Crítica de Cine

Zonas de guerra

deephan

Drama, Francia, 2015, 110 min. Dirección: Jacques Audiard. Guión: Jacques Audiard, Thomas Bidegain, Noé Debré. Fotografía: Éponine Momenceau. Música: Nicolas Jaar. Intérpretes: Jesuthasan Antonythasan, Claudine Vinasithamby, Franck Falise, Mark Zinga. Cines: Alameda, Avenida.

Última Palma de Oro en Cannes, Deephan es, digámoslo rápido, la menos interesante de las películas de Jacques Audiard, lo que pone en tela de juicio no sólo el criterio del jurado a la hora de conceder uno de los premios más preciados del año, sino la propia devaluación del cine del francés para alcanzar cada vez mayor reconocimiento y, suponemos, más público.

El cine de género en clave realista marca de la casa (Lee mis labios, De latir mi corazón se ha parado, Un profeta) da paso ahora, al menos hasta cierto instante, a una determinada y muy reconocible estética de lo social que tiene a la inmigración desde el Tercer Mundo y a la conflictividad y la delincuencia en Occidente como polos sobre los que Audiard articula una poco sutil y, por otro lado, bastante previsible, escalada de conflictos internos y externos que llevan al protagonista y a su falsa esposa e hija desde el infierno de la guerra civil en Sri Lanka a la lucha por la supervivencia diaria en la banlieu más dura de la gran ciudad francesa.

La cinta resuelve a golpe de elipsis los que se supone que serían los grandes obstáculos narrativos de la odisea de la inmigración y la posterior integración, para centrarse por un lado en la intimidad del (falso) núcleo familiar y, por otro, en la atmósfera de violencia que sacude al barrio, que culminará inopinadamente en un crescendo final que nos recuerda al de Taxi Driver.

Por el camino, apuntes didácticos y explicativos y demás información de utilidad contextual son dosificados con menos sutileza de la deseable, tal vez sólo camuflada por la prestancia y la credibilidad amateur de unos actores capaces de transmitir cierta intensidad emocional. Deephan se tuerce así sin suficiente consistencia desde la superficialidad social a lo psicológico, desde el conflicto humano al marco criminal, insistiendo más de la cuenta, a través de los sueños y el asilamiento del protagonista, en las similitudes y ecos entre toda guerra contemporánea, en uno u otro rincón del planeta.

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