Cultura

W. A. Mozart

l CMozart. Conciertos para piano y orquesta núms. 9 KV 271, 18 KV 456, 19 KV 459 y 26 KV 537. Orquesta de Cámara de Praga. Paul Badura-Skoda, piano y dirección. NCA 60215 - 2 DVDs.

ONCE años abarca la composición de los conciertos aquí ofrecidos. El primero (nº 9) KV. 271 data de enero de 1777 y es conocido con el sobrenombre de 'Jeunehomme', éste le viene de una pianista francesa que había llegado a Salzburgo durante el invierno de 1776, en el transcurso de una gira concertística. A juzgar por la dificultad y belleza de la partitura la tal Mademoiselle Jeunehomme (Jenomé, como la llamaba Mozart) debió ser una gran virtuosa del piano, aunque no se sabe si llegó alguna vez a interpretarlo.

Los conciertos números 18 (KV 456) y 19 (KV 459) están fechados en el otoño de 1784 y pertenecen a una relación de seis conciertos compuestos por Mozart en Viena durante ese año, destinados a las academias que tanta fama dieron al músico como virtuoso y compositor. Coinciden, asimismo, con el ingreso de Mozart en la masonería.

El concierto núm. 26 (KV 537) conocido como "de la coronación" por haber sido interpretado en Francfort el 15 de octubre de 1790 durante la coronación del emperador Leopoldo II, data de febrero de 1788 y fue considerado por el compositor como una de sus mejores obras del género.

Paul Badura-Skoda fue en la década de los cincuenta uno de los primeros pianistas modernos en interpretar obras de Mozart al fortepiano, sin embargo y a pesar de su conocida predilección por estos instrumentos, esto no indica que se haya aferrado a ellos como algo ineludible en la interpretación de este repertorio; aunque si le sirvió para imprimir un carácter particular a sus versiones.

Con estas nuevas grabaciones realizadas con la Orquesta de Cámara de Praga, donde el artista austriaco dirige los conciertos de Mozart desde el piano (un piano moderno y no un pianoforte), parece volver a sus orígenes ofreciendo el estilo y el sonido que marcaron sus primeras versiones cuyo enfoque, libre de cualquier influencia romántica, descansa en la claridad discursiva lograda con un toque muy cortado pero utilizando generosamente el pedal.

Esta forma de interpretar singulariza sus lecturas ya que plantea su discurso con un concepto camerístico, aportando una forma de dialogo muy estudiado e íntimo, fruto de su sabia trayectoria musical. Badura-Skoda no parece buscar tanto la elegancia y la belleza de la música -que sin duda lo es- como esa confesión de gravedad que esconde.

Doble DVD que ofrece unas versiones interesantes de un repertorio esencial del que, afortunadamente, existen numerosas y buenas interpretaciones a las que pueden sumarse estas.

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