Cultura

El legado de un exiliado

  • El Palacio de Carlos V en Granada acoge una exposición del pintor Moreno Villa que podrá visitarse hasta octubre El Museo de Málaga ha cedido 40 obras para la ocasión

Una colección inesperada es el nombre con el que se ha titulado la exposición de 40 piezas de la obra pictórica del artista malagueño José Moreno Villa (Málaga, 16 de febrero de 1887 - Ciudad de México, 25 de abril de 1995). Hasta el próximo mes de octubre, amantes de la pintura y curiosos podrán deleitarse con la extensa muestra de pinturas que acoge el Museo de Bellas Artes de Granada, situado en el majestuoso Palacio de Carlos V de Granada.

Las obras expuestas forman parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Málaga y se incluyen en el ciclo creado por la Junta y denominado Los museos viajan. El consejero de Cultura, Luciano Alonso, recalcó en la presentación de la muestra que se trata de un acontecimiento cultural importante: "Los museos viajan, y con ellos nuestra memoria, nuestro arte, nuestra cultura".

José Moreno Villa fue un intelectual de altura. Aunque se le conoce más por su faceta artística, el malagueño también fue poeta, ensayista, dibujante, historiador, crítico de arte y articulista. Estos son tan sólo algunos de los múltiples oficios de este polifacético creador. A temprana edad, partió a Madrid, donde tuvo la oportunidad de codearse con lo más selecto de la intelectualidad de la época. Como muchos, tras la guerra tuvo que huir, abandonar sus raíces y partir a tierras lejanas en busca de esa ansiada libertad que, como tantos otros, no encontraba en su España querida.

Moreno Villa estuvo vinculado durante muchos años a la Residencia de Estudiantes y fue allí, en Madrid, donde conoció a eminencias de la llamada Generación del 14. Aunque no formaba parte de ésta -él era mucho más joven-, entabló relaciones de amistad con personajes tan célebres y destacados como Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Manuel de Falla, Federíco García Lorca y Salvador Dalí, del que tomaría prestadas muchas técnicas y en el que se inspiraría para muchas de sus obras, que tienen una cierta inclinación hacia los postulados surrealistas.

El creador malagueño formaba parte de un grupo de artistas, literatos, actores e intelectuales que sufrieron la sinrazón de una guerra que se cebó con la cultura y el pensamiento crítico. Su vinculación con la Residencia Universitaria, donde residía, y con la Institución Libre de Enseñanza -centro de carácter progresista y pedagógico que defendía, entre otras ideas, la libertad de cátedra- le convirtió en un blanco fácil para la persecución que en aquellos oscuros años tuvieron que sufrir gran parte de los intelectuales y artistas españoles.

José Morena Villa tuvo suerte: al menos pudo contarlo. Pudo escapar y empezar una vida fuera. Otros, como ya se sabe, no disfrutaron de esa oportunidad. El 29 de noviembre de 1936 fue evacuado junto a otros compañeros a Valencia y desde allí partiría a Nueva York, para instalarse finalmente en México, en un exilio que aunque él no lo supiese sería ya para siempre, pues la muerte lo sorprendió en ese país, muy lejos de España, la patria que no volvería a pisar nunca más.

La obra de este artista es colorida, alegórica, emblemática, con tintes cubistas y surrealistas. A diferencia de otros pintores de la época, Moreno Villa no cargó sus pinturas de tintes ideológicos. La muestra que acoge ahora Granada -donde se puede apreciar una obra pictórica llena de paisajes y de vida- es, como su título indica, Una colección inesperada: son las piezas que dejó atrás cuando partió para no volver, y que permanecieron en el olvido por muchos años. En ellas, en sus trazos, él sigue más vivo que nunca.

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