ISMAEL JORDI. TENOR

"Hoy día estás más expuesto, a las horas de cantar ya estás en Youtube"

  • El jerezano hace balance de un 2015 en el que ha vuelto al Covent Garden y ha cerrado su cuarta ópera en el Liceu Su sueño, cantar en La Scala de Milán y el Metropolitan de Nueva York

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El Covent Garden de Londres, el Teatro de la Ópera de Zurich, el Teatro Real de Madrid, el San Carlo de Nápoles y el Liceu de Barcelona. Estas son algunas de las plazas de lujo en las que Ismael Jordi (Jerez, 1973) ha toreado, y salido por hombros, durante el pasado 2015. Hace tan solo tres años, al jerezano le daba vértigo pensar en el coliseo londinense, y el pasado verano cerró su segunda ópera en la capital británica con 'La Traviata'. Su agenda de compromisos, que tiene cerrada hasta 2020, es tan ajustada que se ha visto obligado a tener que decir dos veces que no a su sueño: cantar en La Scala de Milán.

El 30 de diciembre fue su última función de 'Roberto Devereux' en el Liceu de Barcelona -su cuarta ópera en esas tablas catalanas- y ya se encuentra en Aviñón preparando su próximo papel. Para el jerezano, la mejor crítica "es repetir en el mismo teatro, que un director te vuelva a llamar. La crítica te puede poner muy bien y puedes recibir muchos aplausos, pero en repetir está el verdadero éxito, es donde ves que estás haciendo las cosas bien".

Solo hay algo más impresionante que la agenda de Jordi, y es su currículum. Este año cantará su centésima 'Traviata' y lleva 52 funciones de 'Lucia'. Como el mismo tenor afirma, "hasta que no has cantado una ópera 15 o 20 veces no forma parte de tu sistema". El problema está, precisamente, en lo efímeros que son algunos papeles en el mundo de la lírica. "Me he preparado cosas dificilísimas para cinco funciones, como 'Mignon', una ópera en francés que estrené en el mismísimo París. Lo mejor es que así tienes un repertorio de óperas que poquitos cantan. Entonces, cuando se vuelvan a hacer y vean los que la tienen en su currículum ahí estará el nombre de Ismael Jordi".

Decir que no a La Scala "fue duro", pero el tenor se explica: "Las dos ocasiones que me llamaron era por una urgencia en la que tenía que salir directamente desde donde estuviera y cantar allí. En esas condiciones estás al 50% y me planteé si me merece la pena, en un teatro como La Scala, cantar en esas condiciones. Dije que no porque si no entras por la puerta grande ya no vuelves más". Jordi explica que el teatro 'top' ahora mismo es el Covent Garden, "aunque esto es como el fútbol, una temporada es el Madrid y otra el Barça". Independientemente de símiles futboleros, su sueño sigue siendo subirse a las tablas de La Scala y el Metropolitan de Nueva York. "Mira que Italia no está ahora muy allá con la ópera, pero La Scala es La Scala. Es como si un cantaor triunfa en Barcelona, aquí o allí, pero hasta que no llega a Jerez...".

Es imposible no mencionar el coliseo jerezano al hablar con Ismael Jordi. Su reapertura, de la que se cumplen 20 años, es la culpable de que el jerezano sea tenor y no jugador de fútbol, ya que otrora alternaba las deportivas con cintas de Pavarotti, Kraus, la Paquera y Terremoto. "Me apunté al coro tras la reapertura, y fue ahí cuando comencé a cantar, poco después tuve la suerte de cantar en 'Los Amantes de Teruel', donde me oyeron un par de alumnos de Kraus y casi me impusieron que tomara clases con el maestro, luego vino todo rodado".

Y de los buenos tiempos que le recuerda el teatro jerezano a la actualidad del Villamarta. "Me duele la situación por la que atraviesa. Una señal de la preocupación que despierta es que la semana que saltó la noticia me pilló en Barcelona y cuando entré por el Liceu todo el mundo me preguntaba qué estaba pasando. El mismísimo George Petean, uno de los más grandes barítonos verdianos del mundo, y muy amigo mío, me dijo el otro día que si hacía falta, él venía gratis a cantar al Villamarta. Aunque siendo sinceros, a mí no me cogió por sorpresa". "¿Qué ha fallado? Que no queremos ver, porque yo también me incluyo, lo que significa el Villamarta. Falla el sistema económico y la dejadez, no entender el impacto cultural del coliseo".

El avance de las nuevas tecnologías también ha cambiado el mundo de la ópera, "y es que antes uno cantaba en El Cairo o en Japón y se quedaba ahí. Ahora, a las pocas horas de cantar ya está tu actuación en Youtube, y si has fallado en algo hay 500 comentarios criticándote". Aún así, admite que "Youtube viene genial cuando estás preparándote un nuevo papel, y más para alguien como yo al que le encanta oír a todos los que han desempeñado ese personaje, cómo uno hace esa frase, donde respira, el enlace con el piano... Hay que oír a todos, eso es enriquecedor".

El quid para llevarlo todo para adelante es, según el tenor, "la organización". Fiel al deporte diario, a su copita de palo cortado por la noche y continuo estudiante, Ismael Jordi confiesa que "si no eres cuadriculado, estás perdido en esta profesión. Y cuanto más subes y alto estás, peor. ¡Qué difícil es mantenerse!". Al propio tenor le da vértigo mirar hacia atrás, "¡no lo quiero ni pensar! Los sitios en los que he cantado, las óperas que he hecho... Es alucinante". Eso sí, "nadie regala nada. Hay mucho sacrificio detrás de estos años, y el que queda. Hasta la suerte se la trabaja uno".

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