Cultura

God loves (us)

Visitar un edificio acompañado por el arquitecto que lo proyectó, o por alguien que lo ha estudiado hasta el último detalle por ser responsable de su restauración, es un placer comparable al de leer un libro bien arrellanado en nuestro sillón favorito o ir al cine una tarde de lluvia.

Las cubiertas de la Mezquita de Córdoba es un paisaje desconocido para la mayoría de las personas que visitan su hermosísimo espacio interior. Viendo sus tejados, aparece de nuevo la hidráulica. Desaguar los casi 15.000 metros cuadrados, una superficie equivalente a dos campos de fútbol, sin posibilidad de tener bajantes bien repartidos por el edificio, es una reto verdaderamente necesitado de inteligencia constructiva. El resultado es un paisaje compuesto de cubiertas a dos aguas que siguen las líneas de columnas que las soportan, entre las que discurren canales que recorren la cubierta de un extremo al otro, como si de muchos acueductos se tratara. De ellas emerge, como una montaña escarpada entre lomas, la nave construida por Hernán Ruiz II.

La enseñanza que nos transmite la historia es que en arquitectura es posible la convivencia de elementos procedentes de diversas culturas. En la mezquita de Córdoba conviven con armonía la arquitectura de los musulmanes y los católicos. Quizás sus fieles y dirigentes debieran aprender de la arquitectura.

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