Cultura

Warren Ellis, el escudero de Nick Cave, visitará Sevilla con sus Dirty Three

A Warren Ellis, a estas alturas, cualquier aficionado mínimamente atento lo tiene más que fichado: es ese tipo canijo, barbudo y con los ojos enfebrecidos que se retuerce al lado de Nick Cave mientras toca el violín o la guitarra eléctrica como miembro de los Bad Seeds, la formación clásica de acompañamiento del australiano y a la sazón, por encima de esa injusta reducción, una de las bandas más finas y versátiles del rock contemporáneo, tan exquisita y conmovedora en el formato de cámara y al ralentí como feroz y apabullante cuando toca dejar volar la electricidad.

Mano derecha de Cave desde hace muchos años, Warren Ellis es no en vano miembro de Grinderman -el fenomenal grupo paralelo con el que el clásico en vida austaliano vino a recordar, por si acaso, que no se le habían olvidado ni su pasado pantanoso ni la capacidad para sacudir y pegar dentelladas-, además de coautor en pie de igualdad con el colega -aquí ya no jefe- de hermosas bandas sonoras de lirismo polvoriento y seco dramatismo, como las que firmaron para El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, La carretera o The Proposition.

Yendo ya a la cuestión, una vez hecha la presentación de este astro a la sombra de un gigante, esta última faceta de la composición para el cine tiene no poca relación con el grupo que estaba antes que todos estas otras aventuras: Dirty Three, el trío que formó en 1992, todavía en su Australia natal, junto a Mick Turner (guitarra eléctrica) y Jim White (batería), también habituales colaboradores ambos de artistas de gran talento y alcance mediático como PJ Harvey, Bill Callahan o Cat Power. Al frente de esta singularísima banda, sin más premisas que la creación de hermosas, hipnóticas y con frecuencia dolientes piezas exclusivamente instrumentales, visitará Sevilla para ofrecer un concierto en la Sala X el 27 de noviembre.

Esquiva a cualquier encasillamiento estilístico, la música de Dirty Three alcanzó cotas de extraordinaria belleza en Horse Stories, Ocean Songs o Whatever You Love, You Are, discos en los que se asoman soplos de blues, rock, jazz, música clásica y -a falta de una palabra menos genérica- experimental, envueltos por lo general en aires de antiguas baladas marineras y sonidos del folclore anglosajón. Música hermosa, en definitiva, que encuentra en el directo, como (casi) todo el rock digno de tal nombre, su cauce idóneo.

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