Cultura

El maestro de la 'vagancia creativa'

  • Fallece Robby Müller, el mítico director de fotografía que moldeó las imágenes de Wenders, Jarmusch o Lars Von Trier

Robby Müller. Robby Müller.

Robby Müller.

Ayer falleció a los 78 años en su casa de Ámsterdam Robby Müller (nacido en 1940 en Curaçao, territorio de Holanda en el Caribe), uno de los grandes directores de fotografía del cine europeo, estrecho colaborador e imaginero de directores esenciales como Wim Wenders, Jim Jarmusch o Lars Von Trier. Fue precisamente con el primero con quien Müller inició sus pasos en el oficio en 1970 (Verano en la ciudad) para luego iluminar la trilogía esencial del Nuevo Cine Alemán formada por Alicia en las ciudades (1974), Falso movimiento (1975) y En el curso del tiempo (1976), campo de pruebas para la búsqueda de soluciones sencillas y efectivas acordes a presupuestos ajustados y un profundo sentido plástico de la imagen y el movimiento marca de la casa.

Con Wenders perfeccionaría su uso dramático del color y el gusto por las condiciones y los efectos naturales de la luz en exteriores e interiores en El amigo americano (1977) y, muy especialmente, en la magistral París, Texas (1984).

Bajo el principio de la vagancia creativa -"no hacer más de lo necesario, pero siempre lo suficiente"- Müller prestó también su mirada, su inconfundible blanco y negro, su manejo de la cámara (siempre a su cargo) y su gusto por el encuadre desplazado o el travelling a un joven Jim Jarmusch que despuntaba en los años 80: Bajo el peso de la ley (1986), Mistery Train (1989), Dead Man (1996) o Ghost Dog, el camino del samurái (1999) siguen desarrollando esa particular mirada extraña y reveladora al landscape estadounidense. De la experiencia con el color de París, Texas extrajo enseñanzas que luego pondría al servicio de títulos como Amar y morir en L.A. (1985, William Friedkin), uno de sus mejores filmes norteamericanos, entre los que también se cuentan sus colaboraciones con Peter Bogdanovich (El rey de Singapur, 1979; Todos rieron, 1981), Alex Cox (Repo Man, 1984), Barbet Schroeder (El borracho, 1987) o John McNaughton (La chica del gángster, 1993).

Pero sería de nuevo en Europa, junto al danés Lars Von Trier, donde puso en práctica audaces movimientos de cámara al hombro en Rompiendo las olas (1996), y junto a quien diseñó un sofisticado dispositivo de mini-cámaras digitales para coreografiar los números musicales de Bailando en la oscuridad (2000). Sus últimos trabajos acreditados fueron 24 hour Party People (2002) y los cortometrajes Café y cigarrillos (2003) y Visions of Europe (2004).

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