Cultura

SalaCal, recipiente de tantas ideas...

  • El jerezano Ignacio Estudillo muestra en este espacio un tratado para desvelar el lenguaje del arte

Para entender lo que nos rodea no hay que irse muy lejos. Un espacio en blanco, a dos luces, al que se llega casi callejeando, llamado SalaCal, ofrece al pensador un lugar en el que aliviar la carga de tanta información. Allí, un ser llamado Ignacio Estudillo (Jerez, 1985), como un matemático del arte, desvela las fórmulas, los resultados de complicadas ecuaciones que la vida plantea. Una investigación a modo de exposición llamada 'Dispersión, deriva o prolongación indagatoria'. Una tesis de la actualidad, un doctorado sobre la distorsión y la clasificación. Un lienzo para la complejidad hecha sencillez.

Una muestra que es en sí una sola pieza integrada por múltiples elementos, en los que Estudillo profundiza para establecer una relación con otros aspectos del mundo del arte y de la creación. Por ejemplo, la idea de espiritualidad a través de un fragmento del Cristo de Velázquez. Un misterio que busca evitar el ruido, la saturación en una misma obra para decir de muchas formas, a través de esa dispersión, deriva o la prolongación indagatoria, la palabra arte. Es un cuerpo habitado de multitud de almas. "Es trabajar desde lo más sencillo hacia un fin completo", comenta el autor, que recurre también a la escultura en sus obras "como recipiente de numerosas ideas, como la espiritualidad. Recuperar piezas que no eran artísticas, pero que son mágicas porque las hacían manos que conocen bien el sentido de la belleza y de la composición. Todo esto me interesaba".

De esta forma, integran la muestra, que se podrá visitar hasta el próximo día 18 de octubre, una veintena de piezas, realizadas desde principios de 2012 hasta la actualidad, muchas de las cuales salen del taller por primera vez, y en las que se explora el potencial del símbolo como base de ese lenguaje. Un juego con el espectro de posibilidades plásticas actuales dejando objetos como artefactos de forma depurada, los cuales construyen una instalación que recorre el espacio expositivo que ofrece la sala. En su lenguaje encuentra el tiempo para hacer y así establecer ese vínculo necesario para llegar a escenarios más intensos de experiencia.

Estudillo, que ya ha expuesto de forma individual en diversas ocasiones, reconoce que le gustó "la libertad que me ofrecía para trabajar la SalaCal. El espacio, su luz... Es una sala estupenda", asegura . A pesar de todo, la SalaCal, otra víctima más en las zarpas de la crisis, vive en la incertidumbre del futuro que le depara, así que uno de sus propietarios, el arquitecto Ramón González de la Peña, confiesa que desconoce "si esta exposición será la última o no que hagamos. Aún no lo sabemos".

El autor jerezano, que forma parte del Espacio Cienfuegos, está inmerso ahora en el mundo de la escultura, para ofrecer una futura exposición. "Para hacer lo que a uno le interesa, hay que trabajar primero para uno, y si se quiere mostrar eso hay que hacerlo a través de una exposición. Un aspecto que también hay que cuidar muchísimo", concluye.

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