Diario de las artes

¡Tan difícil no es!

NO me resisto a comentar, ahora que ya vislumbramos el nuevo curso expositivo, algo que hemos venido sufriendo en los últimos años y que, sólo con asistir a los Claustros de Santo Domingo, podemos constatar fehacientemente: la nula importancia que se está concediendo a unos espacios expositivos que, durante muchos años han sido las joyas de la corona del sistema expositiva de esta ciudad. La sala Pescadería y la De Profundis del antiguo recinto conventual dominico se han convertido impunemente en un cajón de sastre donde cualquier cosa es buena para llenar sus paredes. Jerez ha contado, desde hace mucho tiempo, con una de las mejores infraestructuras artísticas que han existido en la zona y lejos de ella. La Sala Callejón de los Bolos, un espacio con infinitas posibilidades - este que esto les escribe la considera la mejor de la ciudad, con diferencia - duerme el sueño de los justos, cerrada a cal y canto, sin luz y mucho me temo que con un deterioro creciente. Además, una estancia tradicional bodeguera, con lo que eso ha supuesto para el patrimonio arquitectónico de Jerez, tiene un atractivo especial y un encanto que no ha pasado desapercibido para los muchos artistas importantes que han venido a la ciudad y la han conocido. A muchos nos da dolor corazón pasar por las inmediaciones y ver su estado lamentable y sus cierres echados. ¡Cuánto pierde el Arte de Jerez con una acción como esta! La Pescadería Vieja fue, desde su definitiva remodelación y rehabilitación para Sala de Exposiciones, el espacio expositivo estrella de la ciudad. Los mejores artistas españoles han presentado su obra en la Sala de la calle Pozuelo. Es cierto que necesita unos arreglitos físicos, pero sobre todo, necesita unos criterios lógicos, rigurosos y absolutamente incuestionables para que hasta ella no se cuele lo que, últimamente se ha colado y que la han convertido en una sala más, sin importancia alguna en la dinámica artística de la ciudad.

Los responsables de cultura de nuestro Ayuntamiento lo tienen que tener no sólo claro - creo que con pocas luces hasta se ve una realidad que no tiene vuelta de hoja - sino que deben poner todo su empeño para que la importancia de las salas jerezanas vuelva a ser lo que fueron. No se debe permitir que no exista un claro proceso selectivo, cuidadoso, serio y que tenga un sentido artístico a la hora de conceder las salas importantes. Sobre todo porque, afortunadamente, Jerez cuenta con muchos espacios para que todos tengan oportunidad de mostrar sus trabajos. Con unos criterios claros, lógicos y comprometidos con el Arte, se puede establecer una gradación y bifurcar las solicitudes expositivas menos consistentes a los espacios que más se adecuen con lo que se presenta. No es difícil, ni mucho menos. Lo que debe imperar es el sentido común y que los criterios selectivos no se rompan por los intereses particulares de los que gobiernan y sus espurios compromisos. No se debe caer en ese planteamiento estúpido y demagógico que algunos enarbolan - y muchos de los mesiánicos muchachitos que han entrado en política como salvadores el mundo creen en ello - de que todos tienen derecho a todo. En la Cultura en general y en el Arte en particular, todos tienen derecho a expresarse pero si lo que dicen y ofrecen no tienen una calidad suprema, no pueden estar donde se requiera unos mínimos convincentes y seguros. Como decíamos anteriormente, tenemos la suerte de que aquí haya sitio para todos; el sitio adecuado que lo que cada uno ofrece debe tener. No más.

Me pongo en el lugar de alguno de los muchos espectadores que en estos días puedan haber visitado los Claustros de Santo Domingo y hayan tenido la mala suerte de entrar en la sala De Profundis. La impresión sobre los criterios expositivos que se han podido llevar de Jerez me temo que no son los más espectaculares. ¡Tan difícil no es!

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