Flamenco

Piano y jondo

  • Pedro El Granaíno y José Miguel Évora ofrecen en el Hotel Casa Palacio María Luisa un recital de los que se guardan en la memoria

Pedro El Granaíno, en un momento de su actuación. Pedro El Granaíno, en un momento de su actuación.

Pedro El Granaíno, en un momento de su actuación.

El pasado sábado tuvo lugar en Jerez uno de esos encuentros que se te quedan guardado en el disco duro de la memoria para siempre. Dos artistas con mayúsculas y un escudero que sabía perfectamente los terrenos que tenía que pisar, se subieron al escenario del jardín del Casa Palacio María Luisa para regalarnos una sesión de música, de flamenco y de disfrute, que puede que haya sido de lo mejor que haya pasado por la ciudad en lo que va de año, pandemia mediante.

Pedro ‘El Granaíno’ y José Miguel Évora, José Miguel Évora y Pedro ‘El Granaíno’- tanto monta, monta tanto- arropados por Javier Campallo en la percusión, desplegaron durante casi hora y media lo mejor de su garganta, de sus negras y sus blancas para ir recorriendo el universo flamenco, desde Camarón hasta Morente, desde Tomás Pavón hasta Chocolate, desde la soleá más apolá a la granaína más solemne y desde la bulería más acompasada a la zambra más oriunda y es que, este formato de piano y voz, le debe mucho a este palo del cante.

Como dignos continuadores de ese camino que hace ya varios lustros y décadas abrieran para lo jondo Arturo Pavón y Caracol, con el dúo que nos ocupa se volvió a repetir eso de que cuánto más lo escuchas, más te gusta y cuánto más te gusta más lo escuchas. Y es que la voz del Granaíno, ya no es una voz susceptible de comparación, sino que ofrece ya matices, formas y expresiones propias, que no olvidan de donde viene pero que sabe perfectamente hacia donde va, tanto en melodía, como armonía y, sobre todo, afinación.

José Miguel Évora es de esas personas que nacen bajo el halo del misterio que las hace expresarse en pentagrama y no con el abecedario que estamos acostumbrados a usar. Su maestría no obedece a cánones sino a sensaciones, y eso se nota cuando se deja llevar buscando el arrope de una voz que sabe que tiene en el piano una señalética que lo guía por los senderos del tempo y el compás, ya bien sea ofreciéndole unas tonás en las que las letras de Manuel Molina sirvieron como introductorias, calmando la Nana del Caballo grande con la que comenzó el concierto o rematando por fandangos naturales.

Évora y El Granaíno, en el Hotel Casa Palacio Évora y El Granaíno, en el Hotel Casa Palacio

Évora y El Granaíno, en el Hotel Casa Palacio

Noche de expectación que no noche de decepción fue la que ofrecieron Pedro El Granaíno y José Miguel Évora en el Hotel Casa Palacio María Luisa, haciendo buena esa excepción que confirma toda regla. Quien no fue, les aseguro que se lo perdió porque fue una cita de esas que echamos mucho de menos en estos tiempos de nueva normalidad, una cita que vamos a recordar porque tanto el ambiente, como el sitio, fueron los justos y necesarios para que, por unos momentos, volvieran a aflorar esas sensaciones que creíamos perdidas.

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