Artistas de Jerez

JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

E L universo de lo artístico - el de aquí, el de allí y el de todos los sitios - está planteado, en demasiadas ocasiones, para que figuren con letras más grandes los que mejor saben ponerse en el sitio adecuado y en momento justo, aquellos que hablan más o de verborrea fácil - a veces desquiciante -, los que saben acercarse a los estamentos decisorios, los que se asoman en el momento adecuado para que se les vea bien situados. Después, mucho después, desgraciadamente, están los artistas con mayúsculas, aquellos que son solitarios y callados hacedores de un arte adecuado, solvente, justo y realizado con suma verdad. Estos últimos pasan desapercibidos, sólo se sabe de ellos mínimamente cuando comparecen en exposiciones, cuando obtienen reconocimientos o su obra sobresale por su manifiesta calidad, sin necesitar otros aditamentos espurios. Los que están al tanto de este mundillo sabrán constatar lo que digo.

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JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

En el panorama artístico de Jerez existen, afortunadamente, algunos artistas que pertenecen a ese segmento último de lo que anteriormente he enumerado. Son pocos, pero existen entre la maraña vociferante y superflua de los que poco tienen que decir, autoproclamándose como verdaderos artistas cuya consideración de tal, ellos mismo se han autoconcedido. Llevo conociendo, desde hace mucho tiempo, a un pintor de Jerez, de muchísima categoría artística, que está al margen de los parámetros superficiales, efectistas y poco serios de ese mundo paralelo y poco sustancial que encontramos en la profesión artística. Es Jesús Jiménez Cabral. Quien ha conocido su obra, seguro, que no se olvida de ella. Es un pintor lleno de trascendencia artística; en posesión de un argumento creativo sólido, con un dominio de la técnica aplastante y una fortaleza pictórica que no se puede poner en duda.

A Jesús Jiménez los más asiduos a las exposiciones lo tienen en su imaginario por varias y muy buenas exposiciones individuales que realizó en la desaparecida Galería Belén - calle Francos para los más nuevos -, en la portuense de Milagros Delicado, así como otra, esta vez más cercana en el tiempo, en el espacio expositivo de Asís Moreno -, casa palacio del Virrey Laserna. También por algunas colectivas sobre pintura figurativa - recuerden la organizada en la bodega del Callejón de los Bolos con el título FORMATO FIGURA -. Los amantes de las cofradías se acordarán, asimismo, de un magnífico cartel de la Semana Santa de Jerez con la imagen serena del Señor del Ecce Homo. Pero, además de todo esto, Jesús Jiménez Cabral es un artista importante de la ciudad. Es algo que lo tengo totalmente claro. Es pintor consciente, culto, conocedor de la historia y del arte, asuntos que le han servido en muchas ocasiones como motivos de una obra que argumenta una realidad muy bien concebida desde esos patrimonios que concede el tiempo histórico y artístico. Todo ello le proporciona la capacidad de poseer un lenguaje muy personal, con una clara conciencia figurativa que, no obstante, no se ciñe únicamente, al patrocinio epidérmico de una pintura resabiada, poco rigurosa y falta de sustancia. Es pintor que maneja los elementos con sapiencia, que sabe conceder a la materia conformadora sus justos planteamientos y que suscribe una realidad que deja las formas de lo concreto para buscar un mayor sentido expresionista y de suma consciencia plástica.

En la obra de Jesús Jiménez Cabral se manifiestan los valores que han engrandecido la pintura de todos los tiempos, esa que no tiene edad y que permanece en la conciencia general de un arte sin fronteras, sin complejos y sin impedimentos de ningún tipo. Es un pintor clásico en la modernidad y moderno en las formas de un clasicismo que consigue, como diría Juan Ramón Jiménez, "lo clásico, es decir, lo eterno". En su particularísimo lenguaje nos encontramos una pintura de formación, adquirida con autenticidad y convicción; sabiendo que es la arquitectura clara que desarrolla obras sin resquicios para la duda. Por eso, la pintura de este artista llega a todos los estamentos; es clara y convincente; plantea un sentido a la figuración que no se supedita a la plasmación mimética del modelo; sus cuadros adoptan formas muy bien estructuradas, con una morfología cromática bien dispuesta que predispone al conjunto a la constitución de una sintaxis organizativa adecuada al propio sentido material del que parte. Por eso hay que decir que la obra del pintor jerezano es un compendio perfectamente adecuado en fondo y forma; a una continente pulcro, de elementos sabiamente acondicionados, se yuxtapone un contenido de ideas claras, donde a formas extraídas de un ideario acertado, con registros clásicos, se interponen esquemas extraídos del entorno; consiguiendo un conjunto sustancioso, lleno de intensidad plástica y estética y portador de los más sobrios valores de la pintura eterna.

JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

JESÚS JIMÉNEZ CABRAL, lo verdaderamente trascendente

Como escribí en cierta ocasión " en la obra de Jesús Jiménez Cabral el tiempo ha detenido su discurso, las formas pictóricas vuelven a desentrañar toda la emoción de una iconografía vieja que se reviste con los ropajes de un tiempo pretérito pero que se abre a los horizontes de un devenir donde todo es posible si se pretende la manifestación de una eterna verdad".

Si el universo artístico tuviese un planteamiento consciente y sin reclamos absurdos y pocos juiciosos, muchos de los que hoy se creen necesarios estarían perdidos en su propia ineptitud; por lo mismo, habría artistas de muchísima entidad que gozarían del puesto riguroso que su trabajo - de verdad - les concede. Jesús Jiménez Cabral y su trabajo importante, sin trampa ni cartón, estaría entre éstos, entre los de mayor audiencia. Sin embargo, conociendo a este gran pintor, creo que todo esto, a él, no le importa. Como él y con lo de él se escribe la gran historia de lo verdaderamente interesante.

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