Cultura

La llave de cristal

Lectores sin remedio

EL pasado dos de enero, mi buen amigo Rafael Benítez Toledano, al que veo poco pero soy fiel seguidor de sus crónicas semanales en prensa, publicaba un excelente artículo dándonos cuenta de la desaparición de una librería "La Llave de Cristal". La paradoja es que esto se produce cuando nos enteramos de que la venta de libros ha subido durante estas pasadas fiestas a cotas insospechadas. Todo ello parece, sin embargo, que ha llegado demasiado tarde para la "Llave de Cristal" y su diligente y sabio librero Manolo Ramos, que ha tenido que echar definitivamente el telón. Manolo no ha podido aguantar más, ahora que la gente empieza a salir menos de casa, o al menos eso dicen, y el restaurante o la escapada del fin de semana van siendo sustituidos por actividades olvidadas para muchos, o recién descubiertas para otros, como la lectura. Siempre es doloroso el que pueda cerrar algo tan íntimamente ligado a la buena o mala salud cultural de una ciudad. En esto, las librerías no nos pueden dejar indiferentes, como no nos dejaría el cierre de una galería de arte o un teatro. Pero además, en el caso de "La llave de Cristal", el sentimiento de pérdida es evidente pues era, hasta hace escasas semanas, una de esas pocas librerías, como Rafa Benítez acertadamente captaba en su artículo, donde la mano del librero se notaba hasta el último rincón de la misma, y donde el buen lector, en estos tiempos sin tiempo, se encontraba como en pocos sitios. Es una mala noticia, sin duda, y en ese sentido no empieza bien el año, en lo que al paisaje cultural de este Jerez que nos ha tocado vivir, se refiere. Recuerdo ahora que tan solo hace cinco años, saludábamos alborozados desde estas mismas páginas la aparición de nuevas librerías en Jerez. No era para menos, nunca se había visto nada igual en la ciudad y, sobre todo, tras el "palo" que significó la desaparición de "Alternativa" (sustituida lánguidamente durante apenas un par de años por "La Roldana"); la presentación en sociedad ese año de 2003 de "La llave de Cristal", "El laberinto", la librería de viejo de la familia Pisón o "El Búho" parecía significar algo. Pecamos de ilusos. De esas librerías mencionadas solo queda una, y en el camino hasta este momento han ido desapareciendo algunas más. Es cierto que también han abierto sus puertas otras, algunas con el entusiasmo de los que están dispuestos a cambiar esta triste dinámica, entre ellas la auspiciada por "EH" ( con unos objetivos sin duda ambiciosos); pero si queremos ser realistas aquí en Jerez, hoy por hoy, solo hay una librería, "La Luna Nueva", que aún planta cara a la competencia de las grandes superficies, y donde su librero, como antes Manolo Ramos, logra mantener a Jerez en el mapa de ciudades con librerías, me refiero a auténticas librerías, de prestigio. Ramón Clavijo Provencio

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