I Bienal de Cante de Jerez El cante que nunca falla

El penúltimo de los recitales del ciclo Herencia, perteneciente a la I Bienal de Cante de Jerez, reunió sobre el escenario del Museo del Enganche a dos voces interesantes. Desde Chiclana venía Remedios Reyes una cantaora que va a más y que ha evolucionado de una manera notable con el paso de los años. El otro protagonista, de Jerez, un cantaor con un regusto especial y que ha sabido, merced a su constancia y dedicación, labrarse un nombre en esto del cante, Ezequiel Benítez.

Fue la chiclanera la encargada de abrir plaza, acompañada por la guitarra de otro incipiente artista, Nono Reyes, hijo del cantaor Antonio Reyes y sobrino de ésta. Con un metal de voz muy particular y en el que encontramos, como es normal, muchas semejanzas con el timbre de su hermano Antonio, Remedios ofreció un recital completo.

Remedios Reyes y Nono Reyes. Remedios Reyes y Nono Reyes.

Remedios Reyes y Nono Reyes. / C.G. (Bienal de Jerez)

Eligió soleá para comenzar. Bien llevada por la guitarra de su sobrino, la cantaora exhibió sus buenas condiciones, destacando al interpretar los cantes de La Serneta, tan difíciles de ejecutar. Seguidamente hizo tangos, muy festeros y de aire camaronero, y cerró el cupo por seguiriyas, con el macho del Tuerto la Peña, con el que demostró una vez más sus condiciones. El último arreón fue por bulerías, con regusto y acompasadas, y donde demostró su otra pasión, el baile.

El jerezano Ezequiel Benítez, recién llegado de Almería, demuestra una y otra vez fiabilidad. Es como uno de esos relojes Longines, que nunca fallan. A unos gustaría más, a otros, menos, pero su solvencia sobre cualquier escenario es una garantía. Arrancó por tientos (con ese cante hablado que tan bien maneja), en los que gustó sobremanera la guitarra de Paco León, que aglutina el aire ‘ceperiano’ con tintes actuales.

La soleá pa escuchá sonó a continuación, evocándonos al gran Manuel Soto ‘Sordera’ y su hermana María Bala, a Juaniquí y Frijones; todo con esa facilidad interpretativa que posee Ezequiel y que levantó los olés.

La guitarra de Paquito León se acercó entonces a la bahía para acordarse de Cádiz. Pausando el cante, el jerezano se paseó por La Caleta y rescató los sones del gran Aurelio Sellés, como bien dejó constatado en el primero de sus ‘Quimeras del tiempo’.

Ezequiel Benítez, en plena actuación. Ezequiel Benítez, en plena actuación.

Ezequiel Benítez, en plena actuación. / C.G. (Bienal de Jerez)

La siguiente parada histórica fue para hacer los cantes de El Chaqueta, con esas bulerías ‘María Dolores’, a las que imprime su sello personal. Con el público entregado, Ezequiel Benítez cantó por Jerez. Cante clásico y de siempre, esa bulería corta que abandera a la ciudad y al barrio de Santiago desde hace décadas. No fue el único registro, pues tuvo tiempo de acordarse de El Chozas, y para acometer esos fandangos por bulerías que tanto le gustan. Siempre con la excelente guitarra de Paco León llevándole en volandas.

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