1993, el contrabajista Dan Berglund y el batería Magnus Öström hicieron piña en una formación puesta al servicio de modelo poético y vivificante del líder, influido por nombres del contexto jazzístico como Chick Corea o Keith Jarrett pero también atraído por el iconoclasta Glenn Gould. Ilustres referencias que no lograron evitar que su música quedara lastrada en determinados capítulos electrónicos por un peliagudo fleco efectista.

A veces pecó de cierto efectismo, pero no puede negarse su contribución al formato de piano trío

Así, mientras su pianismo era reconocido con galardones como el European Jazz Awards o el Jazz Awards de la BBC a la vez que la revista Down Beat convertía a E.S.T. en el primer grupo europeo en ocupar su portada en 2006, Svensson se volcaba en defendibles aunque bacheados trabajos como Seven Days Of Falling (2003) o Viaticum (2005), ribeteados por apuntes electrónicos, idóneos, no obstante, para ensanchar unas audiencias atraídas por una oferta menos calibrada que la de entregas precedentes.

Una década después de su muerte, el Esbjörn Svensson Trio regresa a la vida de la mano de E.S.T. Live in London, un doble CD que recoge un inédito concierto celebrado en el londinense Barbican Centre el 20 de mayo de 2005, en plena gira promocional del citado álbum Viaticum. Sus composiciones se erigen en columna vertebral de este directo de mayoritaria vocación acústica -sin duda la que más le favorece-, pero que no evita pasajes de timbre electrónico cuyo impacto afecta más a la forma que al fondo. Diez temas compuestos, arreglados, interpretados y producidos por un trío que toca sin mirarse y que, en general, exhibe una óptima cara, casi siempre pendiente de la dinámica rítmica, esgrimiendo con pericia espacios de épica y lirismo desde una narración certeramente hilada, tanto en sus secciones más introvertidas -Tide Of Trepidation- como en aquellas en las que emerge el perfil más afectado, tipo Mingle In The Mincing-Machine.

Para Burkhard Hopper, mánager del fallecido pianista y compositor, existía "una cierta mística en torno a su música". "Svensson -proclamó Hopper en una ocasión- era musicalmente la luz que iluminaba al mundo porque lo que hizo fue romper barreras". Sin dejarse llevar por tan acentuado mesianismo, nadie puede negarle a E.S.T. su preciosa contribución al formato de piano trío mientras amplificaba la huella de la música improvisada entre audiencias periféricas. Desde su positivo balance, superior incluso a los de otros directos del trío, E.S.T. Live in London así lo reafirma y como tal debe ser disfrutado y celebrado.

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