Literatura

De bibliotecarios felices... o no

  • La Biblioteca Central acoge una muestra protagonizada por afamados escritores que estuvieron al frente de estas ‘casas del saber’, tal como Casanova, los hermanos Grimm o Nuria Amat

Una de las vitrinas que se puede ver en la exposición. Una de las vitrinas que se puede ver en la exposición.

Una de las vitrinas que se puede ver en la exposición. / Manuel Aranda (Jerez)

Ramón Clavijo y Francisco Camas, en la inauguración de la muestra. Ramón Clavijo y Francisco Camas, en la inauguración de la muestra.

Ramón Clavijo y Francisco Camas, en la inauguración de la muestra. / Manuel Aranda (Jerez)

La relación de afamados escritores con la profesión de bibliotecario centra la exposición que, hasta el próximo 19 de diciembre, se podrá visitar en la Biblioteca Municipal Central.

La muestra ‘Escritores y Bibliotecas’, inaugurada este viernes con motivo de la celebración del Día de las Bibliotecas, contiene medio centenar de piezas, entre libros, grabados, folletos y fotografías. Es la primera de las tres muestras previstas que acogerá este espacio a lo largo del curso. El acto fue presentado por el teniente de alcaldesa de Dinamización Cultural y Patrimonio, Francisco Camas, junto al director de la Red de Bibliotecas Municipales, Ramón Clavijo, quien se jubilará próximamente pero ha anunciado que seguirá colaborando en la organización de otras exposiciones.

Tradicionalmente, la relación entre creación literaria y biblioteca ha sido intensa. Se presupone que el escritor debe acudir frecuentemente a los fondos de una biblioteca pública, e incluso algunos han formado impresionantes bibliotecas privadas. Pero más allá de esta relación obvia, hay un aspecto de la relación entre los escritores y las bibliotecas que es menos conocido, y es la de aquellos que en algún momento de sus vidas fueron bibliotecarios o bibliotecarias. En algunos casos ya siendo escritores de cierta fama, en otros casos saltaron de la profesión bibliotecaria al universo literario.

Es este último aspecto, el de los escritores y escritoras que en algún momento de sus vidas fueron bibliotecarios, el que recoge esta exposición. A través de sus vitrinas vemos desfilar, por ejemplo, a Casanova, que al final de su vida aventurera y galante, se retira a ejercer de bibliotecario a una biblioteca de Bohemia.

Igualmente se recogen casos como el de Proust, que pese a trabajar durante unos años en la biblioteca Mazarina, no fue lo que se dice un bibliotecario feliz, y es que en realidad aquel fue un trabajo que le buscó su padre, un afamando abogado parisino, y a la primera oportunidad y, tras incontables ausencias de su puesto de trabajo, abandonó la institución.

Una vitrina dedicada a Borges. Una vitrina dedicada a Borges.

Una vitrina dedicada a Borges. / Manuel Aranda (Jerez)

O el caso de Borges, que según confesó en algún momento, pasó años felices trabajando en la Biblioteca Municipal Cané de Buenos Aires, hasta que Juan Domingo Perón lo trasladó de aquel centro bibliotecario donde llegó a escribir el famoso relato ‘La Biblioteca de Babel’, a otro puesto de trabajo nada grato para el ya entonces conocido escritor. Al final de su vida, y en desagravio, Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de aquel país.

Nuria Amat, Marcelino Menéndez y Pelayo, Goethe, Vargas Llosa, Stephen King y un largo etcétera, van contando a través de los paneles informativos de la exposición y de los fondos bibliográficos expuestos, un poco de esta curiosa historia de los escritores bibliotecarios o bibliotecarios escritores.

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