Cultura

Otra oportunidad para Mérimée

  • La profesora de la Hispalense Carmen Ramírez prepara sendas ediciones críticas de 'Carmen' y de la correspondencia, inédita en español, que mantuvieron el escritor francés y la duquesa de Montijo

Prosper Mérimée nunca llegó a conocer la fascinación que despertaría su criatura más conocida. Murió en 1875, tres meses después del estreno de la ópera basada en su novela, antes de que Carmen corriera de teatro en teatro cautivando a los espectadores de medio mundo. El autor francés había publicado su historia 30 años atrás, con escasa repercusión, y para colmo el libreto que Meilhac y Halévy escribieron para el compositor Georges Bizet no sólo deformaba su relato saturándolo de folclore cómico, sino que además terminaría por eclipsar al creador de un personaje que el cine, el teatro y la literatura no ha dejado de reinterpretar.

Pero "una nueva edición aporta siempre una suerte nueva para el relato, una prórroga, una oportunidad para restablecer la identidad, en este caso, de Mérimée", dice Carmen Ramírez, doctora por la Universidad de Sevilla y encargada de la edición crítica y de la nueva traducción de la novela de Mérimée, que verá la luz en otoño de 2011 dentro del ciclo del ICAS Mitos de Sevilla, que hasta 2012 dedicará funciones de ópera y teatro, exposiciones y conferencias a Carmen, la hermosa, sensual y embaucadora gitana que protagoniza una historia de amor, celos y sangre por la cual es uno de los grandes arquetipos de la femme fatale.

La novela, dice la profesora, presenta un "indiscutible pintoresquismo", pero también una "absoluta modernidad". Se refiere, por ejemplo, a la manera que tiene esa mujer, bruja y ladrona, de vivir el amor como un innegociable acto de libertad e insumisión, una faceta que hoy sigue generando debates y que la convirtió en turbulento icono del primer feminismo y "heroína de las rupturas", como la califica la investigadora. Aunque hay otras facetas que interesan particularmente a Ramírez, convencida de que "no podemos seguir quitándole méritos a Mérimée". Según adelanta, una de las "novedades" de la edición que está preparando será una profunda revisión de "la idea de fatalidad" en la figura de Carmen, que por manejar "los códigos del ver, del saber y del amor" comparte cualidades míticas con "Eva, Pandora, Psique o Sheherazade".

Una de las mayores injusticias en la apreciación del escritor francés, continúa la editora, es su inclusión entre los autores que promovieron en Europa una visión superficial y fraudulenta de Andalucía y España. "Él no creó ningún tópico que no estuviera ya presente, por ejemplo, en la literatura costumbrista española de la época o en las famosas rodomontadas francesas [un tipo de farsa que rebajaba las hazañas bélicas a penosas bravuconadas]", dice. Al contrario, añade, Mérimee fue un escritor que supo conjugar "erudición y emoción", y cuya "textualidad se basa en una rigurosa arqueología antropológica, cultural y simbólica" y en un diálogo entre géneros estéticos y entre "la literatura culta y las formas populares".

Naturalmente, la relación "pasional e intelectual" de Mérimée con España, uno de los lugares predilectos de un espíritu "viajero, cosmopolita, liberal e incisivo", no se limitó a Carmen, ese "depósito de imágenes ancestrales y míticas". Otra de las muchas razones de esta inclinación fue su amistad con María Manuela Kirkpatrick y Grévigné, condesa de Montijo, a la que conoció en octubre de 1830, durante uno de sus viajes por el país, y con la que mantuvo un vínculo "profunda, sincero, de gran cortesía, y muy revelador de cómo se organizaban los lazos epistolares en el siglo XIX entre hombres y mujeres, de cultura y nacionalidades diferentes".

Esta amistad se prolongó también a través de las cartas que se enviaron regularmente entre 1839 y 1870. Estos documentos, propiedad de la Casa de Alba, se conservan inéditos en español, con la excepción de algunos fragmentos recogidos "de forma aleatoria", dice la profesora, en la ingente bibliografía sobre el escritor francés; es el caso, por ejemplo, de la Antología de epístolas del catedrático Francisco López Estrada, una de las grandes figuras de la historia reciente de la Hispalense.

Esta correspondencia entre el escritor y la condesa representa "un tesoro de historia literaria, una fuente documental insoslayable sobre la construcción de la Europa posterior al Antiguo Régimen", y será publicada, según las previsiones del Ayuntamiento, a lo largo de 2012 y también bajo la supervisión de Carmen Ramírez.

Crónica cortesana y mundana, crítica literaria y reflexiones sobre la sociedad francesa del Segundo Imperio y la España atribulada y conflictiva de Isabel II y Narváez conviven en estos escritos con pensamientos, confidencias y melancolías de los dos amigos. Ambos sacaron provecho de esta conversación: cuando ella se retiró a su palacio de Carabanchel, su fiel amigo y culto confidente la tenía puntualmente informada de los avatares de su propio país, y a cambio ella, quizás sin imaginar su utilidad, le contaba historias, le describía ambientes y personajes que más tarde Mérimée reelaboraría en varias de sus obras, desde Don Pedro I, rey de Castilla a la propia Carmen.

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