Cultura

Cuando el arte adopta una nueva disposición

AUNQUE el nombre de Jesús Marín siempre ha estado, en esta ciudad, ligado al de un conocido grabador; este Jesús Marín, también nacido en Jerez, es un artista que, desde los años noventa ha mostrado su obra en su ciudad de nacimiento, primero con Carmen de la Calle y, más tarde, en la galería Belén. Ahora llega a la Pescadería - curiosamente dentro de unos meses habrá otra exposición en el mismo espacio con el primer Jesús Marín, este de segundo apellido Echeverría - y nos trae una oferta estética donde diversos momentos del arte minimalista tienen su más absoluto desenlace.

El término minimal fue acuñado por Richard Wolheim en 1965 en un artículo para Art Magazine. Desde entonces mucho mal uso se ha hecho de la palabra. Ahora tenemos la oportunidad de acercarnos a una obra conceptual donde se parte de una idea que entronca con aquella concepción minimalista de oferta absoluta de una materialidad que coarta la existencia de otras posibles circunstancias. Marín Clavijo asume esa realidad, consigue un máximo nivel de abstracción, una geometría basada en el orden, en la simplicidad, la claridad y la literalidad, así como en la utilización de unos materiales industriales que borran cualquier huella de manualidad. Los neones, las populares y detríticas cintas de separación, las simples tiras de papel, con una mínima organización conforman un entramado que asumen un nuevo concepto del arte; una nueva forma de manifestación donde lo real, lo matérico, la estructura espacial juegan un papel importante. De todas formas este autor, partiendo de ese literal y organicista sentido de la forma plástica da un paso más, no se queda en la simple presentación material del asunto artístico, ese que tanto preocupaba a los minimalistas puros. Él asume esa circunstancia y crea una escenografía en la que tiene mucho que ver con la luz, con el espacio, con la forma geométrica y sus volubles posicionamientos, además deja que intervenga el espectador, así como la propia realidad física de la luz en su distintas posiciones en el espacio físico de la sala. En definitiva una particular interpretación de unas de las estéticas que más fortuna han hecho en la historia del arte desde los años sesenta.

Me parece importante y necesaria la exposición de Jesús Marín Clavijo en tan importante espacio institucional. Se debe ofertar una realidad artística que, a pesar de su ya clasicismo dentro de la historia del arte reciente, dista mucho de ser inmediata a una mayoría. Una exposición que no deja indiferente y que sirve para saber a que atenerse con uno de los nuevos conceptos de la plástica contemporánea. ¡Bienvenida sea esta muestra! Estamos necesitados de muchas más buenas aventuras.

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