Cultura

Tributo en Cádiz a las grandes ciudades 'constitucionales'

  • Luis García Ruiz ingresa en la Real Academia Hispanoamericana con un discurso que recuerda los textos que han cimentado el derecho moderno occidental

El constitucionalista cabalga sobre áridos. Donde él ve belleza el resto de los mortales sólo observa una farragosa jerga. En la clausura del curso de la Real Academia Hispanoamericana, celebrada en el Salón Regio del Palacio Provincial, el catedrático de Derecho Constitucional Luis García Ruiz pronunció un discurso de ingreso que rompía tópicos. Siguiendo el sendero de cinco constituciones con nombre de ciudad proclamó la necesidad de adentrarse en textos a los que debemos lo que hoy es cotidiano y en su día fue revolucionario.

El nuevo académico trazó una línea que une Filadelfia, Cádiz, Querétaro, Weimar y Bonn. No es caprichoso, sostuvo, que esas ciudades que dan nombre a constituciones -en el conocimiento popular, no en la realidad- hayan pasado a la historia del derecho. Las ciudades son símbolos que perpetúan victorias de la ciudadanía, victorias del hombre de la calle.

Así, Filadelfia no es Washington, sino la capital de Pensylvania y el lugar donde se puede decir que nació el ciudadano. La constitución de las constituciones, recordó García Ruiz, ya que ahí nace una ciencia que traduce lo posible en real. Vale la frase que Luis García pronunció con la solemnidad que merece: "Todos los hombres son iguales".

Sin esa frase hubiera sido difícil concebir en 1812 la unión de un grupo de hombres para hacer entrar, en la ciudad de Cádiz, a España en la modernidad, el tránsito del estado de Maquiavelo al racional. "Referente único y trascendental para la ciencia del derecho constitucional", dijo García Ruiz de La Pepa, que es lo mismo que decir que referente único para la convivencia.

Y la ciencia constitucional sigue caminando en Weimar, que articula la descentralización de los territorios, o la menos conodida de Querétaro, que es la Constitución de México y que hoy sigue en vigor, que se adentra en artículos ajenos a la realidad como son sus despechos hacia la religión, pero que al mismo tiempo descubre el recurso de amparo, hoy un derecho tan aceptado que parece que nadie lo hubiera inventado. Se inventó. En Querétaro. Finalizó Luis García con la Ley Fundamental de Bonn , un texto jurídico escrito bajo la sombra del shock del nazismo, un texto que invita al pueblo a rebelarse contra el poder injusto. Nada menos. El nuevo académico cautivó con conocimientos encerrados las universidades y que son la base lo conquistado. En algunas ciudades, algunos hombres lo conquistaron para la posterioridad. Luis García rindió tributo en Cádiz a todos ellos. Los hombres que crearon nuestro tiempo.

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