Lola Herrera | Actriz “Para que puedas trasladar una historia al público tienes que creértela”

  • La intérprete vallisoletana regresa al Teatro Falla este fin de semana con ‘Cinco horas con Mario’, el espléndido texto de Miguel Delibes que lleva representando desde hace 40 años

La actriz Lola Herrera, en una imagen promocional. La actriz Lola Herrera, en una imagen promocional.

La actriz Lola Herrera, en una imagen promocional. / Daniel Dicenta Herrera

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Lola Herrera vuelve al Teatro Falla de Cádiz. Lo hace con su obra talismán, con el monólogo de su paisano Miguel Delibes que empezó a representar hace 40 años, en 1979, y que es un clásico de la literatura del siglo XX y de la escena española de las últimas décadas. La actriz vallisoletana, con 83 años, se volverá a meter en la piel de Carmen Sotillo este fin de semana con dos funciones en el Falla: mañana y el domingo.

–¿Tiene algo de nuevo este Cinco horas con Mario?

–La novedad que tiene es que a medida que ha ido pasando el tiempo, esa Carmen que dice lo mismo y aborda los mismos temas, pues realmente se trabaja desde otros ángulos, tienes otra mirada distinta en cada época. Ahora es una Carmen con una distancia que creo que está muy bien. Y lo estamos pasando muy bien el público y yo porque es hacer una revisión de algo que de alguna manera conecta, tristemente, con nuestra actualidad, hay esbozos de que pueda desear alguien en este país, dentro del Parlamento, que las mujeres nos convirtamos en cármenes... Cantidad de gente me dice que es la tercera o cuarta vez que la ven. Hay una vuelta a refrescar lo que vieron porque algo les debió impactar. Yo creo que ese algo es ese texto maravilloso. No tiene una sola sílaba que no tenga un significado, todo tiene una trastienda. Por eso también es tan rico trabajar en ello, no son frases de relleno, todo es esencia pura de una sociedad, de unos seres humanos, de un momento histórico de este país trasladable a cualquier momento.

–Esa doble moral me parece que irá con nosotros toda la vida.

–Claro, claro, hay cosas que son eternas. Por eso es un clásico.

–Sin duda, pero a hacerlo un clásico ha contribuido mucho Lola Herrera.

–Bueno, es que yo siempre me he tomado muy en serio mi trabajo, como creo que casi todo el mundo. Yo soy rigurosa con los textos, sea el que sea, y aunque sea uno malo, también; pero en este caso Miguel escribía de una manera, y este texto concretamente está escrito de una forma que es que no puedes cambiar una sílaba, es como si estuviera escrito en verso, te obliga a un rigor total, a una concentración y a un divertimento, porque es pasar de unas cosas a otras desde esa retranca castellana. La verdad es que lo disfruto mucho, no sé si es bueno disfrutar tanto.

–¿Qué ventajas y desventajas tiene hacer una obra desde hace tantísimos años?

–La ventaja es que creo que hay muy pocas actrices que recojan una obra a lo largo del tiempo, no pasa con frecuencia. Habrá un caso más, pero yo no lo conozco. Vas haciendo el mismo personaje con el mismo equipo de trabajo con el que empezaste y el mismo texto. Y se ha ido quedando la esencia, la esencia total, poco a poco se le ha ido desvistiendo en la apuesta, es como jugar a la economía en todo.

–¿Descubre algo nuevo en cada función, en cada declamación?

–Claro, claro, se descubren muchas cosas porque depende de mucho una representación: de tu estado... es complicado explicarlo: cada uno trabaja de una manera y yo trabajo mucho con algo que me da la naturaleza y el momento, que son imágenes que yo no busco y que me trae mi cabeza. Yo no doy ninguna orden para que sean mutables, pero son mutables. Depende de cómo empieces, de la correspondencia que tengas con el público, y con todo eso pasan unas cosas u otras. En este texto son maravillosas. Tengo la suerte de ser de Valladolid, de haber vivido allí, haber oído hablar así, y pienso que es una cosa a mi favor a la hora de trabajar. Ahora, cualquier actriz que coja el texto tiene que empezar por averiguar qué cantinela es esa. En el castellano de Valladolid y en la forma en que lo escribe Miguel hay una musicalidad. Es muy distraído y a veces muy potente porque te vas a unos abismos de desolación, de risas...

–Ha comentado que alguna vez ha caído un texto malo en sus manos: no le voy a preguntar cuál, pero sí cómo se afronta eso.

–Muchísimos (ríe)... Pues con mucho trabajo porque para que tú puedas trasladar al público una historia tienes que creértela, a través del personaje por el que tienes que hablar y contar, pues tienes que creerte ese personaje y la historia. Cuando esto es dudoso, el trabajo hasta encontrar las motivaciones para defender el personaje es muy duro, muy duro, muy duro. Si no, no puedes comunicar. Tienes que buscar el principio del hilo, tirar y ver qué márgenes tienes para poder llevarlo por un terreno que tú te lo puedas creer para trasladarlo.

–A Lola Herrera se le asigna un título honorífico, no sé si popular o periodístico, de dama del teatro. ¿Lo toma como una frase hecha o hay un verdadero reconocimiento a su trayectoria?

–Pues no lo sé... Creo que está hecho con la mejor intención, pero yo soy sobre todo, y por encima de todo, una mujer de teatro que vivo desde hace más de 60 años volcada en mi profesión, en convertirme en otras mujeres. Es un juego, me podrían llamar la dama de los juegos (ríe), porque se juega mucho en el escenario, se juega a ser muchas mujeres. Lo más interesante es que aprendes mucho como ser humano, aprendes para ti y de la vida. Defiendes a veces unos personajes que jamás podrías pensar que ibas a llegar ahí, que ibas a hablar por ellos y a darles vida. No sé, yo creo que lo de dama del teatro es un poco frase hecha. Pero yo sobre todo me siento una mujer de teatro, soy una actriz, pero soy más que una actriz, soy una mujer que vive el teatro y que, sobre todo, mi profesión ha ido encarada desde que empecé al teatro. Yo he hecho cosas en cine, televisión, pero jamás he dejado el teatro, el teatro lo he hecho continuamente desde que empecé y lo sigo haciendo.

–¿Hacer cine y televisión, entonces, han sido como incursiones esporádicas?

–No, y la verdad es que cuando empecé a hacer televisión, trabajé muchísimo, yo he hecho muchísima televisión. Me parece que la televisión es un medio interesantísimo porque si te ves y tienes sentido crítico, puedes limar cosas, puedes ir mejorando porque tienes la ocasión de verte. Para mí televisión fue muy importante, fue una escuela. Me he visto siempre que he podido, pero no por el placer de verme, sino por criticarme. Uno tiene que ir mejorando en la vida, no está aquí para instalarse en ningún sitio, tiene que mejorar hasta el último momento.

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