Cultura

Púrpura negra en el Carranza

  • Memoria de asistentes del concierto de Prince en el Carranza en el verano de 1993, la mayor celebridad del rock que nunca pisó Cádiz.

Cuenta Pedro que hubo un momento en que Prince se sentó. Como todos los que recuerdan haber estado en el concierto de aquel 15 de agosto de 1993, no recuerda muy bien el concierto. "Yo creo que estuve..." Lo que está seguro es que Prince se sentó como diciendo si no os animáis, paso -un gran logro para alguien que no sabe si estuvo-. "¿En qué canción?? ¿Kiss? ¿Purple Rain?". "Ni idea. Sé que él iba al estadio en una gran limusina blanca que nos dejó a todos con la boca abierta, como catetos. Lo que demuestra que no recuerdo bien si estuve..."

No es tan extraño. Chiqui Pérez Peralta era el concejal de Fiestas y tampoco recuerda gran cosa: "Que nos lo pasamos de puta madre. Lo traía una empresa privada que se encargaba de la seguridad, que lo llevaba otra concejalía, y lo apañaron con los que llevaban el Cádiz, con lo que nosotros en Juventud no tuvimos que tratar con nadie de la organización. Así que nos presentamos allí relajados, figúrate, con 23 años menos, dispuestos a disfrutar. Y disfrutamos".

Frente a lo que muchos pudieran pensar no se trató de un concierto multitudinario. José Luis tenía diecinueve años y no había pasta para pagar la entrada. Como tantos, se pasó por allí, dio una vuelta y encontró una de las puertas del estadio abierta. "Nadie nos impidió el paso. Nos colamos, pero nadie evitó que nos coláramos. Era como un pecado no colarse y la verdad es que yo sólo conocía tres o cuatro canciones de Prince. No era un fan. Pero creo recordar que me lo pasé muy bien. Aunque lo que de verdad recuerdo es que me colé".

Lo de los recuerdos siempre hay que ponerlo en entredicho. Si se lee la crónica del siempre divertido y fiable Enrique Alcina publicada en Diario de Cádiz la limusina no era blanca, sino negra. Y alguien pudo saber que Prince llevaba unos pantalones celestes de campana. Y en el Ayuntamiento quizá no deberían haber estado tan tranquilos: "Hasta primera hora de la tarde el concierto estuvo en el aire porque los promotores no habían cumplido algunas cláusulas, como los seguros".

José Peinado, padre de La Isla del Blues, era el hermano de Juan José, que llevaba la organización en Cádiz del concierto a través de la empresa Hello Olé. Como hermanísimo pudo entrar en el concierto y situarse en un lugar privilegiado, pero a la primera foto que disparó "llegó un negro enorme y me quitó la cámara. Querían tener todo lo de la imagen controlada porque Prince era muy chiquitito, casi un enano, y dependiendo del enfoque pues eso, que se derribaba el mito". Además, también tuvo noticia por su hermano que una de las órdenes que dio el equipo de Prince era que en el camerino no quería que nadie le mirara a los ojos. "No sé cómo se cumpliría esa cláusula".

El concierto también tiene su historia negra. Un joven de diecisiete años de Puntales fue arrollado por un tren al cruzar la vía a la altura del estadio. Se contó que se debió a que no escuchó el convoy por el ruido atronador de la música que salía del estadio.

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