Cultura

Flamenco, patrimonio fotográfico

  • El fotógrafo Ricardo Alcalde expone su obra en el Centro Andaluz de Flamenco (CAF)

PUEDE que esta exposición pase algo inadvertida por encontrarse en un lugar que no es circuito habitual de exposiciones fotográficas. Me estoy refiriendo a la exposición de Ricardo Alcalde que se exhibe en el Centro Andaluz de Flamenco (CAF) de la plaza San Juan. Por ello quiero llamarles la atención sobre algunos aspectos interesantes de la misma.

La exposición sobre el mundo del flamenco consta de 50 trabajos, de los cuales veinticinco son cloro bromuros de plata y los otros veinticinco están realizados mediante la técnica del carbón directo, por eso he preferido llamarlos trabajos dada la laboriosidad que cada imagen implica.

La técnica del carbón directo, para aquellos más interesados en los aspectos técnicos, se inició hacía 1855 con los experimentos de Alfonso Poitevin. Suponía la utilización, por primera vez, del carbón molido como pigmento.

Más tarde, en 1864, Joseph Suvan patentó la técnica del carbón transportado, que ampliaba la gama tonal. Pero no fue hasta 1870 cuando Frederic Artigue y su hijo inventaron la técnica del carbón directo. La comercialización posterior fue llevada a cabo por distintos autores que fueron denominando a los papeles con su propio nombre. Como uno de los casos más conocidos tenemos al papel 'Fressón'. Papel muy utilizado por el conocido fotógrafo José Ortíz-Echague que nos dejó espectaculares obras elaboradas mediante esta técnica.

El sistema se basa en la fotosensibilidad de la gelatina, una vez recibe un baño de dicromato, a la exposición directa de la luz solar o fluorescente ultravioleta filtrada al contacto directo del negativo. Posteriormente se revela con una papilla de serrín, deshidratándose la gelatina expuesta a la luz y agarrándose al papel, y en la parte oscura del negativo la papilla arrastra la emulsión. En el caso de nuestro autor, la técnica la realiza con variantes muy personales, aplicando con una brocha varias capas de un compuesto de gelatina, pigmentos de tierras, óxidos y carbón sobre papel de acuarela.

Toda esta técnica está muy bien pero resultaría incompleta si detrás no estuviera la pasión del fotógrafo que, como en el caso de Ricardo Alcalde, impregna técnica y espíritu fotográfico. Un espíritu que roba del mundo del flamenco, un mundo que el autor pretende reflejar más allá del puro espectáculo que ocurre en el escenario.

Alcalde, natural de Salamanca y residente en Pontevedra, en una visita a Jerez quedó embrujado por este arte, por este patrimonio cultural que tiene su epicentro en nuestra tierra. Y desde entonces sus visitas han sido continuas, intentado conjugar ambos patrimonios, el patrimonio cultural que es el flamenco con técnicas tradicionales que forman parte desde más de un siglo del patrimonio de la fotografía.

Y el resultado es este legado de la visión de dos mundos, de dos facetas artísticas que se conjugan y expresan con lenguajes intensos, fruto de la más pura tradición y de la esencia artística que los seres humanos atesoramos en nuestra memoria, en nuestra historia, en nuestro patrimonio cultural.

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