Cultura

Tragedia en el encierro con 'Capuchino', que hiere de muerte a un corredor

  • El fallecido, mozo experimentado, recibió una cornada en el cuello y pese a la instántanea asistencia nada se pudo hacer

"Capuchino" llevó ayer la tragedia al cuarto encierro de los Sanfermines de Pamplona y se convirtió en uno de los toros más peligrosos de su historia al matar de una cornada en el cuello a un corredor.

Los servicios sanitarios que atendieron al herido, Daniel Jimeno, de 27 años, intentaron reanimarlo en plena calle y luego lo trasladaron al Hospital de Navarra, donde fue operado de urgencia, pero una hora más tarde se confirmó su muerte.

Presentaba una herida que afectaba al "pulmón izquierdo, aorta y cava" y un paro cardíaco al ingresar al centro, por lo que no fue posible hacer nada por él por la gran cantidad de sangre que había perdido.

Capuchino", de 515 kilos y colorado, pertenecía a la ganadería de Jandilla, una de las que más heridos por asta de toro ha dejado en los últimos años en Pamplona.

Desde el principio se mostró muy peligroso, enfiló en primera posición y comenzó a atacar a los corredores que se ponían delante pese a ser el más pequeño de la manada, de la que se separó. Hacia el final del encierro quedó atascado en plena calle mientras atacaba a quienes intentaban encaminarlo, muchos sin ninguna experiencia.

La agresividad del toro colorado dio emoción a la carrera, pero también drama: al llegar a la plaza del Ayuntamiento se llevó a tres mozos de una tacada y embistió contra el vallado, aunque sin dejar heridos allí. Se quedó rezagado y más adelante corneó a otro corredor en el abdomen.

Todo el encierro fue muy rápido, de menos de dos minutos, y accidentado, y en la recta de la calle de la Estafeta hubo varios atropellos.

"Capuchino" no aceleró pese a los esfuerzos de los mozos, que trataban de sacarlo cuando el resto de la manada ya había llegado a la plaza de toros donde acaba la carrera. Tardó cuatro minutos y venite segundos hasta la puerta de los toriles.

El fallecido viajó desde Alcalá de Henares junto a su novia,el pasado viernes 3 de julio, hasta Pamplona, de donde era natural su padre, para disfrutar de las fiestas de San Fermín. Al día siguiente se sumaron sus padres para pasar allí unos días de vacaciones, costumbre habitual de la familia. Según han manifestado a sus allegados Daniel era experto en correr encierros, especialmente los de San Fermín, puesto que lo hacía anualmente.

Ayer se guradó un minuto de silencio en el coso iruñés y hubo una concentración en Alcalá de Henares en memoria de Daniel Jimeno donde se espera que sea trasladado su cadáver en el día de hoy, para proceder al sepelio.

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