Artistas de Jerez

Pilar Estrade, ese supremo gesto del color

PIlar Estrade, ese supremo gesto del color PIlar Estrade, ese supremo gesto del color

PIlar Estrade, ese supremo gesto del color

Una obra de la autora. Una obra de la autora.

Una obra de la autora.

Hace, ya, unos pocos de años - el tiempo pasa, quizás, demasiado deprisa y se produce una disminución en la apreciación de las perspectivas temporales - que conocí a una pintora que exponía, creo recordar, en las salas del Ateneo de Sanlúcar.

Alguien me había dicho que fuera a verla porque lo que hacía tenía mucho interés. Su nombre me era desconocido y su pintura ajena por completo a los paisajes expositivos de aquellos momentos. No conocía quién era aquella Pilar Estrade que ofrecía su primera exposición individual, aunque luego supe que su trabajo artístico no empezaba con aquella exposición sino que venía de una entusiasta y antigua trayectoria formativa.

Lo que se ofrecía en los espacios sanluqueños estaban llenos de registros artísticos, había gestos cromáticos de una gran pureza y la fortaleza de la pincelada no pasaba de largo ante una atenta mirada. Aquellos pocos cuadros hacían ver, sin ningún apasionamiento, que detrás de ellos había una pintora valiente, capaz y con un evidente sentido de la buena pintura. Era, lógicamente una pintora en los inicios pero con un bagaje que se adivinaba contundente y con muchas posibilidades.

Para Pilar Estrade la pintura ha sido una necesidad; un acto creativo que la impulsaba a la lucha apasionada con el soporte. Nunca ha sido un juego para ocupar espacios temporales o para cubrir carencias emocionales a modo de terapia. La pintura para Pilar Estrade ha sido un reflexivo acto de creación; una realidad artística a la que acceder bien provisto y con muchas ganas de imponer su pasión por algo en lo que creía.

Por todo esto, su pintura ha sido de pelea constante con lo que quería hacer, de lucha abierta con el caballete, con sus dudas, con sus infinitas dudas, con romper lo que no le parecía - a veces rompiendo lo que de verdad sí era -; su trabajo ha sido un entusiasta proceso de creación; gestaciones duras que eclosionaban en formas plástica de una gran hondura y verdad. Pili Estrade siente mucho amor por el arte; lo respeta tanto que, sabemos que da muchos pasos atrás, cuando su pintura es de avance absoluto, de evolución permanente, de miras hacia horizontes de diáfanas perspectivas.

Por eso, en la pintura de Pilar Estrade hemos visto esa evolución lógica y sensata hacia argumentos que sobresalían de lo anteriormente realizado, ganándole en intensidad y magnitud creativa. Me acuerdo que en varias ocasiones le he comentado que su figuración era un paso cada vez más corto hacia posiciones resolutivas del mejor abstracto. Pilar Estrade, que comenzó, con una pintura realista, de tintes expresivos y poderosa pincelada, no era una autora acomodaticia; sus reconocimientos no la retuvieron en los agradables espacios de un éxito sobrado que satisfacía; todo lo contrario, cada trabajo suponía una vuelta de tuerca en su conciencia artística para querer más, para sentirse mejor pintora, para asumir la realidad de que el arte es un continuo proceso en marcha, un dejar atrás para ir hacia delante y seguir buscando.

Por eso, la pintura de Pilar Estrade fue figurativa, manifestó contundentemente lo concreto, sin gestos efectistas para la galería y las miradas fácilmente convencibles; pero, al mismo tiempo, dando pasos agigantados hacia un reduccionismo que diluía los contornos de lo real para que la forma cromática dejara paso a su desmedido entusiasmo expresivo.

Obra de Pilar Estrade. Obra de Pilar Estrade.

Obra de Pilar Estrade.

Hoy en día, la pintura de Pili Estrade es un argumento que ha pasado de lo rigurosamente impresionista al más exultante expresionismo. La pincelada se ha hecho más audaz, más superlativa, más contundente... más expresiva, tan expresiva que ha dado un paso más para alcanzar ese expresionismo feroz que diluye los contornos concretos y maximiza la realidad de la forma.

La plástica, la materia conformante, el supremo sentido cromático, el gesto superior de una pincelada apasionada, se sobrepone a una escena sometida a los efectos de un color rigurosamente establecido para que marque sus claras posiciones formales.En todo este argumento de calidades, de buenas maneras artísticas, de sabias posiciones pictóricas, la pintura de Pili Estrade convence, satisface a todas las miradas y deja abiertas las compuertas para que el espectador sienta la verdadera pasión por el acto máximo de la creación. Esa fortaleza plástica de la pincelada exacta, de su poder colorista, de su impacto visual no deja indiferente a nadie. En sus obras lo simplemente narrativo ha perdido intensidad en beneficio clara del sentido cromático, de la pincelada pura, de la mancha extrema y generadora. Lo real es sometido a los estrictos esquemas de lo esencial, de su argumento relator mínimo. La artista lleva a la realidad a una línea estrecha donde ésta pierde mucha de su identidad para ofrecer su más íntima esencia, aquello que queda después de haberse perdido la hojarasca inservible.

Es Pilar Estrade una pintora técnicamente muy bien dispuesta - lo demuestra su dominio exacto de la acuarela, asunto complejo y que sólo acoge a los mejores para rechazar a los peores - que suscribe una pintura valiente y sin revés alguno. Es una artista sin exigencias - sólo las muchas que ella se impone -; que hace lo que siente y cómo lo siente y que cuando hace pública su obra, ésta ha pasado por múltiples filtros - los más duros los de su propia mirada -; todo lo cual nos lleva a una obra con todos los tintes de la verdad, aquellos que descubren a los buenos y hacen olvidar a los que nada tienen que decir. Pilar Estrade es otra de las artistas en quien confiar.

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