Crítica de Cine cine

El hombre que pudo salvar a 60 millones de personas

13 minutos para matar a hitler

Drama, Alemania, 2015, 110 min. Dirección: Oliver Hirschbiegel. Guión: Léonie-Claire Breinersdorfer, Fred Breinersdorfer. Fotografía: Judith Kaufmann. Música: David Holmes. Intérpres: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaussner, Johann von Bülow, Felix Eitner.

El 8 de noviembre de 1939, sólo tres meses después del inicio de la guerra, un carpintero llamado Georg Elser estuvo a punto de salvar a 60 millones de personas, las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Porque estuvo a punto de matar a Hitler. Aunque en cuestiones históricas están prohibidos los ¿qué hubiera pasado si...?, es inevitable pensar qué hubiera pasado si el atentado de Elser hubiera tenido éxito y Hitler hubiera muerto antes de apoderarse de toda Europa, antes de que Mussolini entrara en la guerra, antes del ataque japonés a Pearl Harbor, antes de la invasión de Rusia... Los procesos históricos son complejos, pero a veces una sola persona es decisiva como catalizador de fuerzas. Quién sabe... Tal vez Elser hubiera podido, asesinando a su líder, provocar el desplome del nacionalsocialismo. Nunca se sabrá.

Es de justicia que el cine divulgue la gesta de este héroe y mártir que tuvo mala suerte. La potente bomba de relojería que colocó en la cervecería muniquesa Bürgerbraäukeller, en la que Hitler iba a dar su anual discurso conmemorativo del aniversario del Putsch de 1923, funcionó perfectamente. Lo había preparado durante un mes, colándose por las noches, horadando pacientemente un pilar y activando dos días antes del 8 de noviembre la bomba colocada en él. La mala suerte quiso que Hitler adelantara su discurso y se marchara 20 minutos antes de la explosión que mató a las ocho personas próximas al lugar que debía haber ocupado el dictador. La mala suerte quiso que, cuando cruzaba a Suiza, Elser fuera detenido casualmente. La mala suerte quiso que Himmler y Heydrich estuvieran convencidos de que era sólo una pieza de una conspiración, por lo que le torturaron durante semanas sin que el desgraciado héroe pudiera decir nada. Hasta que se convencieron de que quien había soportado ese horror sin hablar nada tenía que decir. Aun así, en vez de matarlo, lo encerraron en un campo de concentración. Hasta que -otra vez la mala suerte- Hitler ordenó su asesinato el 9 de abril de 1945, sólo 21 días antes de suicidarse y 23 antes de la rendición de Alemania.

Lejos de reventar la película -que trata de hechos históricos- este resumen de su argumento debe animar a verla. Porque estos hechos tan apasionantes como trágicos han sido reconstruidos por Oliver Hirschbiegel -a quien debemos El hundimiento, estupenda película elevada a obra maestra por la interpretación de Bruno Ganz- con una sobriedad y un rigor ejemplares: y un buen uso del montaje y de los tiempos que logra conmocionar sin recurrir a soluciones fáciles. Una película tan honesta e inteligente como necesaria.

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